Bajo el mismo techo

Holly (Katherine Heigl) y Messer (Josh Duhamel) tienen una fallida primera cita. Desde ese día se odiarán, pero se seguirán viendo porque los amigos que arreglaron el encuentro sí forman una pareja feliz y además tienen una hija -Sophie- para la cual los eligen como padrinos. Las vueltas del destino determinan que el matrimonio muera en un accidente de tránsito y que Sophie quede a cargo de sus padrinos, pero con la condición de que deben vivir bajo el mismo techo. La convivencia comenzará muy mal, pero todos sabemos cómo terminará. El tema, como ya hemos dicho más de una vez al comentar comedias románticas, es cómo se transita el camino intermedio. Y ahí el resultado es desparejo: se va desde los más trillados chistes escatológicos o de enredos, hasta las algo más divertidas sucesiones de simpáticas situaciones vinculadas al crecimiento de un bebé. Heigl y Duhamel arman una pareja creíble, por más que sus personajes son bastante esquemáticos y uno esperaría algo más de una actriz que ya se podría decir que domina el género. Pero no es culpa de Heigl que el guión no le haga justicia. De todas formas, la historia cumple con el público al que va dirigida.

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