Bien porteño

| En la nueva temporada de Café San Juan, Leandro "Lelé" Cardozo presenta La Cantina, y recorre Bariloche, Mendoza y Neuquén.

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ANALÍA FILOSI

Con la apertura de La Cantina como gran novedad, se estrena mañana en Utilísima la tercera temporada de Café San Juan (domingos, 20 horas). El chef Leandro "Lelé" Cristóbal suma así un nuevo desafío a su ya exitoso restaurante de San Telmo, uno de los reductos emblemáticos de Buenos Aires. Además de mostrar su nuevo emprendimiento gastronómico, el cocinero sigue con sus viajes por el interior argentino, recibiendo invitados locales e internacionales y, por supuesto, cocinando. Esta vez visitará Bariloche, Mendoza y Neuquén. En diálogo con Sábado Show, contó detalles de la nueva temporada y de La Cantina.

El pasado 14 de febrero, Día de los Enamorados, abrió sus puertas La Cantina, apenas a cinco cuadras de su hermano mayor: Café San Juan. Ambos restaurantes, ubicados en el barrio porteño de San Telmo, son creaciones de Leandro "Lelé" Cristóbal, un chef autodidacta que cocina hace más de veinte años y que hace poco desembarcó en la televisión. Mañana estrenará su tercer ciclo al frente del programa Café San Juan, que se emite a través de Utilísima.

-¿En qué se diferencia esta temporada de las anteriores?

-La principal diferencia es que, en lugar de estar filmada en el anterior restaurante, lo está en uno nuevo. Pero la idea, más o menos, es la misma.

-¿El programa muestra el proceso de armado de La Cantina?

-En realidad no porque era bastante aburrido filmar el proceso de un restaurante en obra. Filmamos algunas cositas, pero directamente arrancamos con la apertura del lugar, las pruebas de las máquinas, la prueba del menú.

-¿En que se diferencia La Cantina de Café San Juan?

-Son estilos de comida distintos. La Cantina es tipo una cantina, pero tirando a una cantina italiana o de Nueva York. Hay más pastas, las porciones son más grandes, como para compartir. Mientras que Café San Juan es comida de autor.

-El programa incluye viajes por la Argentina, ¿dónde estuviste para esta tercera temporada?

-Fuimos a Bariloche, Mendoza y Neuquén. Es un formato como de vacaciones. Por ejemplo, voy al restaurante de un amigo, que se instaló en Bariloche. También estuvimos con gente que cosecha tomates, que es la que nos abastece. Buscamos el mejor tomate de la Argentina, que está en Mendoza. Todos los programas son diferentes.

-¿Vas con un plan predeterminado?

-Sí, lo único que nunca sé es lo que voy a cocinar. Un par de horas antes, con lo que encuentro, cocino.

-Sos un autodidacta de la cocina.

-Aprendí trabajando. Hace como veinte años que cocino. Mucho viaje, mucha cocina.

-Desde el punto de vista familiar, ¿heredaste algo?

-Sí, en mi casa mi vieja cocina, mis abuelos también. Así que lo vi bastante desde chico.

-¿Y cómo llega la televisión a tu vida?

-Fue a partir de un programa piloto que hice con Narda Lepes. Gustó, se vendió y está ahí en la tele. Pero está claro que no vivo de la tele, hago un ciclo al año. Fue algo que se dio por casualidad.

-¿Te gustó ese mundo?

-Sí, pero como para hacer pocas cosas.

-En algún momento estuviste pensando en hacer un programa en Nueva York, ¿en qué quedó eso?

-La idea está. Hubiera estado bueno hacerla como parte de esta nueva temporada de Café San Juan, pero no se pudo. Antes de grabar, yo ya había viajado a Nueva York para ver algunos lugares dónde se podía filmar, ver maquinaria, comer afuera... como un viaje buscando cosas. Estuve bastante tiempo. Se puede hacer.

-¿Hay planes para desarrollar más cosas con Utilísima?

-Siempre hay proyectos, pero por ahora estoy metido en la apertura de este restaurante nuevo. Lo tengo que gestionar, arreglar bien su cocina. Proyectos hay un montón, lo que falta es tiempo.

-¿Hasta el momento cómo le está yendo?

-La verdad que súper bien. Funciona bien, el tema es que la gente está acostumbrada a Café San Juan.

-¿Te repartís entre uno y otro?

-Café San Juan está armado con la gente de siempre y funciona impecable. Así que yo me estoy dedicando a entrenar a la gente de La Cantina.

-¿Pensás que a partir de la nueva temporada de Café San Juan en TV se va a acercar más gente a La Cantina? ¿Ayuda la TV?

-Seguro que sí porque yo no hice prensa, no hice nada para anunciar la apertura. Hay gente que ni sabe que está abierto. Con la ayuda de la tele se va a saber que hay un lugar nuevo, que tiene otro estilo, que tiene otras cosas.

-¿Pasó eso con Café San Juan por más que ya tenía su clientela? ¿La TV le acercó otro público?

-Sí, seguro. Va más cantidad de gente. Igual, antes de la tele ya estaba lleno, explotaba y estaba buenísimo. El público de la tele es diferente al público normal que venía a comer. Se siente bastante, pero se va adaptando el lugar y la comida a la gente.

-¿Piden para saludarte, hablar contigo?

-Sí, fotos, autógrafos, darte la mano, contarte que la abuela hacía algo parecido. Está buenísimo. Yo, por lo general, soy súper accesible. La cocina está abierta a la vista, me acerco y saludo. Y si estoy trabajando, pido que me esperen y voy. No me molesta. Me ha pasado, que se acerca un nenito que se copó con la cocina y quiere cocinar porque me vio en la tele. Está bueno. Por lo general, son todas cosas lindas, nunca pasa nada malo.

-¿Sos de mirar programas de cocina en TV?

-La verdad que ni siquiera veo televisión. Muchos de mis programas ni los vi. Pero sé que al público, en realidad, lo que le gusta es ver gente normal cocinando. Un pibe que no está ni de blanco ni te habla en difícil. Lo entendés y se puede cocinar lo que prepara. Me parece que eso es lo que gusta. No cocino con cosas raras que no se pueden conseguir. Es una receta de cocina y la puede hacer cualquiera con un poquito de onda.

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