La cédula de identidad uruguaya vive sus últimos años. Tres organismos estatales están trabajando para jubilar al actual documento: la Agencia para la Sociedad de la Información (Agesic), la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) y la Dirección Nacional de Identificación Civil (DNIC). Agesic abrió la semana pasada un espacio para recibir ofertas de proveedores. Una vez que se escuchen las ofertas y se opte por uno de los proveedores, el año que viene se realizará un plan piloto que abarcará a aproximadamente 20.000 personas. "Ahí se verá cómo les resulta usar el nuevo documento a los que participen del piloto y luego se decidirá cómo implementar el cambio", dice el director de Agesic, el ingeniero Santiago Paz.
El nuevo documento será la culminación de un proceso que cambió sustancialmente el trámite para obtener la cédula. Quien tenga más de 40 años probablemente recuerde -ya sea porque lo vivió o porque se lo contaron- sobre largas colas en la madrugada en la calle Rincón para iniciar el trámite. Ese trámite podía llevar más de una semana. Hoy es posible hacer la solicitud de la cédula y el pago por el trámite por Internet e ir a buscar el documento en un horario acordado. La DNIC tiene la deferencia, además, de enviar un correo electrónico un día antes para avisar y recordar.
Ese cambio ha sido posible, explicó el director de DNIC Ruben Amato, gracias a la digitalización del organismo. "Cuando empezó este proceso, había solo dos oficinas -de las 34 que hay en total- que estaban informatizadas. En mayo de este año se completó ese proceso, gracias en parte a un préstamo no reembolsable del Banco Interamericano de Desarrollo de un millón y medio de dólares".
Las dimensiones del nuevo documento serán similares a las de una tarjeta de crédito. Y será de policarbonato, el material que según Paz y Amato es el más usado en el mundo para elaborar este tipo de documentos. En parte, el cambio se dará porque el policarbonato es bastante más resistente que las actuales láminas de plástico que encapsulan la hoja de papel que da cuenta de foto, firma y huella digital del ciudadano. Como se sabe, son muy pocas las cédulas que llegan a los diez años de uso con las cuatro esquinas intactas. El cambio a una cédula de policarbonato también eliminará el papel: todo se imprimirá sobre el plástico mismo, que además tendrá un chip para habilitar trámites por Internet.
Más allá de los cambios físicos, la DNIC también está evaluando correr hacia adelante el límite tras el cual ya no hay que renovar el documento. Hoy, al cumplir 60 años ya no se necesita realizar el trámite. "Hemos tenido casos de gente que ha venido un día antes de cumplir 60 para renovar la cédula, porque hay una resistencia a la frase `sin vencimiento`, que es la que se pone actualmente cuando ya no es necesario renovar la cédula".
De acuerdo a lo que agrega el jerarca, se están llevando a cabo encuestas a personas de 50 años o mayores para preguntarle qué prefieren. "Aún no tenemos los resultados listos, pero hemos detectado eso", dice Amato. "Hoy muchos tienen 60 años y siguen teniendo una vida muy activa. Y se interpreta que no renovar la cédula es como una certificación de vejez, algo terminal".