Página 12
Fito Páez
Nunca Buenos Aires estuvo menos misteriosa que hoy. Nunca estuvo más lejos de ser esa ciudad deseada por todos. Hoy hecha un estropajo, convertida en una feria de globos que vende libros igual que hamburguesas, la mitad de sus habitantes vuelve a celebrar su fiesta de pequeñas conveniencias. A la mitad de los porteños le gusta tener el bolsillo lleno, a costa de qué, no importa. A la mitad de los porteños le encanta aparentar más que ser. No porque no puedan. Es que no quieren ser. Y lo que esa mitad está siendo o en lo que se está transformando, cada vez con más vehemencia desde hace unas décadas, repugna. (...) Da asco la mitad de Buenos Aires. (...)
La nación
Alejandro Rozitchner
Lo considero uno de los artistas más finos y logrados del rock nacional. Tumbas de la gloria me estremece, me parece un tema superior, escalofriante y genial, testimonio de la grandeza y profundidad de su sensibilidad. No entiendo qué le pasó, cómo puede expresarse de esta manera. Pero más allá de Fito, al que no creo conveniente condenar por este paso en falso (uno escribe a veces, dejándose llevar, cosas de las que después se arrepiente), siento que tenemos que señalar en la ocasión una costumbre muy fea que nos hace retroceder en el tiempo. Ningún voto es monstruoso, lo monstruoso es que no haya votos. La democracia se basa en el respeto a la diferencia. (...)