En abril de 2007 la empresa de transporte público chileno Transantiago vivió su peor momento de caos, y su proveedora de tecnología, Sonda S.A., quedó en la mira. Un año antes el Banco Hipotecario del Uruguay (BHU) le había encargado la renovación de su plataforma tecnológica a la chilena.
Los inconvenientes en el software, proporcionado por Sonda, que sufrió el BHU a mediados de julio fueron solucionados a tiempo y "nada tienen que ver" con la incidencia que tuvo la proveedora de tecnología en la cuestionada gestión del proyecto Transantiago, aseguraron fuentes de Sonda en Uruguay.
"Hubo un comportamiento inesperado aún para el fabricante de software, que es Microsoft. Microsoft nos pidió que hiciéramos cambios en nuestra programación para solucionar el problema. Entonces procesamos esos cambios", dijo la fuente. Sonda ganó una licitación para el sistema informático integral bancario.
La base de datos con los clientes del BHU dejó de operar por algunos minutos, lo que redundó en "distorsiones" en la atención al público: demoras en las cajas y alargamiento de las colas durante dos días. "Cuando el sistema se protege para no corromper la base de datos se impide que se hagan determinadas transacciones. Generó problemas porque fueron dos días de cobro, de mucha carga laboral". Lo de Transantiago fue distinto, dicen. "Transantiago es un proyecto del Ministerio de Transporte chileno, Sonda sólo es el proveedor de tecnología. Sería como que un hotel no funcionara y le echaran la culpa al plomero", comparó la persona consultada, que convino en que Sonda tuvo su cuota de responsabilidad en la crisis de Transantiago.
Fuentes del Banco Hipotecario prefirieron no hacer declaraciones.