Toda universidad prestigiosa tiene que tener un académico cuya presencia se perciba en los corredores, los salones y los auditorios. En la Universidad de Chicago, nadie es más conocido que Milton Friedman, el premio Nobel que lideró la "escuela de Chicago" de economía y que murió en 2006. Cuando la universidad anunció sus planes para construir un instituto de Economía, parecía obvio que el centro debía llevar su nombre. Pero estalló una guerra. El 6 de junio más de 100 académicos escribieron una carta al presidente de la universidad en la que, armados de indignación y verborragia, dijeron estar "preocupados por la preferencia ideológica implícita en el apoyo de la universidad a las doctrinas políticas y económicas que surgieron del trabajo de Friedman". Para algunos académicos, Una historia monetaria de Estados Unidos, que co-escribió con Anna Schwartz, es uno de los libros más influyentes el siglo XX. Otros lo vinculan con el Chile de Pinochet y su insistencia en el libre mercado: "Si se pone al gobierno a cargo del Sahara", dijo una vez, "en cinco años hay escasez de arena". "Nadie niega que fue una de los figuras principales de la economía", explica Robert Kendrick, quien firmó la carta y es el jefe del Departamento de Música. Objeta lo que ve como una inclinación ideológica del instituto. Susan Gzesh, del programa de derechos humanos, dice que los latinoamericanos "no asocian a los derechos humanos con la Universidad de Chicago. Lo asocian con Milton Friedman y sus Chicago boys". El instituto, dice, reforzaría esa visión monolítica. (The Economist)