Por: Mariángel Solomita
Faltan dos días para que Roxana Blanco viaje a Buenos Aires. El apartamento está impecable. Viaja mucho. En uno de los cuartos hay una valija a medio hacer. "Mirá", dice, y señala una biblioteca llena de estatuillas. Son los premios que le ha dado el cine y el teatro. El junio vuelve a vestirse de travesti. Vuelve a presentar la obra que escribió su hermano (Sergio), dirigió Gabriel Calderón y ella recita en inglés. En un club de striptease en Ciudad Vieja. Casandra, la de la mitología, aquí es Kassandra, una prostituta inmigrante que cuenta la historia de aquella. Raro, e interesante.
Habla de ese proyecto pero se tiene que ir. La esperan ensayos en Buenos Aires y en Rosario. En la maleta hay varios libros, "estoy mucho más culta, no sabés cómo leo, porque es muy lindo viajar tanto, filmar afuera, pero una está sola. Sos la valija y vos, de acá para allá". No se queja. Y por las dudas muestra los dos tomos de Los hermanos Karamazov.
-Leí en una nota que los llevás siempre y todavía no llegaste a leerlos...
-¡Sí! No sé porqué, pero siempre los tengo que llevar.
La edición es bastante vieja. Los mira, y los vuelve a guardar. Se sienta en el piso. Hay una alfombra marrón peluda. Ella se descalza. Son su últimas horas en su casa, quiere estar cómoda.
De ese día ya pasaron 15. Hoy, sábado 2, le quedan cinco días libres. El jueves estará en Rosario para filmar El muerto. "Estoy manejando todo el tiempo, un falcón viejísimo. Ensayé muchísimo porque el director no quiere poner la cámara delante del parabrisas, quiere filmar desde atrás como si fuera un pasajero". Maneja ella, la acompaña José Sacristán.
La película es española, y ella está ahí gracias al Festival de Punta del Este que se realizó en 2008. Roxana era la encargada de presentar cada película y a los invitados. Se preparó una ficha para cada uno. Javier Rebollo quedó impactado. Él, que visita seguido el país, fue invitado por el festival para exhibir su primer largometraje, Lo que sé de Lola. "Los buenos actores en la vida son buenos actores en las tablas, y a Roxana en cuanto la vi cómo se mueve , cómo conversa, cómo habla, me atrajo mucho. Nos hemos hecho amigos y como uno necesita filmar lo que ama yo he decidido filmar a Roxana Blanco. La película está escrita para ella y para Pepe (Sacristán), dijo el director hace un año, cuando volvió a Montevideo esta vez para presentar La mujer sin piano. Se fue nostálgico por encontrar viejos bares cerrados, y entusiasmado con filmar una película en Montevideo, sobre inmobiliarias, "para aprovechar la arquitectura tan hermosa que tenéis, y estos personajes ordinariamente extraordinarios".
Roxana recibió el guión escrito por Rebollo y su esposa, la productora Lola Mayo, con una serie de indicaciones para leerlo. No interrumpir la lectura, desconectar el teléfono, bajar la luz. Acepto. Su personaje, "lleno de vida" se cruza con Sacristán, un ex-asesino a sueldo. Y con este personaje interactúa otro sin nombre, interpretado por Jorge Jellinek. Él crítico que protagonizó La vida útil (Federico Veiroj) dijo que recibió la propuesta antes de debutar con Veiroj. Pero luego de que Rebollo viejo la película uruguaya en una sala local, le dio más participación a su personaje, aparentemente un hombre que contrata los servicios del asesino .