THE ECONOMIST, EL PAIS DE MADRID, EL NACIONAL/GDA
En la ultramoderna redacción digital de Radio Caracas Televisión, un mensaje pegado en uno de las oficinas dice: "Si está buscando comprar conciencias, las nuestras no están a la venta". Los periodistas de Radio Caracas Televisión no pueden poner al aire los programas de noticias como solían hacerlo desde que el canal fue sacado del aire, minutos antes de la medianoche del domingo 27 de mayo. El presidente Hugo Chávez decretó en diciembre que no habría más concesiones de televisión para los "fascistas" y "golpistas". Los chavistas dicen que sencillamente la concesión expiró y no fue renovada. Los dueños del canal y sus empleados ven una venganza por su línea editorial crítica.
El canal 2, donde RCTV emitió por más de medio siglo, aloja ahora un canal nuevo del gobierno, TVes. Así desaparecieron las telenovelas favoritas de los venezolanos, el programa cómico más antiguo, Radio Rochela, y el periodístico matinal, La entrevista que le había ganado a su antichavista conductor, Miguel Ángel Rodríguez, una rutina de insultos y amenazas. Las encuestas sugieren que una contundente mayoría de los venezolanos se opone a lo que consideran una interferencia con su libertad de elegir qué ven.
El domingo y el lunes muchos tomaron las calles y las ondas, al menos aquellas que aún están abiertas a las voces disidentes. Eso es, más que nada, Globovisión: el canal de 24 horas de noticias es el único canal antigubernamental sobreviviente. Estudiantes de las principales universidades de Caracas, y de todo el país, enfrentaron los gases lacrimógenos y las balas de plástico de la policía antimotines. Se les sumaron periodistas y, en una destacada muestra de solidaridad, estrellas de teleteatros e informativistas del canal rival de RCTV, Venevisión. Su dueño, Gustavo Cisneros, cedió a la presión oficial y retiró comentarios y noticias "opositores" de su programación.
No es que RCTV u otros canales no hayan tenido alguna desubicación en el pasado. Chávez ha recordado la participación de RCTV en el golpe de Estado que sufrió el 11 de abril de 2002. El canal omitió informar, por ejemplo, de las masivas protestas callejeras que reclamaron el regreso del bolivariano al poder. Y su papel como un factor de poder tras bambalinas, a menudo distorsionó sus coberturas.
Pero eso no alivia la ambición mediática que ha convertido a Chávez en casi un Rupert Murdoch a la venezolana. Es el empresario de medios más próspero y audaz del país.
Y no hay dudas de eso. Hace cinco años, los medios estatales se limitaban a Venezolana de Televisión (VTV), la Radio Nacional de Venezuela (RNV) -con una señal FM y otra AM- y la agencia de noticias Venpres. Hoy el sector público tiene cinco canales de televisión sin contar la embrionaria TVes (VTV, Vive TV, Asamblea Nacional TV, Ávila TV y Telesur), dos circuitos de radio con ocho emisoras y la Agencia Bolivariana de Noticias (ABN). Además financia miles de emisoras comunitarias y televisoras regionales, y patrocina más de un centenar de páginas web. Una eficaz manera de hacer negocios.