Bernadette Laitano
Cascanueces ya no es una historia de Navidad. Ahora es una fiesta electrónica donde los habitués del lugar fijan sus miradas en el chico nuevo y lo tientan con experiencias alucinógenas.
El Cascanueces que presentó Martín Inthamoussú le parte la cabeza al espectador, para bien o para mal. El bailarín, integrante de la Compañía de Artes Escénicas COMPLOT, se inspiró en el cuento infantil de Hoffmann y le dio una vuelta radical, a tal punto que del original solamente "sobreviven" el ambiente festivo, el encuentro del amor, el pasaje por un mundo irreal y algo de la estructura. Dejando de lado el cuento y tomando como punto de referencia el ballet -uno de los espectáculos de danza más conocidos que suele presentarse en épocas navideñas-, sí se escucha a Tchaikovsky, pero con arreglos de la DJ Paola Dalto tocando en vivo.
Nuestro personaje principal, un "joven común y corriente" llamado Clarito, llegará a una fiesta electrónica y atraerá la atención de varios de los allí presentes. Todos son chicos que mueven sus cuerpos frenéticos, en solitario. Todos lo van a observar, lo desearán y lo invitarán a explorar un mundo de sensaciones nuevas.
Nadie va a mostrarle algo que no sepa. Pero acá lo interesante no es eso sino la resolución de Inthamoussú teniendo en una mano el Cascanueces y en la otra la intención de hacer un espectáculo de danza para adultos.
El espectador se marea con las provocaciones que le lanzan. Ya no está aparte, ahora es posible que perciba las mismas sensaciones alucinógenas que esos chicos. Bolas de espejos que suben y bajan. Los planos de la sala, donde se juega con el sentido de lo vertical y lo horizontal. Sonidos que de a ratos son sólo producto de una computadora, otras veces es Tchaikovsky puro, y el resto es un híbrido sonando muy alto. Y de nuevo el sonido pero proveniente de los personajes, que tienen algo para decir, pero hablan todos al mismo tiempo, a veces están muy cerca de uno y a veces demasiado lejos.
El texto no tiene una presencia muy significativa en cantidad, pero lo que dicen lo repiten una y otra vez y, por las dudas, lo subrayan escribiéndolo en las paredes de la sala. Sus temas son acordes al clima: el amor, los encuentros fugaces, la tentación de la droga.
Entre pasos que son, primero, expresión corporal, y luego destellos de tango, salsa o ballet, Clarito se involucra con todos y con ninguno. Es engañado. Encuentra el amor. Experimenta. Quizá se destruya mientras el público solamente lo mira y acepta la pastilla que, amablemente, el dealer vestido de gala le ofrece colocar en su propia boca.
Datos de la obra
Nombre: Cascanueces
Composición y dirección: Martín Inthamoussú
Dramaturgia: Gabriel Calderón.
Música: DJ Paola Dalto y Andrés Torrón en base a original de Tchaikovsky.
Elenco: Claudio Castro, Paul Domenack, Pablo Muñoz, Andrés Papaleo, Nazario Osano y Jorge Vidal.
Sala: Under Movie (Montevideo Shopping).
Días y horarios: Viernes y sábados a las 23.30.
La duda
La directora de un colegio sospecha sobre un posible caso de abuso sexual dentro de la institución. Sus dudas recaen en uno de los docentes, un cura. El argumento ayuda a dar un primer vistazo a lo que es La duda (John Patrick Shanley). A partir de las sospechas se despliega un entramado de diferentes puntos por los que observar qué pensamientos atraviesa cada personaje, qué reflexión merece el tema de la duda y la certeza. Pero también está el tema de la fe y la religión -pero más que nada la fe. No hay papel que se le resista a Álvaro Armand Ugón, aunque el elenco todo potencia un texto que merece especial atención. (Alianza. Vier. y sáb. 21:30. Dom. 19:30).
Yo estaba en...
Si prefiere evitar las emociones fuertes, vaya a ver Yo estaba en casa y esperaba que llegara la lluvia. No es culpa de su autor, el francés Jean Luc Lagarce, de quien se percibe talento para la escritura. El problema radica en la acción de la obra porque, de hecho, no tiene. Acá imperan los diálogos de cinco mujeres reunidas en una habitación. Esperan que el hombre que volvió después de años de ausencia les diga que su espera no fue en vano. Pero mientras van y vienen con sus propias existencias malgastadas por la espera, el espectador se queda también esperando no se sabe qué. (Galpón. Sáb. 21:30. Dom. 20:00).