G.S.
El libro titulado Niños fuera de la ley, recientemente editado por Trilce, incluye trabajos de varios psicólogos, sociólogos y educadores, acerca del tema de la criminalidad infantil.
Uno de esos ensayos es Psicología, marginación social e interdisciplina, de Mario Torres. Allí se incluye el poema anónimo Confesión absoluta, que según Torres "tomó estado público hace unos años cuando fue difundido en un programa radial. El poema habría sido publicado originalmente en el Diario de la cárcel del penal de Libertad, y llegó a Torres acompañado por una breve explicación de las características de su autor: "Tiene alrededor de 25 años de edad. Aprendió a leer y escribir (lo hace con muchas faltas de ortografía) entre sus entradas y fugas del Iname. Lee mucho, es apasionado por la poesía. Le quedan varios años de condena en el Penal. A especial pedido suyo guardamos el anonimato. Sueña con poder un día salir en libertad y con todos sus poemas, editar un libro. Ya tiene título: "Benditos poemas malditos".
Torres aclara que para la inclusión del texto en el libro, sólo se corrigió la ortografía.
Confesión absoluta
Quiero confesar absolutamente.
Que me lleven ante el Juez nuevamente
que tengo muchos delitos que contarle.
Quiero que pongan en mi prontuario
todo lo que voy a confesar
ahora.
¡Pero todo!
sin quitarle ni agregarle nada...
Quiero agregar a esa rapiña
especialmente agravada de mi causa,
la verdadera verdad de un delincuente,
la absoluta verdad
de esa escoria social que soy
y me reconozco.
y ¡por favor!
que me lleven esposado
y bajo estrictas medidas de seguridad
porque intentaré fugarme.
¡Lógicamente!
Siempre intentaré fugarme
porque la libertad es el estado natural del hombre
y yo soy vivencialmente
humanamente
carnalmente
profundamente ecológico...
Pero aunque parezca un contrasentido
quiero confesar
pero también quiero fugarme
quiero estar libre
pero descargando todo esto
que tengo metido tan adentro...
Por eso quiero ir ante un juez
¡Cualquiera!
al fin y al cabo todos los Jueces son iguales
ni malos ni buenos
ni honestos ni corruptos
ni gordos ni flacos
ni viejos ni jóvenes
Simplemente Jueces.
Por eso que sea el que quieran,
Penal
de Paz
o de fútbol...
pero que sea un Juez...
así vista Toga o pantalón corto y sople el pito.
Y cuando esté frente a él
le confesaré todos los delitos
que he cometido... desde que vine al mundo,
que ya de por sí fue un delito
porque nací después de una borrachera
de un hombre que dicen fue mi padre
pero del que nuca tuve otra cosa
que el rejodido esperma que preñó a la vieja
que entonces era una nena de trece años
casi muerta de hambre
que dejó en aquel catre el virgo y se llevó diez pesos.
¡Ahí está! Primer delito
haber nacido...
¿Cuántos años me tocan por eso?...
No... esperen... tengo más todavía.
Mi madre me parió a los siete meses en el Pereira
y casi se muere de flaca que estaba y desnutrida
y Yo era una mierdita
de medio kilo
que parecía un sapito en la incubadora.
Pero sobreviví.
Ese es mi segundo delito.
Anote: Sobrevivir a un parto de miseria.
¿Va sumando?
Pero espere Sr. Juez
aún me quedan muchos más.
Mi madre salió del hospital conmigo a cuestas
y anduvo de puta para criarme
y gracias a eso me hice mayorcito.
Anote por favor: Proxenetismo.
¿Esa es jodida, verdad?
Dele... ¡Súmeme años...!
Tendría no más o menos
doce años
cuando uno de ellos tantos maridos de mi madre
se equivocó de cama y se metió en la mía
me violó como a un perro
y mi madre que andaba haciendo el yiro
no se enteró de nada
porque cuando volvió en la madrugada
yo me había ido.
Ahí tiene Sr. Juez: Fuga del hogar.
Agregue los años que sean...
Y desde entonces,
me llevaron y me trajeron a mi casa
y siempre me escapaba
después de varias palizas de aquel tipo
que mi madre compartía
generosamente conmigo...
Anote: Fugas reiteradas y complicidad
en golpizas a la madre...
Y agregue: Vagancia...
porque andaba de vago por la calle.
Un día volví a la pensión
y no estaba ni mi madre ni el marido.
Y nunca más supe de ella.
Agregue Sr. Juez:
Soledad, abandono, orfandad...
¿Son delitos?
No sé bien...
pero Ud. por las dudas póngale unos años...
más vale que sobren y no que falten...
Y bueno...
después puede imaginarse
traté de durar
y robaba para comer
para soñar
porque el cemento no lo regalan en los quioscos,
para mamarme
porque el alcohol tampoco es gratis,
para mujeres
porque las gratis
no eran para tipos como yo
tan culpables,
hasta que un día
me dio por agarrar la navaja
y meterme en aquel almacén,
robar la caja
y salir rajando...
hasta que me agarró un heroico
oficial de Policía.
Y Ud. me tiró el Código por la cabeza.
Cuando me preguntaron si tenía antecedentes
y les dije que sí
no me refería a aquellos del prontuario...
me refería a estos otros.
Sr. Juez
¡Ahora sí...
estoy jugado!
Deme cadena perpetua...
Dicte sentencia.
Hágase Justicia.
Me lo merezco por haber agredido a la sociedad.