Bonaldi: un talento incómodo y retobado

Jorge Bonaldi es un cantor imprescindible de este momento histórico. Aunque para otros, podría ser el equivalente musical de Irma Leites.

 20110121 537x392

Por: Elbio Rodríguez Barilari

Bonaldi es el cantor con fundamento en la tradición de Bartolomé Hidalgo. El que sabe cantar cuando le toca, y que el cantar no es nomás abrir la boca.

Y no es que sea sorpresa. Bonaldi fue parte de una de las experiencias más refrescantes en la historia de la música uruguaya, como Los que Iban Cantando. Luego pasó a dedicarse intensamente al mundo de la canción infantil. Pero cada tanto se asomaba con algún recital sorprendente y retobado, como aquel del Circular donde salía vestido de Papa.

El más reciente CeDe de Bonaldi, se intitula Los Rinocerontes. Y no es exactamente un homenaje a esos acorazados cuadrúpedos, en general, sino más bien a uno: el rinoceronte del absurdo. El descomunal rinoceronte de Ionesco.

Son canciones de protesta para los tiempos actuales. Tiempos raros, donde entre los antiguos cantores de protesta, más de cuatro hacen la vista gorda y se dedican a entretener. O a ponerle una cortina musical a las campañas electorales del oficialismo. Como si las injusticias que antes denunciaban se hubieran acabado, como por arte de birlibirloque, el día que Tabaré Vázquez se sentó en el sillón presidencial.

Bonaldi viene de la izquierda y sigue allí. Entonces claro, resulta un poco raro que casi nada haya cambiado, salvo los nombres en los cargos, pero que lo que antes era llamado injusticia, explotación, corrupción, acomodos, burocracia, crisis en la educación, etc., ahora ya no.

Si uno llega al gobierno basado en la venta de utopías, y luego se dedica a irla llevando, porque es lo que hay… bueno, se arriesga a que venga un Bonaldi y se lo reclame.

Todo eso ya lo había mostrado Bonaldi con su disco El Candidato, ácido y burlón de punta a punta.

Los Rinocerontes es de repertorio más variado, alternando canciones históricas y canciones de protesta irónica, sarcástica.

La canción titulada "Los 23" aborda la gesta histórica del armenio Manouchian, que al frente de partisanos de múltiples países combatió a los nazis, en Francia, durante la Segunda Guerra Mundial. Es Bonaldi a su mejor nivel, cantando y contando un historia musicalmente, con estructura compleja, una gran letra y sin perder nunca la cohesión. Tremenda canción.

Otro tanto debo decir de "Toussaint Louverture". Este es un héroe casi olvidado, el gestor de la independencia de Haití, que acabó sus días en una prisión francesa. Bonaldi logra acercarnos ese personaje histórico fascinante y hacerlo actual. Y en el camino, regalarnos con una canción súper refinada, como para nutrir oídos hambrientos de sustancia y desafío. Es de una potencia descomunal, incluyendo un uso acre e inteligente tanto de guitarras eléctricas como de violines…

Y luego estaría "Los Rinocerontes" propiamente dicha. En dos partes. La más descacharrante, con cambios abruptos y hasta una marchita incluida, se llama "Somos todos Tupamaros". Y sólo déjenme citar un verso: "No rempujen, no pierdan los modos, no arrebaten que hay patria pa` todos, para el rico la parla canchera, para el pobre la cumbia villera".

La segunda parte son Décimas, el estilo de los payadores, y allí Bonaldi le sigue pasando la factura a cierto tipo de tupamaro advenedizo…

Hay un tema instrumental de Ricardo Canfield, "Fueye en Empeño", grabado por el bandoneonista Walter Güinle, fallecido en 1994. Un momento muy emotivo, un remanso.

Hay otra canción, "Los demás son versos", con letra del lamentado Corto Buscaglia, que me parece un ejercicio más bien retórico sobre la mitología del pueblo. Este tipo de canción funcionaba muy bien hasta 1985. Hoy se escucha como un poco revenida. Pero tiene muy linda música, eso sí.

Y viene trayendo otra canción más, que satiriza las actuales circunstancias, bastante agresiva y de título escatológico. Me parece confusa, así que la salteo.

Pero, en resumidas cuentas, no está mal que desde sus propias filas vengan tábanos, como Bonaldi, a reclamarle al oficialismo sus promesas históricas y a rezongarlo por sus agachadas y cortapisas. Esa es, ni más ni menos, la función social que el cantopopu reclamó hasta el cansancio para sus miembros…¿O no?

Y encima, Bonaldi es tremendo, tremendo autor de canciones.

Bartolomé Hidalgo debe estar sonriendo en su tumba.

barilarius@yahoo.com

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar