Uruguay del 29 al 46
Caída libre
El programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo elabora cada año un Índice de Desarrollo Humano que toma en cuenta cuatro indicadores: expectativa de vida al nacer, tasa de alfabetización de adultos, índice de acceso al sistema educativo y Producto Bruto Interno per cápita.
Según el Índice de 2004, elaborado en base a indicadores referidos al año 2002, los diez países de mayor desarrollo humano del mundo son: Noruega, Suecia, Australia, Canadá, Holanda, Bélgica, Islandia, Estados Unidos, Japón e Irlanda.
En la región, el país que ocupó el mejor puesto fue Argentina (34), seguido por Chile (43) y Uruguay (46). Brasil figuró en el lugar 72, Paraguay en el 89 y Bolivia en el 114.
Uruguay llegó a figurar en el puesto 29 en 1991, cuando el índice se elaboró con datos de 1989.
ESTONIA: el mejor país para ser programador
Paraíso digital
William Underhill, Newsweek
La mitad de los estudiantes que se reciben en la Facultad de Tecnología Informática de Tallin, la capital de Estonia, son contratados por multinacionales. Muchos otros hallan empleo en la miríada de pequeñas empresas de programación del país que trabajan para firmas extranjeras.
Estonia debe su popularidad entre las empresas internacionales de informática a su mano de obra barata y su proximidad con Europa Occidental. Desde su independencia de la ex Unión Soviética en 1991, el país fomentó el desarrollo de este sector, apoyándose en la sólida formación técnica de sus trabajadores.
"Un joven programador aquí puede ganar tres o cuatro veces más que el salario promedio del país", dijo Ove Tuksammel, director de Proekspert, una empresa de software con sede en Tallin cuyo plantel se duplicó en 2003.
HOLANDA: el mejor país para ser idealista
Altruismo y oportunismo
Emily Flynn, Newsweek
Los holandeses suelen decir que hay una eterna lucha en su mente, entre el mercader y el vicario. La Reforma Protestante del siglo XVI dejó el país lleno de ascéticos y caritativos calvinistas. Mientras tanto, la larga línea costera holandesa sobre el Mar del Norte estimulaba el entusiasmo por el comercio internacional. De hecho, el auge de la cultura mercantilista holandesa en el siglo XVII preludió una época de oro para el país.
No es de extrañar, entonces, que en los dos años desde que la revista Foreign Policy y el Centro para el Desarrollo Global lanzaron su Índice de Compromiso con el Desarrollo, que mide cuántos de los 21 países más ricos del mundo ayudan a los pobres, Holanda siempre ocupó el primer lugar. Pocas naciones pueden igualar su mezcla de altruismo, riqueza y conciencia internacional.
El gobierno holandés dona el equivalente a 208 dólares anuales por ciudadano a los países en desarrollo, frente a los 47 de Estados Unidos. Y además, cada holandés dona por su cuenta otros 14,6 dólares al año en promedio (diez veces más que los japoneses).
Holanda también lidera el ranking de inversiones directas en países en desarrollo, gracias a los seguros contra riesgo político, subsidiados por el gobierno, que protegen a las empresas dispuestas a invertir en naciones volátiles que se recuperan de una guerra.
Entre 2000 y 2002, las agencias de ayuda holandesas entregaron 201 millones de dólares sólo a Tanzania, para financiar 83 proyectos distintos. A comienzos de abril, el gobierno prometió 100 millones de dólares de ayuda a Afganistán.
David Roodman, investigador del Centro para el Desarrollo Global, explicó que "los holandeses tratan de concebir todas sus políticas como políticas de desarrollo. Muy pocos gobiernos hacen eso".
Las motivaciones de Holanda no son sólo altruistas. Otto Genee, director de la Unidad de Coherencia Política de la cancillería, afirmó que establecerse en países en desarrollo será "muy valioso" para las empresas holandesas a largo plazo. Las exportaciones holandesas a India —por ejemplo— llegaron a 535 millones de dólares en 2003, con un crecimiento de 4,65% con respecto a 2002.
El gobierno holandés también brinda ayuda a algunos países en desarrollo en forma de "créditos de exportación" que les permiten comprar bienes a precios razonables a algunas empresas holandesas. Por lo visto, el vicario y el mercader pueden trabajar codo a codo a veces.
ARGENTINA: el mejor país para estar deprimido
Fundidos pero con terapia
Carolyn Whelan, Newsweek
¿La vida es triste? Hace un par de años, cuando una severa crisis arrasó con depósitos bancarios y con miles de empleos, demasiados argentinos hubieran respondido que sí. Eso ayuda a explicar por qué su país tiene la reputación de poseer el mayor índice de psicoanalistas per cápita del mundo. Sólo en Buenos Aires hay 15.000. Las asociaciones internacionales de psicoanalistas tienen más miembros allí que en Nueva York.
Los ricos en Argentina no tienen prejuicios con respecto a los terapeutas. Muchos son descendientes de inmigrantes europeos traumatizados por la Segunda Guerra Mundial, y están familiarizados con Freud y Jung. Las consultas privadas cuestan unos 24 dólares por sesión, la sexta parte de su precio en los años 90.
Justo antes de la crisis el gobierno había aprobado una ley que convirtió la salud mental en un derecho universal (como ocurre en Italia, Francia, España y Gran Bretaña). Y desde entonces, las campañas de opinión pública han enfatizado los beneficios de la terapia para las víctimas del traumático torbellino económico.
Los argentinos pobres están aprovechando la oportunidad y acuden en masa a los servicios públicos gratuitos o a las clínicas comunitarias de bajo precio, pese a que algunos de los pacientes apenas tienen dinero para el boleto.
Las clínicas, desbordadas por la demanda, buscan terapeutas calificados y voluntarios. El Centro Liberman, una clínica comunitaria que cobra 270 pesos uruguayos la sesión y es administrada por una de las dos principales asociaciones porteñas de psicoanalistas, dice que la demanda este año se triplicó.
¿Sirve de algo todo esto? Roger Montenegro, psiquiatra bonaerense y secretario de educación del Instituto Mundial de Psiquiatría, afirmó que la terapia "ayuda a resolver conflictos familiares y laborales, le da fuerza a las personas y confianza para buscar trabajo. Y les hace darse cuenta de que no están solos".
Otros afirman que la terapia ha ayudado a aliviar las tensiones sociales en un país donde las protestas y la violencia son comunes. "Ayudamos a desactivar la tensión familiar, que los niños vuelvan a la escuela y sus padres al trabajo", afirmó Jorge Blidner, director de la unidad de salud mental del Hospital Pediátrico de Buenos Aires. "El malestar social se alimenta de la miseria".
GRAN BRETAÑA: el mejor país para los inmigrantes
Bienvenidos extranjeros
Rana Foroohar, Newsweek
Gran Bretaña siempre ha sido un buen lugar para los extranjeros: desde los romanos y los sajones hasta los inmigrantes del sudeste asiático se han establecido allí y han prosperado. Hoy, cuando la amenaza terrorista ha vuelto a los estadounidenses más recelosos de los extranjeros, Gran Bretaña los recibe como nunca antes, especialmente a aquellos con estudios y talento.
En una encuesta reciente entre empresarios, Gran Bretaña fue elegida como el destino más popular para trabajos en el exterior, por encima de Estados Unidos, China, Singapur y Alemania. "Gran Bretaña le facilita mucho la llegada a la gente calificada", afirmó Scott Sullivan, ejecutivo de GMAC Relocation Services.
Gran Bretaña se beneficia del inglés, el idioma mundial de los negocios, y de los 460.000 millones de dólares en inversiones que fluyen entre ese país y Estados Unidos. Hace dos años, el gobierno británico también tomó la decisión consciente de atraer al país a las personas talentosas y emprendedoras, sin exigirles que se consiguieran un empleo primero. Jóvenes profesionales de países como India y Estados Unidos ahora están siendo contratados en servicios financieros y tecnología, o comenzando sus propias empresas. Las universidades británicas también se disputan los buenos estudiantes. En lugares como la Escuela de Negocios de Londres, los extranjeros superan en número a los británicos, y muchos de ellos permanecen en el país tras graduarse.
TURQUÍA: el mejor país para ser joven
Luces en la ciudad
Owen Matthews, Newsweek
Son las nueve de una tibia noche de viernes en el centro de Estambul, y la plaza Taksim está llena de jóvenes que caminan y charlan entre sí. La mayoría de ellos no se vería fuera de lugar en cualquier plaza de Europa. El único signo de que se trata de un país musulmán es el hecho de que algunas jóvenes usan pañuelos en la cabeza y largos sacos de algodón, y vuelven a casa antes de que sea muy tarde.
Por tres generaciones, los jóvenes turcos han estado llegando a grandes ciudades como Estambul y transformando su sociedad en el proceso. En 1950, el 82% de los turcos vivían de la tierra. Ahora ese porcentaje es inferior al 35%. Sólo la población de Estambul se multiplicó por diez en ese período, hasta llegar a 14 millones. Pese al flujo masivo de inmigrantes rurales, Estambul ha seguido siendo una ciudad muy europea, mientras el resto de Turquía está lejos de serlo. Y ahora que Turquía se acerca a integrar la Unión Europea, es mejor momento que nunca para ser joven y soltero allí.
La gente joven y encandilada por las luces de la gran ciudad no es algo nuevo, en ningún país. Pero en Turquía el fenómeno es también la cara más visible de una revolución social que promete acercar al país a Europa mucho más que cualquier ley que pueda aprobarse en Ankara.
La gran diferencia con Europa Occidental es que Turquía tiene una población joven, con un promedio de 25 años, y un 21% de sus habitantes son menores de 24. Y esa multitud joven está concentrada en las ciudades.
No es difícil entender por qué. Estambul tiene 27 universidades y Ankara 19. Estambul es también uno de los principales centros económicos del este del Mediterráneo, lo que garantiza empleos y progreso rápido a quienes trabajan duro. Por no hablar de amor: sus chats de internet para solteros tienen tanta actividad que no dan tiempo a leerlos completos.
Las grandes ciudades turcas son un lugar de liberación, sobre todo para las jóvenes. Muchas llegan huyendo de las rígidas estructuras de la sociedad rural, donde los matrimonios concertados son comunes y rara vez se ven mujeres solas en público.
El contraste entre ambos mundos —uno urbano y sofisticado, otro rural y religioso— es cada vez más pronunciado en Turquía. Por suerte, eso significa que el potencial para el cambio también es grande. Las ciudades están ganando la pulseada, y su vibrante cultura juvenil está formando el país que Turquía pronto será.
ESTADOS UNIDOS: el mejor país para hacerse rico
Como el Lejano Oeste
Michael Hastings, Newsweek
Tal vez ningún otro estado encarna como Texas el espíritu emprendedor y dispuesto a arriesgarse de los empresarios estadounidenses. Tiene la segunda menor carga fiscal del país, pocas regulaciones y casi ningún sindicato.
La reducción del sector petrolero ha sido dolorosa para los texanos, pero también ha empujado al estado a adoptar una nueva estrategia económica que refleja dos tendencias complementarias en Estados Unidos.
Una es el enorme flujo de inmigrantes de los últimos 20 años, y la otra es el crecimiento de los sectores de servicios e información para balancear la retracción del sector industrial.
Texas vio su población aumentar a más del doble desde 1960 y el año que viene se sumará a California como el segundo estado de "minorías mayoritarias" de Estados Unidos, lo que significa que hispanos, negros y asiáticos, serán mayoría juntos.
La fuerza de trabajo inmigrante en Texas se está dividiendo en dos grupos. Mientras los mexicanos trabajan en la agricultura y los servicios, grandes cantidades de extranjeros calificados llegan para estudiar en sus universidades y emplearse en empresas de tecnología como Texas Instruments y Dell. Muchos de estos educados recién llegados tienen inclinaciones empresariales, vienen de Asia y, una vez instalados, a menudo aprovechan la mano de obra hispana barata.
Tushar Patel, de Ahmadabad, India, se mudó a Texas hace 14 años con un título en ingeniería eléctrica del Instituto de Tecnología de Florida. Luego de empezar trabajando en una de las muchas empresas de tecnología de Austin, fundó un exitoso servicio de proveedor de acceso a internet en 1996, Electronic Corporate Pages.
Tommy Hodinh, presidente de MagRabbit, una empresa mediana de transportes y logística de Austin, llegó a Texas desde Vietnam hace 30 años con muchas ambiciones y poco dinero. "No tenía plata ni para una hamburguesa", afirmó. "Pero si uno trabaja duro en este país, puede encontrar un nivel muy alto de éxito". Ahora su empresa brinda servicios a algunas de las mayores compañías del estado, incluyendo a Toyota.
China, con su mano de obra barata y enorme mercado, también parece un buen lugar para hacer dinero, pero todavía tiene un sinfín de problemas burocráticos y estructurales. A los texanos simplemente les encanta hacer negocios.
Tilman Fertitta, presidente de la cadena Landry Restaurants con sede en Houston, administra una de las empresas de más rápido crecimiento de Estados Unidos, con 300 locales, 30.000 empleados, muchos de ellos latinos, y 1.000 millones de dólares en ventas.
Los trabajadores ganan más de lo que ganarían en México o América Central. "En Estados Unidos todo el mundo tiene las mismas posibilidades de hacer dinero", afirmó Fertitta. "Y en Texas eso es todavía más cierto. No es un mito".
Lyssa Jenkens, economista jefe de la Cámara de Comercio de Dallas, afirma que la inmigración "ha sido esencial para el crecimiento de Texas. No podríamos haber satisfecho la demanda de empleados sin inmigrantes, en ambos extremos del espectro".
La historia texana es en realidad fruto de un determinado tipo de cultura, que valora el riesgo y alienta a la gente a "pensar en grande".
Según Nav Sooch, el presidente indio de Silicon Laboratories, una empresa de computación con sede en Austin, "hay una actitud en Texas que es omnipresente, una actitud emprendedora que data de los tiempos del Lejano Oeste".
JAPÓN: el mejor país para ser ingeniero solar
Donde calienta el sol
Kay Itoi, Newsweek
Cuando anda en tren, Takashi Tomita siempre mira por la ventanilla. Quiere contar cuántos paneles solares ve en los techos. Como menos del 1% de los hogares japoneses los usan, cuenta muy pocos.
"Por eso es tan maravilloso estar en este campo de investigación", afirmó Tomita, ingeniero jefe del departamento de energía solar del gigante tecnológico Sharp. "Es un área muy prometedora, con un inmenso potencial de crecimiento".
Japón posee una activa industria sustentada en muy escasos recursos naturales. El país gasta miles de millones de dólares en importar petróleo. Por eso, "es natural desear fuentes de energía alternativas", afirmó Tomita.
En 1993, Japón se embarcó en un ambicioso programa para lograr que las fuentes alternativas lleguen a representar el 3% de la matriz energética del país. Eso representaría generar 800.000 kilowatts hora con energía solar en 2010, 23 veces más que lo producido en 1999.
El gobierno nipón invirtió 1.100 millones de dólares entre 1997 y 2004 en subsidios a paneles solares en los techos de los edificios residenciales. Cerca de 50.000 hogares japoneses instalaron paneles en 2003, 30% más que el año anterior.
El apoyo oficial ha hecho de la industria solar nipona una de las más vibrantes del mundo: entre 1997 y 2003 creció un 90%. Los prestigiosos fabricantes de artículos electrónicos del país compiten entre sí para fabricar los paneles solares más eficientes y avanzados.
Sharp conquistó el 23% del mercado mundial el año pasado, y otros gigantes japoneses como Kyocera, Mitsubishi y Sanyo también están disputándose una porción. Hoy Japón produce la mitad de los paneles solares del mundo.
El campo es uno de los pocos en los que Japón sigue siendo cómodo líder mundial. A medida que la tecnología avanza, los precios de las células fotovoltaicas caen, lo que podría ayudar a la adopción de la energía solar incluso en países donde no existen los estímulos oficiales.
"Tenemos el claro objetivo de mejorar los sistemas y bajar el precio", afirmó Tomita. Si lo logra, la vista desde el tren mejorará.
PAKISTÁN: el mejor país para ser refugiado
Brazos abiertos
Zaid Hussain, Ron Moreau, Newsweek
Mohammed Abbas y su hermano, Mohammed Ibrahim, huyeron de Kabul hace 19 años cuando los soviéticos ocuparon Afganistán. Fueron dos de los millones de afganos que se refugiaron en el vecino Pakistán. En sociedad con otros tres compatriotas, abrieron un restaurante en Islamabad que pronto se convirtió en uno de los más populares de la ciudad. "Tenemos total libertad aquí", afirmó Ibrahim. "Recibimos un tremendo apoyo de los paquistaníes".
Como muchos afganos exitosos, Ibrahim ve a Pakistán como su nuevo hogar. "No tenemos intenciones de regresar a Afganistán", afirmó.
A lo largo del último cuarto de siglo, Pakistán ha recibido más refugiados que cualquier otro país en desarrollo. Y eso es mucho decir de uno de los países más pobres del mundo.
Desde que Moscú invadió Afganistán en 1979, Pakistán ha alojado, alimentado y educado más de cinco millones de refugiados, la mayoría de ellos afganos, sin aislarlos ni confinarlos a campamentos fétidos y superpoblados. En cambio, a los refugiados se les ha permitido ir a la escuela o trabajar. Muchos afganos refugiados incluso han prosperado al otro lado de la frontera como comerciantes y dueños de hoteles y restaurantes. "Es fantástico lo que la población pakistaní ha permitido con su hospitalidad", afirmó Ruud Lubbers, el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.
Desde la caída del régimen fundamentalista talibán en 2001, más de dos millones de afganos regresaron a su país desde Pakistán, y otros 500.000 esperan hacerlo este año. Pero otros tres millones decidieron quedarse. Y a ellos se suman otros 500.000 bengalíes, muchos de ellos inmigrantes ilegales del antiguo estado de Pakistán del Este, y otros tantos (o más) musulmanes indios que ingresaron al país con visas para visitar a sus familiares y se quedaron.
INDIA: el mejor país para los inversores extranjeros
La meca del capital
Sudip Mazumdar, Newsweek
Kiran Mazumdar-Shaw, presidenta de la empresa de biotecnología india Biocon, inicia cada día con una plegaria. Una mañana de abril, sus ruegos de buena fortuna tuvieron respuesta: la primera emisión de acciones de Biocon fue un éxito. Comenzaron cotizándose a 7,32 dólares, y llegaron a 16.
El 60% de las acciones de Biocon fueron raudamente adquiridas por inversores extranjeros. Los administradores de fondos de inversión del resto del mundo están ya desde hace un tiempo encantados con India. El Sistema de Retiro de los Empleados Públicos de California (Calpers), un fondo de inversión de 165.000 millones de dólares, comenzó a invertir en el país en abril. Y donde Calpers va, otros lo siguen. Sólo el año pasado, los inversores volcaron 7.500 millones de dólares en la economía india, la suma más alta desde que el país se abrió al capital extranjero en 1993.
Esta actitud se explica por la floreciente economía. El pronóstico de crecimiento del PBI para este año es de 7% y rivaliza con el de China. "India emergió como uno de los destinos de inversiones más atractivos para los inversores extranjeros", afirmó Vikas Bali, de la consultora A.T. Kearney en Nueva Delhi.
Las reformas económicas están lejos de completarse, pero existe un consenso sobre las ventajas del capitalismo. El nuevo primer ministro Manmohan Singh es un reformista. Su primer presupuesto aumentará el gasto social, pero también ampliará los límites a la propiedad extranjera de varios sectores empresariales.
Aunque China sigue atrayendo más capitales cada año, las instituciones de India son mucho más maduras. Además de ser la mayor democracia del mundo, el país tiene una legislatura transparente y una justicia independiente, aunque horriblemente lenta.
Pero la principal ventaja de India sobre China es su enorme mano de obra capacitada en tecnología, angloparlante y relativamente barata. Por eso industrias líderes como General Electric, Microsoft e Intel instalaron allí centros de investigación y desarrollo.
SUECIA: el mejor país para la biotecnología
Paraíso del investigador
Stryker McGuire, Newsweek
Como inmunólogo, Hans Wizgell domina el lenguaje de la síntesis de anticuerpos y rechazo inmunológico al transplante. Entonces, ¿qué hace en su atestada oficina de Estocolmo hablando de inversiones y capitales?
Como muchos de sus colegas suecos, Wigzell también habla el idioma económico de la investigación y desarrollo biotecnológico. Desde 1995 a 2003 presidió el Karolinska Institute, cuya facultad designa a los premios Nobel de Medicina desde 1901. Hoy es vicepresidente del Fondo de Inversión Karolinska.
"No hay absolutamente ninguna razón para que una institución académica ignore" el aspecto económico de sus investigaciones, afirmó. "Sin duda, sería poco ético de nuestra parte no ayudar a que los productos lleguen al mercado".
No es de extrañar que en su página de internet el lema del Karolinska Institute no sea del tipo de lux et veritas sino "hacemos nacer una nueva empresa cada mes".
Y Karolinska es sólo una estrella en la constelación biotecnológica sueca. El país ha emergido como un líder en este campo.
En Estados Unidos y algunos otros países, los debates éticos han impedido la investigación sobre células-madre, que florece en Suecia. Sin duda, como matrimonio de ciencia y tecnología, la biotecnología se apoya en las fortalezas suecas. Las excelentes universidades estatales aportan la materia prima, científicos que ya antes demostraron ser esenciales para el crecimiento del sector informático y de las telecomunicaciones. Y la innovación en las ciencias vivas también se beneficia de una larga tradición de complementación entre la academia, el gobierno y la industria.
Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el gobierno sueco es el que más invierte en todo tipo de investigaciones. En lo que a biotecnología respecta, Suecia provee el mejor entorno para la investigación y desarrollo en toda Europa, así como la fuerza laboral más calificada.
La biotecnología sueca también se vio alentada por otros dos factores, uno casual, otro peculiarmente sueco. El segundo tiene que ver con la legislación, que otorga a los docentes, más que a las universidades que los emplean, la patente de sus descubrimientos. Esto ha sido un aliciente para la investigación de avanzada. Pero lo que muchas veces les falta a los investigadores es capacidad empresarial para desarrollar sus proyectos comercialmente.
Y aquí entra a jugar el primer factor. La fusión en 1995 del laboratorio sueco Pharmacia con el estadounidense Upjohn fue un desastre al principio. Miles de suecos perdieron sus empleos. Muchos permanecen desempleados, pero otros migraron a la biotecnología. Mats Pettersson, presidente de Biovitrum, una gran empresa de biotecnología de Estocolmo y ex ejecutivo de Pharmacia, estima que tres de cada cuatro presidentes y jefes científicos de las nuevas empresas de biotecnología son originarios de Pharmacia.
Ese es el caso de Amic AB, una pequeña empresa fundada en 1998. Sus chips de diagnóstico, capaces de realizar múltiples análisis fuera de los laboratorios, deberían ayudar a la empresa a beneficiarse del gran crecimiento de la industria del diagnóstico.
Ib Mendel-Hartvig, ex empleado de Pharmacia, está feliz de estar haciendo allí el tipo de investigación avanzada que su antiguo empleador estaba cada vez menos dispuesto a financiar. En Amic, afirma, "hay riesgo, pero no dinero". Por ahora.
POLONIA: el mejor país para ser feminista. Ellas avanzan
La conservadora y católica Polonia nunca fue un bastión de los derechos femeninos. Durante años, el país se ha ubicado en los últimos lugares de Europa en materia de derechos de la mujer y protección legal. Temas como el aborto, los derechos reproductivos y la igualdad de género rara vez se discutían en público.
Pero en las elecciones de 2001, en las que aumentó dramáticamente la proporción de mujeres en el Parlamento, abrieron la puerta al movimiento feminista. Ahora flotan en el aire cambios importantes. Un proyecto de ley que proclama la igualdad de la mujer en el trabajo, establece cuotas para su ingreso a la función pública y crea una agencia para vigilar la discriminación, tiene grandes posibilidades de ser aprobado.
Los grupos de mujeres y organizaciones no gubernamentales incluso han logrado convencer a los legisladores de elaborar un proyecto para legalizar el aborto durante los tres primeros meses de embarazo e imponer cursos de educación sexual obligatoria en primer año de liceo. Nadie espera que lo aprueben, pero que llegara a redactarse ya se considera una victoria.
Sin duda, pese a que Polonia todavía tiene un largo camino que recorrer —las mujeres allí ganan 35% menos que los hombres— la vieja cultura paternalista está en retroceso. El feminismo se ha puesto "de moda", dijo Wanda Nowicka, directora de la Federación Polaca de Mujeres y Planificación Familiar.
Las mujeres componen el 20% del Parlamento y no hay escasez de modelos femeninos, como Hanna Granokiewicz-Waltz, vicepresidenta del Banco Europeo para la Reconstrucción, o Danuta Hubner, comisionada de Polonia ante la Unión Europea.
"La generación de mi hija ya está viviendo en un mundo distinto, donde ven la equidad de género como un derecho humano normal", afirmó Hubner.
Como dice Anita Siebert, de la Coalición Karat, una organización femenina con sede en Varsovia, "Polonia es hoy un lugar excitante para ser una mujer".
DINAMARCA: el mejor país para ser de clase media
Iguales de verdad Emily Flynn, Newsweek
De los países desarrollados, Dinamarca es el más igualitario. Ningún otro país se preocupa tanto por mantener a todos sus ciudadanos en un similar plano socioeconómico.
Los daneses destinan cerca de un tercio de su Producto Bruto Interno a beneficios sociales (como salud y educación) para las familias de menores ingresos, en comparación con el 14% en Estados Unidos y el 22,5% en Francia. Esta redistribución de la riqueza creó una sociedad donde la clase media es mayoritaria. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el 38% de la riqueza pertenece al 40% de la población correspondiente a los estratos medios.
De los 5,4 millones de habitantes del país, el 20% más rico tiene una "renta disponible" (el dinero que sobra tras cubrir las necesidades básicas) apenas 2,9 veces mayor que la del 20% más pobre. En Estados Unidos, el 30% más rico de la población concentra el 52% de los ingresos disponibles, y el 30% más pobre sólo el 11,8%. En Uruguay, el 20% más rico concentraba en 1998 (según los últimos datos disponibles) el 48,4% del ingreso, y el 20% más pobre apenas el 5,2%.
Como en Dinamarca hay pocos pobres, el país goza de una estabilidad social considerable. El desempleo llega a 5,9%, cuando el promedio en la Unión Europea es de 9%. Y además, la organización Transparencia Internacional califica al gobierno danés como uno de los tres menos corruptos del mundo, junto a los de Finlandia e Islandia.
Neils Henrick, un fotógrafo de 30 años que vive en las afueras de Copenhague, encarna el ideal danés del bienestar colectivo. Como todos sus compatriotas, Henrick contó con educación gratuita, y cuando su madre necesitó un transplante de pulmón el año pasado, el Estado solventó la costosa operación.
La contracara de estos beneficios son los altos impuestos. "Obviamente me parece horrible tener que pagar el 52% de mis ingresos al fisco", afirmó Henrick. "Pero es el precio que hay que pagar por tener una buena sociedad. Aquí se lleva una linda vida".