Chau mitos hermanitos

Homenajear al equipo y derribar las fantasías que existen alrededor de Gran Hermano fueron motores para la elaboración de Nominados, el libro de Marcos Gorbán, ex productor del reality.

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Por: Mariel Varela

"Año `91, Guerra del Golfo, tormenta del desierto, 150 mil tipos, todo el mundo esperando que cayera el misil con la carga química que Saddam Hussein iba a tirar en Israel. La CNN conectaba en vivo con su corresponsal en Jerusalén o Tel Aviv que estaba en un departamento con ventanas selladas y la máscara de gas colgada. Ese tipo estuvo tres meses en el aire diciendo, `estoy acá, con la cámara de gas, el misil puede caer en cualquier momento`. Nunca pasó nada. Yo fui uno de los que miró a ese tipo tres meses y en un momento llegué a decir, `bueno, que se caiga el misil y ya está`". Así se extiende Marcos Gorbán cuando se le pregunta si hubiese consumido Gran Hermano de no haber producido el ciclo desde la primera edición hasta 2007. "Me imagino que algún holandés vio eso y dijo, `hagamos un programa donde haya doce tipos esperando porque todas las fantasías que se desaten de eso van a ser interesantes", reflexiona a propósito del origen del reality show más exitoso de la TV.

Los números marcan que una gran mayoría lo ve pero pocos asumen pasar tiempo frente al televisor atentos a la casa más famosa. "A principios de los `90 nadie confesaba a Tinelli, después se blanqueó. Lo mismo pasó con los primeros GH, a partir de 2007 se relajaron, sospecho que porque una vez que está instalado se pierden los miedos. En realidad no hay miedo al programa sino al mito que hay alrededor. Tiene que ver con la pose: `¿Cómo voy a ver una cosa así? Yo miro programas educativos`. Esos que no marcan rating. La gente dice que en la TV debería haber programas que después no mira ¿Escuchaste alguna vez decir a alguien que está en contra de lo que planteaba Aristóteles o Platón? Es más fácil decir, `Tinelli es una porquería`. Parece que hubiera un divorcio entre querer justicia, trabajar, ser honesto y divertirse, como si fuera un pecado".

No se aburrió del formato pero empezó a sentir "desgaste". Aquello que lo entusiasmaba y llenaba de adrenalina, se transformó en un esfuerzo. Entonces advirtió que era hora de partir. Hoy trabaja "mucho más tranquilo" como consultor en la productora peruana Sinapsis. Reconoce que esta nueva actividad se la debe a su paso por Gran Hermano, al igual que Nominados, el libro que escribió tras alejarse del reality como una forma de homenajear el trabajo de ese gran equipo, tirar por tierra varias fantasías y desmitificar otras cuestiones. "El proceso fue rápido y relajado. Llegué a un punto, miré para atrás y dije, `qué bueno que estuvo, contémoslo`. No hubo investigación de por medio: "Son las vivencias mías y del equipo. Me junté con Ana Deluso, productora ejecutiva, a tomar un café alguna vez para decir, `¿te acordás de tal cosa?` y tener un feedback a ver si con el tiempo no había mejorado algunos recuerdos". Sábado Show aprovechó su paso por Montevideo con motivo de la presentación del libro y charló con quien fue productor general y cabeza de Gran Hermano en sus primeras seis ediciones.

EL "CHISTE". En Nominados Gorbán asegura que "hubo un antes y un después de este programa en la TV". Ese quiebre también se dio en su vida: "Fue un aprendizaje muy grande, una responsabilidad y un crecimiento enorme y un grado de exposición muy grande. Me ha tocado trabajar en grandes proyectos (Operación Triunfo, Talento Argentino, Video Match) y nada se le parecía a Gran Hermano porque era una primera vez muy importante, todos estábamos muy nerviosos, muy inseguros, con mucha expectativa".

-También estaban llenos de preguntas, ¿cuál era la que daba más vueltas en tu cabeza?

-Me decía a mí mismo y era como una súplica interna, `espero estar a la altura de semejante quilombo, semejante proyecto`.

Y vaya si lo estuvieron. Otros síntomas ajenos al rating los hicieron caer en la cuenta de que Gran Hermano 1 fue "un fenómeno de masas y el 2 apenas un éxito". Repercusión, volumen de llamados, líneas bloqueadas, millones de mails, clubes de fans, un público que se colaba por doquier. En la segunda edición midió bien, fue el programa más visto pero "la mirada de la gente se sintió más lejana" y fue distinta la adhesión. "No existe programa que tenga más militantes que GH. Una gala de GH parece una interna del Frente Amplio, es una locura. Cualquiera que viva esa experiencia de cerca sabe que al público no se lo puede engañar".

Les recomendaron que esperaran un año para armar una segunda parte. No siguieron el consejo. Gorbán asegura que fue una decisión de programación, que a él nadie lo consultó. "Me comunicaron que lo tenía que hacer y putié en veinte colores porque estaba cansado pero fuimos, lo hicimos y salió como salió".

-No siguieron el consejo quizá por un afán de seguir haciendo rating...

-Obvio, pero ¿cuál es el problema? El afán de rating no está mal pero hay un mecanismo mucho más complejo dentro de lo que es la programación de un canal. En ese momento GH cubría una enorme parte de la pantalla (la gala de los sábados, programas diarios a las 11:30, 15:30, 20:00, 23:00 y cuatro debates). El final del ciclo significaba lanzar 26 programas, quizá era más fácil lanzarse a hacer una segunda temporada.

En el libro Gorbán asume que se cometieron errores pero no fueron por cansancio sino por soberbia. "Lo hicimos en medio de la ola, estás en el mejor momento del éxito y crees que la tenés re contra clara. En el casting del 2 teníamos la certeza de que cualquier cosa que pusiéramos en la casa iba a funcionar bien, que la casa era como una máquina maravillosa de hacer éxitos, y no".

-Afirmaste que GH es enriquecedor si lo sabés mirar, ¿qué quisiste decir?

-Está la mirada tan inteligente que se convierte en boba: `ay son todos tarados haciendo nada tirados al sol`. Y hay otra mirada más aguda de gente que saber leer estrategias, cómo se van tejiendo las relaciones y los debates. Hubo un montón de debates interesantes que se plantearon disparados por el programa: si a Viviana Colmenero la desesperación la llevó a ser prostituta o si ser prostituta es una decisión; la discusión sobre el lugar de la condena que tiene la sociedad en el caso de Diego Leonardi que entra a la casa para decir, `robé, estuve preso pero necesito reinsertarme en la sociedad`; la homosexualidad de Gastón. Bueno, hay algunos que solo ven gente tomando sol.

-¿Cuándo rinde un personaje?

-Cuando termina siendo protagonista de una historia que resulta interesante.

-Cuatro de los seis primeros ganadores estuvieron a punto de no entrar, ¿eso habla de un mal casting?

-Eso habla del poco manejo que la producción tiene del programa, por un lado, y de lo poco predecible que es todo desde el comienzo, quiere decir que el camino se hace al andar, que es imposible decir, `bueno, va a ser así`. Empezamos creyendo que era así y cada vez que sucedía algo todas nuestras teorías caían. La primera vez que se formó una pareja (Natalia Fava y Santiago Alemeyda) estábamos todos felices y a los dos pasos la echaron. Entrás a pensar qué podés hacer para que la piba no salga de la casa y te das cuenta de que no hay manera. Ahí es cuando descubrís que el chiste del programa es que la producción sea impotente. Nadie tiene todas las armas, ese es el chiste, porque el público no elige quién queda nominado, la producción no puede decidir quién se queda, los pibes no pueden decidir a quién echan (nominaron a Corazza, a Viviana Colmenero, a Marianela Mirra ocho veces y la gente los volvió a dejar adentro) y el público se quedaba caliente porque a Gastón Trezeguet no lo nominaban. Nadie tiene todo el poder y ese es el chiste del programa.

POLÉMICA. Gorbán menciona el fenómeno de "caerse dentro de la casa". Significa perder el eje, la distancia. Ningún productor se salvó de ese mal pero siempre había un compañero para sacarlo. Él lo vivió el día del compromiso de Jonathan y Osito. Se hacía en vivo y a Griselda le agarró un ataque de nervios porque no le gustaba ninguno de los vestidos que le había dado la producción. "En el confesionario había una pila de vestidos y ella decía, `¿esto querés que me ponga?` Lo ves hoy y es una escena muy graciosa pero en ese momento perdí los cabales y la quería matar. Lo estaba mirando desde mi casa, llamaba a Ana Deluso que estaba en el confesionario y le decía, `decile que se vaya a...` Por suerte no lo hizo. Un pelotudo yo. Me caí adentro de la casa. Y así como esa vez Ana me dijo, `tomate un vino, yo lo resuelvo` y me sacó, otras veces me tocó a mí hacerlo".

-La producción habla a través de la voz de Gran Hermano, ¿qué relación tiene que existir entre Gran Hermano y los participantes?

-Puede llegar a contener en momentos de crisis pero no puede inducir a nada, no puede pisar el juego ni dar información de afuera, ni tomar partido. Si te peleas con alguien, Gran Hermano te va a tranquilizar pero no te puede decir ni que tenés razón ni que no la tenés.

-Varios se quejaron después de salir del reality. Osito, por ejemplo, dijo que hay que ser muy fuerte porque GH te da fama y te la quita, ¿se los ayuda desde la producción?

-No, se los advierte. Después de los dos primeros GH en los casting empecé a decir delante de cámara que Telefé no buscaba actores, que si querían ser actores después de esto era responsabilidad de ellos pero que después no vinieran a hinchar las pelotas porque no teníamos ninguna obligación de darles trabajo. Antes y después de entrar les explicábamos qué iba a pasar pero es como si yo te explicara el frío, hasta que no lo sentís, no lo conocés.

La producción les aconseja que disfruten esa fama efímera pero conscientes de que puede durar un suspiro. "Tienen que disfrutar ir a un boliche donde te pagan una fortuna por tomar un champagne en la VIP pero sabiendo que a los tres meses van a tener que pagar la entrada de vuelta porque no son ellos, es el programa".

-Tamara les hizo juicio y dijo que se arrepentía de haber entrado, ¿les pesa esa responsabilidad?

-En el caso de ella particularmente sí porque la quiero y me parece una buena mina. Ella salió impecable pero fuera de la casa la pasó mal, tenía guardias periodísticas en la puerta de la casa y llamaba para pedir que se las sacáramos y no podíamos porque eran de otros medios. No lo pudo manejar, otros pudieron mucho mejor: se sacaron las fotos, filmaron y disfrutaron de eso. Ella lo empezó a disfrutar después, cuando ya era tarde y quiso ser actriz.

HOY. Está lejos del reality pero reconoce ciertos piques que lo identificaron como productor: dosis de humor y jodas que tenían su sello y la forma de armar el guión y la estructura de la gala. No cree que el público extrañe su cabeza en el proyecto, "quizá lo que está pasando es que esta generación es distinta a las anteriores o el casting no es el mismo. Pueden pasar muchas cosas, no sé si es mi cabeza porque si fuera tan valiosa tendría otro precio".

-¿Volverías a Gran Hermano?

-A Hacer GH como productor en Argentina no, ya está, no quiero más de lo mismo, busco otros desafíos. Si hacés otro casting ya es distinto pero no es esa distinción la que necesito para tener de vuelta adrenalina. Necesito otra aventura. Mañana me ves haciendo Gran Hermano Uruguay y me decís, `¿no era que no ibas a hacer más Gran Hermano? Te dije que otro desafío.

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