EL OTRO MILAGRO

Plan de prótesis del Mides y Cuba atiende a miles, pero está plagado de irregularidades

El Cenatt atendió a más de 15.000 personas que necesitaban prótesis, calzados especiales o silla de ruedas, gracias a un convenio de la cartera con La Habana. Pero expertos cobran bajos salarios, el Tribunal de Cuentas observó el gasto y los pacientes muchas veces no acceden a las rehabilitaciones. 

Médico cubano prepara una prótesis de pierna.
Médico cubano del Cenatt prepara una prótesis de pierna (Foto: Darwin Borrelli). 

Este contenido es exclusivo para nuestros suscriptores.

Este es un típico caso en que el fin justificaría los medios. ¿O no? Desde 2015 la cartera de Desarrollo Social asistió más de 15.000 veces a personas con discapacidad y sin recursos, que necesitaban zapatos especiales, sillas de ruedas, o prótesis de brazos o piernas. Lo hizo sin cobrarles un peso, a través del Centro Nacional de Ayudas Técnicas y Tecnológicas (Cenatt), donde trabajan técnicos provenientes de Cuba. El problema está en que sobre las contrataciones de estos expertos descansan puntos oscuros. El Tribunal de Cuentas ha observado el gasto una y otra vez, y la oposición ha llevado en varias oportunidades el tema al Parlamento; todo sin que al Mides se le mueva un solo pelo.

“Cuando se firmó el convenio teníamos gente que había sido amputada hacía muchísimos años y no tenía acceso a una prótesis. Teníamos personas que necesitaban sillas de ruedas y no tenían forma de comprarlas. Hoy no corre más que la gente tenga que juntar tapitas para que le den una silla de ruedas; si viene acá se le da una gratis”, señala Begoña Grau, directora del Programa Nacional de Discapacidad (Pronadis), perteneciente al Mides y que tiene bajo su órbita al Cenatt.

Este centro llegó para brindarles soluciones a aquellas personas que no están cubiertas por el Banco de Previsión Social (BPS), el Banco de Seguros del Estado (BSE), o los hospitales Policial y Militar. El Cenatt recibe a unas 50 personas por día. En lo que va de 2019 brindaron 2.786 ayudas técnicas (como ser adaptaciones de sillas de ruedas según las necesidades de los usuarios); hicieron 261 reparaciones, 163 órtesis (apoyos u otros dispositivos utilizados para corregir la función de una parte del cuerpo, como ser codos o rodillas), 123 prótesis (casi todas de piernas) y 43 calzados ortopédicos. Además, ya realizaron 240 valoraciones de casos luego de giras por el interior del país.

El milagro


Amir, uno de los cubanos que trabajan en el Cenatt, acaricia con un formón un yeso con la forma del muñón. “A partir de esto es que generamos el molde para preparar la prótesis, que se hace con resina acrílica”, explica. Después invita a seguirlo para mostrar cómo queda el producto terminado: el pie falso, un hierro que parece súper resistente, y del otro lado la parte superior de la pierna con el orificio para colocar el muñón.

En otra habitación, en una enorme estantería, descansan rodillas y codos de hierro. También hay pies y piernas de plástico de colores y diseños diferentes (hasta azules, hasta con flores).

Más lejos está Pablo, otro cubano, trabajando en distintos tipos de calzados ortopédicos. Lo rodean hormas de formas muy disímiles a las que se pueden ver en las vidrieras de las zapaterías. “Este, por ejemplo —dice y levanta un calzado con una suela altísima—, es de una persona que tiene un acortamiento de cuatro centímetros en una de las piernas”.

Tanto él como Amir son licenciados en ortopedia. “Estudié en la cátedra de ciencias médicas de la Universidad de Granma, trabajé un poco allá y luego decidí anotarme en este programa para ir a trabajar a otros países”, señala Pablo. Antes estuvo en Venezuela y Haití.

“No nos podemos quedar más de tres años en cada lugar. Tengo familia, sí, pero voy una vez por año”, agrega y enseguida lanza una sonrisa de labios gruesos, como para justificarse de lo que va a decir: “Es que me sirve”.

Cubanos estudiaron licenciaturas en su país.
Cubanos estudiaron licenciaturas en Cuba; la carrera no existe en Uruguay (Foto: Darwin Borrelli)

Convenio irregular

El primer convenio entre el Mides y Cuba se firmó el 19 de junio de 2008, en paralelo con el diálogo que el primer gobierno de Tabaré Vázquez mantenía con el país caribeño luego de que en 2007 se acordara la Operación Milagro, por la cual oculistas cubanos empezaron a realizar cirugías de cataratas en Uruguay. Sin embargo, fue recién el 23 de enero de 2013 que la firma de otro convenio dio vida a las actividades del Cenatt, al establecer el arribo a Montevideo de profesionales cubanos capacitados para producir, diseñar y reparar prótesis y demás elementos ortopédicos.

El 10 de abril de 2013 el Tribunal de Cuentas intervino por primera vez, al advertir que este último convenio era irregular por no contar con la aprobación de la Asamblea General, como establece el artículo 145 de la ley 15.851. Año a año fue observando cada pago que el Mides le hacía al gobierno cubano; la última vez fue en abril de 2018, cuando observó una transferencia de US$ 124.080, lo que la cartera desconoció, reiterando el gasto en noviembre.

Como señalaba Pablo, el encargado de hacer zapatos especiales para los pacientes del Cenatt, los técnicos que desembarcan en Uruguay se pueden quedar como máximo tres años. Hay algunos que ya hace más de dos que están en el país. El Mides tiene en carpeta la firma de un nuevo convenio con Cuba, pero esta vez —en pleno año electoral— busca hacerlo sin violentar la Constitución. Es así que envió al Parlamento un proyecto de ley para habilitar el arribo al país de un médico traumatólogo y cuatro licenciados en Ortopedia —la misma cantidad de expertos que trabaja hoy en el Cenatt—.

A instancias del diputado colorado Tabaré Viera el tema llegó a la Comisión de Asuntos Internacionales, que citó por un lado a las autoridades del Mides y por otro a las del Ministerio de Salud Pública (MSP), para que dieran explicaciones sobre el desconocimiento a los llamados de atención dados por el Tribunal de Cuentas, y en cuanto a la necesidad de traer expertos cubanos al país, en vez de utilizar recursos humanos que residan aquí. Allí, Graciela Mazzuchi, economista y directora general del Mides, señaló que el convenio implica el desembolso de US$ 174.000 anuales: US$ 124.080 van para el gobierno cubano y US$ 49.920 son los destinados a pagar un estipendio (un viático) para los especialistas.

El proyecto también establece que Uruguay es el encargado de pagar los pasajes de ida y vuelta a Cuba, y dos boletos más por año para que los expertos puedan irse un mes a la isla de vacaciones. En principio el convenio es por un año, pero como en los anteriores casos se pueden quedar hasta tres.

El Estado uruguayo también debe darles un alojamiento con “todas las comodidades”. Y enumera: muebles, electrodomésticos, utensilios de cocina, ropa de cama, agua, electricidad, gas, teléfono, climatización y transporte para ir y volver del trabajo. Esto, según señaló Mazzuchi en el Parlamento, teniendo en cuenta lo que han gastado por año hasta ahora en los distintos grupos de cubanos, implica una suma anual de otros US$ 50.000.

Sin sueldo, con viático

Sin sueldo, con viático. Todos los cubanos que están en Uruguay dejaron en su país esposa e hijos. Para las ocho horas que trabajan por día y la formación que tienen, se puede considerar que el dinero que perciben es bastante poco. El convenio que se lleva adelante hasta ahora, y que se quiere ampliar con el proyecto que envió el Mides al Parlamento, establece que el Estado uruguayo es el encargo de abonarles un estipendio (un viático) de US$ 790 (unos $ 27.500) a cada licenciado en ortopedia y US$ 1.000 (unos $ 35.000) al médico traumatólogo. La Sociedad de Ortopedia y Traumatología del Uruguay marca un laudo de $ 4.500 por consulta. El traumatólogo del Cenatt recibe mínimo 50 pacientes por día. Esto daría un ingreso de $ 225.000 más IVA. Un médico en Cuba tiene un sueldo menor a los US$ 100.

Este tema fue tocado en la comisión de Asuntos Internacionales, donde legisladores cuestionaron cuál era el sueldo que los cubanos recibían, puesto que el viático que se les da para comer y otros gastos durante su estadía en Uruguay no puede ser considerado un salario.

En la sesión del 12 de junio pasado la diputada suplente del Partido Nacional, María Dolores Álvarez, preguntó: “¿Cómo se garantiza que Cuba pagará a los médicos?”. El diputado del MPP, Jorge Maroni, fue el primero en advertir que es claro que “el pago debe estar garantizado”, porque “si no, ningún médico vendría a Uruguay, se quedaría en Cuba con su familia”. Mazzuchi, en tanto, ante el mismo cuestionamiento, dijo: “No sé. Este es el convenio que se acordó. Nosotros nos ocupamos de la parte a la que Uruguay se comprometió. Lo que hacen ellos…”.

El País consultó sobre esto a Grau:

—El viático lo paga el Mides, ¿pero quién paga los sueldos?

—Los colaboradores cubanos reciben un estipendio establecido en el convenio con la República de Cuba. Un estipendio vendría a ser como un viático.

—¿Y sueldo no cobran?

—Ellos son funcionarios cubanos.

—Ah, ¿entonces el sueldo se los paga el gobierno de Cuba?

—Son funcionarios cubanos, cobran su sueldo en Cuba y acá reciben el estipendio.

A uno de los cubanos que trabaja en el Cenatt, también se le preguntó sobre este tema.

—Además del viático, ¿cobrás un sueldo en Cuba?

—No, no, no… tenemos el estipendio, que es lo que nos ayuda a vivir acá.

El tema de la mano de obra cubana a precios bajos ya generó un conflicto en Brasil, donde su presidente, Jair Bolsonaro, decidió el año pasado suspender el programa Más Médicos, por el que 8.000 profesionales cubanos trabajaban en el país. Según informó en noviembre la BBC, Brasil le pagaba US$ 3.000 mensuales a La Habana por cada uno, mientras que estos recibían el 25%, o sea US$ 750.

Más Médicos había empezado a funcionar en Brasil también en 2013, durante el gobierno de Dilma Rousseff. El plan era llevar profesionales extranjeros a regiones en las que no los había.

El silencio del MSP

El silencio del MSP. El 14 de agosto pasado la comisión de Asuntos Internacionales de Diputados llamó a las autoridades del MSP para que dieran su opinión sobre el convenio del Mides con Cuba. El subsecretario, Jorge Quian, advirtió que hasta que se formen especialistas uruguayos que puedan hacer el trabajo que realizan los cubanos, “es conveniente que el convenio se mantenga”.

Aquí se presenta una gran contradicción: en Uruguay hay técnicos en ortopedia, que se formaron en el exterior, y que hoy por hoy trabajan en empresas privadas o están desempleados. Estos no pueden revalidar sus títulos en Uruguay porque esa carrera no existe. De esto se vale el Mides para decir que no puede contratar mano de obra nacional. Sin embargo, emplea a cubanos que tampoco pueden revalidar su título.

Cuestionado sobre esto por el diputado Martín Lema, Quian contestó que mientras en Uruguay no se pueden revalidar títulos que no existen en el país, sí se puede aceptar que “profesionales de otro lugar tengan esos títulos”. Y señaló que esto es lo mismo que pasa cuando “vienen médicos para hacer cirugías cardíacas pediátricas, que tienen el título de cirujano cardíaco pediátrico, obtenido en Chile o Argentina, y no necesitan revalidarlo” para operar en Uruguay.

Medicina se compromete a formar uruguayos

Los técnicos cubanos que trabajan en el Cenatt cursaron en Cuba licenciaturas de cinco años para crear lo que ellos llaman “artificios”, para solucionarles la vida a, por ejemplo, usuarios que sufrieron amputaciones. Estas carreras no existen en Uruguay, y es esta una de las razones por las que siguen viniendo brigadas de especialistas cubanos.
Además, el Estado sí puede contratar a extranjeros para hacer este trabajo mediante un acuerdo internacional, pero no a especialistas uruguayos que se formaron en el exterior.
La Facultad del Medicina, en coordinación con el Mides, trabaja en la creación de una tecnicatura que sirva para formar a expertos en prótesis en el país, la cual se espera esté habilitada en 2020 o 2021.
Una vez que esté abierta la carrera, quienes se hayan formado en el exterior podrán revalidar sus títulos.
“No es que un día se me ocurre un aspecto de la salud y al otro ya va a aparecer la tecnicatura, o la licenciatura, o la especialidad médica para eso. Hay que formar una comisión para estudiar el tema, por eso es que esto ha llevado su tiempo, pero ya está por salir”, señala Miguel Martínez, decano de la Facultad de Medicina.
A su lado, Patricia Manzoni, directora de la Escuela de Tecnología de la Facultad, sostiene que lo que se creará es una carrera de grado y que ya están trabajando en la búsqueda de “los docentes más calificados”.
El responsable en Discapacidad y Rehabilitación del MSP, Juan Lacuague, por su lado, apunta que “todos los que vienen (de Cuba) están bien preparados. Son gente que viene trabajando en el área, que tiene experiencia de años; algunos son docentes en Cuba. No son principiantes. Y tienen capacidad y disposición, yo he visitado al Cenatt varias veces”. Y en este sentido continúa: “Hay que armar la carrera, pero hay que armarla bien, tomando las recomendaciones de la OPS, que sea un curso de cuatro años. Igual habría que buscar algunas alternativas en función de nuestras necesidades inmediatas: quizá se pueda hacer una tecnicatura de dos años, y que aquellos que la aprueben sigan estudiando dos años más hasta lograr la licenciatura”.
Por otro lado, el jerarca del MSP sostiene que hoy son muchos los especialistas recibidos en el exterior que trabajan en centros de ortopedia privados, pero reconoce que la cartera no tiene datos de cuántos son.
“Hay varios centros, sobre todo en Montevideo, algunos fabrican, otros les compran a quienes fabrican, otros tienen todos los técnicos y los talleres para fabricar prótesis… No quiero dar un número, pero sé por lo menos de 10 o 15 de estas casas que están habilitadas formalmente por el ministerio. Lo cierto es que no tenemos cifras exactas y que tenemos claro que se necesita un mayor control. Tampoco sabemos cuántos son los especialistas recibidos en el exterior que están en Uruguay. Estamos trabajando en este sentido y esperamos tener números dentro de poco tiempo”.

Falta de apoyo

A lo largo de la entrevista Grau insiste varias veces en que el Cenatt hace un trabajo en todo el país, que los expertos cubanos viajan muchas veces al interior para buscar posibles pacientes, y que han intervenido en situaciones incluso sin que los hayan llamado. Cuenta que días atrás vieron una campaña en Facebook para juntar plata para comprar una silla de ruedas, se comunicaron con la persona y se la entregaron.

“En Uruguay, nadie que necesite una se va a quedar sin ella, no tiene que salir a hacer colectas”, insiste. Y dice que si usuarios que están cubiertos por el BPS, que tiene un plan de copagos, no llegan a tener la plata para pagar, también son cubiertos por el Mides.

En un depósito del Cenatt hay, con seguridad, más de 100 sillas, de distintos tamaños, con tecnologías diversas y también de variados colores.

En tanto, si se le pregunta algo malo del programa, ella también tiene sus críticas. Advierte que “a veces la contrarreferencia que se tiene en algunos lugares no es buena”. Significa que, a veces, se le da una prótesis a una persona, pero esta no puede acceder a un equipo que le enseñe a utilizarla.
“Si alguien vive en un pueblito chico del interior, con 300 habitantes, capaz que tiene cerca una policlínica, pero probablemente esta no tenga el personal especializado para hacer la contrarreferencia. Y a veces es complicado lograr que la persona se traslade a los hospitales para hacer la rehabilitación”, señala Grau.

Una vez que un paciente llega al Cenatt en busca de una prótesis se le toma el molde, y en un lapso máximo de 30 días esta suele estar pronta.

Ricardo Ottonello, técnico en Ortoprótesis uruguayo que también es uno de los responsables del Cenatt, advierte que “lo que pasa después de que se le da la prótesis, ya no depende del centro”. “Acá se hace una prueba, se muestra cómo se coloca y cómo se usa, y se entrega. Después, en otro lado, la persona tendrá que hacer el proceso de rehabilitación. Hay usuarios que tienen 20 años, se ponen la prótesis y salen caminando. Hay otros que no”.

Saint Bois: la química que comandaba la farmacia del hospital cuando se produjo el episodio sigue trabajando allí en otro puesto. Foto: Francisco Flores
Ya se hicieron 60.000 operaciones de cataratas en el Saint Bois (Foto: archivo El País). 
Nueva carrera

Más de 90.000 operaciones de ojos en el Saint Bois 

El Hospital de Ojos del Saint Bois realizó en 12 años unas 90.000 intervenciones, la mayoría de ellas (más de 60.000) cirugías de cataratas. Todo en el marco de un acuerdo con el gobierno de Cuba, que implica la llegada a Uruguay de brigadas de oculistas de la isla, y que lleva por nombre Operación Milagro. Además, los especialistas cubanos ya recibieron más de un millón de consultas.
En cuanto el pago a estos trabajadores, es manejado de forma exclusiva por el gobierno de Cuba, el cual recibe una partida de US$ 250.000 anuales de parte del Banco de Previsión Social (BPS). Uruguay, además, es el encargado de brindarle a la brigada isleña una vivienda, la cual está ubicada en el mismo predio del Saint Bois.
Desde que comenzó el programa llegaron al país seis brigadas de médicos cubanos. “Al principio venían por un año, luego pasaron a venir por dos y ahora ya se quedan tres años; esto corre para los médicos, los otros a veces no se quedan tanto tiempo”, señala la directora del Hospital de Ojos, Sandra Medina.
Las brigadas están conformadas por 22 personas: seis de ellas son médicos (dos especializados en cirugías de cataratas, uno de oculoplastia, otro de cirugía refractiva, uno de retina clínica y un anestesista). Pero también hay enfermeros, una ecónoma (que lleva el control de sus insumos), un chofer, una cocinera, y el jefe de la brigada.
Los enfermeros que llegan de Cuba no son especializados en oftalmología, pero el arreglo es que las brigadas trabajen con sus propios enfermeros.
“Ellos no tienen la especialidad como tal, pero pueden estar especializados por ya haber trabajado de lo mismo en Cuba… Pero hay una explicación de por qué vienen con tantos integrantes, y es que este programa también se reproduce en otros países. Y en esos casos no están inmersos dentro de un hospital, sino que están solos, entonces necesitan esta cantidad de personal. Por eso el chofer, por eso la cocinera…”, explica Medina.
En cuanto a si reciben sueldos, la directora señala: “Ellos no reciben un salario del Hospital de Ojos, porque no son funcionarios nuestros. Lo que te puedo decir es que esto se hizo a través de un convenio marco que se hizo entre el MSP y Cuba, y luego esto pasó a estar en manos del BPS, que es el que pone el dinero”.
A inicios de 2015, poco antes de que el gobierno de José Mujica dejara el poder, se decidió perdonarle a Cuba una deuda por más de US$ 30 millones, teniendo en cuanta lo que había significado para el país la Operación Milagro. Este hecho molestó a la oposición.
“Me parece que es un gesto de despedida del gobierno de Mujica, un gesto por afinidad ideológica”, opinó, por ejemplo, el diputado colorado Ope Pasquet. Este, en declaraciones a Radio Carve, también dijo que sería preciso “determinar cuál es el monto de la deuda con los intereses correspondientes” y explicó que asesores de la bancada colorada creían que se trataba de una cifra mucho mayor.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)