POR ANALÍA FILOSI
Dado que no queda otra que aceptar que la programación de TV es dominio extranjero, sería deseable que éste se diera en las mismas condiciones que en su origen. Escenas de matrimonio no es en realidad esa sucesión de gags que muestra Canal 10, hay más que el chiste tras otro a lo que la redujo la edición caprichosa del canal. ShowMatch no tiene todas esas tandas que vemos por Canal 12, que lo alargan más de lo esperado, lo cual se agrava porque se emite un promedio de media hora más tarde que en la vecina orilla. Algo similar ocurre con Susana Giménez en Canal 4, donde dura hora y media cuando en Telefé sólo se extiende una hora. Duro de domar, en Argentina, es un programa pensado para las 19 horas, mientras que acá hay que esperar hasta la una de la mañana para disfrutar de las ocurrencias de Pettinato (una pena). Lo mismo, pero a la inversa, pasa con RSM, producto que América emite a las 21 horas y que Canal 4 desperdicia a las 16:30. Podemos sumar los finales abruptos de Intrusos en Canal 10, la eliminación de participantes que hace el 12 de El casting de la tele o la falta de respeto que significó para los seguidores de Vidas robadas que la telenovela pasara de las 21 horas diarias a tres días a las 23:45. También fue en un horario casi imposible la excelente Mujeres asesinas (esperemos que no pase lo mismo con Socias). Ya se trate de cortes arbitrarios como de alargues inventados o de horarios inadecuados, el producto se desvirtúa y deja de tener el efecto para el que fue pensado. Puede que el cambio le sirva al canal, al televidente seguro que no.