"Las pantallas no aíslan, son soportes de sociabilidad"

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El País

La cuestión. ¿Los medios masivos de comunicación provocan un efecto de aislamiento en los jóvenes?

La respuesta / los jóvenes y las pantallas

La especialista en comunicación argentina Roxana Morduchowicz escapa de las miradas críticas acerca de los efectos de los medios de comunicación (internet, chat, celulares, etc.) a los que están expuestos los jóvenes y coordina una serie de estudios sociológicos acerca del verdadero efecto que la tecnología tiene en una generación que se ha criado con ella. Los jóvenes y las pantallas: nuevas formas de sociabilidad (Editorial Gedisa, 210 pesos), reúne trabajos de Jesús Martín Barbero, Dominique Pasquier, Alejandra Walzer, Javier Callejo, Agustín García Matilla y Manuel Pinto y brinda una nueva mirada de la juventud.

La tendencia universal es que los jóvenes van hacia consumos culturales cada vez más individuales y personalizados, no solo por el equipamiento de la habitación, sino también por la variedad en la oferta de contenidos especialmente dirigidos a ellos.

Los dos fenómenos (más tiempo en la casa, pero más solos en la habitación) parecen superponerse e, incluso, contradecirse. Por un lado, la inseguridad de las calles provoca que los jóvenes permanezcan en sus casas, pero muchas familias parecen más separadas que antes, por consumos culturales cada vez más personalizados.

La "privatización" no es nueva. Se inició con la llegada de la televisión, lo cual provocó un repliegue de la familia en el hogar. Ciertamente, se han intensificado en la última década con la instalación de múltiples espacios (habitaciones) en los que cada miembro de la familia tiene su propio medio, para ver televisión o video, escuchar música, hablar por teléfono y -en algunos casos- escribir y jugar en el ordenador.

El espacio doméstico se ha transformado y las dinámicas familiares, también. En una casa, especialmente de sectores medios, los espacios se dividen entre familiares/colectivos y personales/individuales. Cuando la familia adquiere un medio de comunicación y decide dónde ubicarlo, adscribe a uno u otro modelo (colectivo o individual). La tendencia en todo el mundo es que la familia se desplace de la cultura del comedor a la de la habitación.

Como consecuencia, los medios se han dispersado en el espacio y en el tiempo. Ocupan más lugares en la casa (comedor y varias habitaciones) y más tiempo de consumo a lo largo del día. Ya no hay un solo lugar para ver televisión, ni un momento específico. Se ve televisión en simultáneo, en diferentes ambientes del hogar y en momentos distintos, según la decisión de cada integrante.

(...) El supuesto efecto de soledad o aislamiento provocado por los medios no parece tal. Los medios han generado nuevas formas de sociabilidad. Un 90% de los jóvenes habla de sus consumos culturales con sus padres o amigos.

Aunque un 40% de los jóvenes tiene televisión en la habitación y mira sus programas en soledad, al 60% le gustaría ver los programas siempre acompañado. Mirar TV es, como dijimos, la actividad más compartida en familia y sobre la que más conversan padres e hijos. Todos los jóvenes hablan con sus amigos de lo que ven en TV y, la mayoría, de lo que hacen con el ordenador. Y si bien el 80% lo usa en soledad, la función que más ejercen es la comunicativa (chat).

(...) Las nuevas tecnologías constituyen, a los ojos del adolescente, un medio privilegiado para construir una esfera de autonomía relacional respecto de la familia, en beneficio de su sociabilidad horizontal, con amigos (Metton, 2004).

Internet permite a los adolescentes construir una relación con el otro -sus pares- en un espacio más libre, para hablar de temas que de otra manera no abordarían. El chateo es un espacio propicio para compartir secretos y confidencias difíciles de expresar en la escuela. La mediación electrónica, la ausencia de imagen física y la anulación de la dimensión corporal permite a los adolescentes hablar de sí mismos con mayor autenticidad, evitando el cara a cara y el juicio valorativo de sus pares y familia.

Estos jóvenes son la primera generación que articula y complementa el uso del teléfono, los mensajes de texto y el chateo para comunicarse con amigos. Es la primera generación que distingue claramente para qué usar cada medio en su función comunicativa. El tema de conversación, más allá de los soportes es, en la mayoría de los casos, acerca de sus consumos culturales.

Los jóvenes expresan su deseo de incorporar los medios en su sociabilidad. Están lejos de convertirlos en barreras de aislamiento. Prefieren salir con amigos, pero aún cuando no se reúnan especialmente para ver televisión o usar el ordenador, las pantallas son, a la luz de este estudio, un frecuente tema de conversación entre ellos.

Los medio son, por lo tanto, punto de encuentro y diálogo, de discusiones y negociaciones, de reuniones y charlas. En ningún caso de aislamiento. Las pantallas no marginan a los jóvenes. Por el contrario, son soportes para su sociabilidad.u

Jóvenes tecnológicos

Los datos en los que se basa Morduchowicz surgen de una encuesta realizada por el Ministerio de Educación argentino entre 3.300 jóvenes. El 100% tenía televisión en su casa, un 30% ordenador y un 15% internet. El 65% tenía libros y el 60% diarios.

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