Generación modelo

| Enero en Punta del Este es el mes de ilusión de las modelos argentinas adolescentes. Un mundo de agentes y contratos similar al del fútbol juvenil.

Javier Lyonnet, en punta del este

Si es varón que sea jugador de fútbol. Mirá si sale bueno. Tiene que empezar de chiquito, en un cuadro de barrio en las categorías de baby fútbol, después entrenar en las inferiores de algún equipo. Quién te dice que llegue a primera, pase a un cuadro grande y a los 18 o 19 años ya lo fiche un equipo europeo. O a los 12, como Erik Lamela, el crack argentino que el año pasado quiso comprar el Barcelona a River Plate.

Pero Argentina, además de jugadores, exporta belleza envasada en cuerpos de modelos. Así que el "si es nena, que sea modelo" figura alto entre los anhelos de muchos padres argentinos como futuro para sus hijas.

En enero, en Punta del Este, decenas de adolescentes llegan de Argentina para lucirse, competir y ser contratadas. En el balneario uruguayo se establecen pautas para el resto del año en el circuito argentino y se activa el mercado de pases. Ser tapa de revista en Punta del Este, en enero, es un triunfo.

Agentes y agencias

El sábado 8 de enero, en el desfile que todos los años organiza el peluquero argentino Roberto Giordano, había muchas madres con hijas preadolescentes, candidatas a entrar en las divisiones juveniles del modelaje de un momento a otro.

Cuando la modelo argentina Soledad Solaro salió a la pasarela una madre le comentó a su hija de 11 o 12 años: "Mirá, Soledad Solaro".

"Aaaaah, Soledad Solaaaaro", contestó la hija observando con atención el tranco cimbreante de la Solaro en microbikini.

Otra madre le avisó a su hija de 13 años cuando apareció en escena la modelo y actriz de televisión Julieta Prandi. "Ahí está, Julieta, la que te gusta a vos". La hija no contestó, quedó atenta a los mohines de la Prandi, en microminifalda, desplegando estudiadas poses de bebota fatal.

Prueba de la popularidad de la figura de las modelos y de los deseos de llegar a ser una de ellas, son los scoutings (convocatorias de agencias a concursos que ofrecen como premio un contrato).

La creciente oferta de jóvenes que quisieran ser modelos facilita el trabajo de los representantes. En tiempos más sacrificados supieron transitar las playas metro a metro buscándolas y convenciendo a sus padres para que se prueben como modelos.

Hace no muchos años, los concursos de belleza más importantes del verano (Miss La Plage, Reina de Punta del Este) recibían inscripciones espontáneas o sus organizadores buscaban candidatas en cada balneario. Ahora todo se maneja a través de las agencias.

Sabrina Fogolini, rosarina de 17 años, es un buen ejemplo de esta nueva tendencia.

En Argentina, gracias al trabajo de sus representantes, fue elegida para participar en el desfile de Giordano del 8 de enero, algo así como jugar en primera y para la televisión uno de los clásicos de fútbol de la temporada.

En la puerta de la peluquería, un día antes del desfile, contó que este es su primer verano en Punta del Este, que ya hace dos años que trabaja como modelo. También dijo que su padre es desempleado y su madre ama de casa, que sus hermanos tienen un negocio y que la familia la apoya.

Menos de una semana después, y a los pocos días de mostrarse en el desfile, Fogolini logró uno de los objetivos más preciados por las jóvenes que llegan a lucirse a Punta del Este: obtuvo la banda de reina en Miss La Plage.

Para hablar con ella antes de que fuera elegida Miss La Plage fue necesario mostrar acreditaciones periodísticas ante Agostina Tropini, de la agencia Model Management, su distribuidora y representante.

La trayectoria de Fogolini tiene mucho en común con la de un futbolista.

Por ejemplo, en el respeto por su agente: mientras habla frente al grabador la modelo mira a Tropini, quien apoya con gestos lo que está diciendo y la estimula.

"Creo que mi potencial mayor es mi cara y lo que tengo que mejorar es ser más desenvuelta", dice la modelo.

Tropini, abogada de profesión contó que: "hace poquito que empezamos como agencia y venimos remando, es un hobby que nos gusta que salga bien y tuvimos un buen año; es la primera vez que venimos a Punta del Este y trajimos seis chicas".

Gran hermano

En Punta del Este la moda importa menos que las modelos. Los desfiles son de mujeres, de cuerpos, más que de colecciones de ropa, zapatos o peinados.

"Julieta Spina, desde los 15 años, siempre conmigo, fiel!!!", anuncia Roberto Giordano en pleno desfile para presentar a una de sus modelos.

"Yo pienso que los hombres miran más los cuerpos de las modelos, la piel, la parte sensual es lo que más quiere el hombre en verano", reflexiona el peluquero.

En otra pasarela, instalada al pie de la loma de césped de la residencia-oficina de Pancho Dotto frente a la boya petrolera de José Ignacio, el representante de modelos anuncia nombres y edades mientras celebra sus 20 años descubriendo lolitas cada vez más jóvenes, cada vez más sensuales.

Chiquilinas de segundo y tercer año de liceo pasan sus vacaciones trabajando, desfilando en bombacha y soutien. Son las promocionadas juveniles, la generación del recambio de las modelos argentinas ya consagradas: Valeria Mazza, Dolores Barreiro y compañía.

Agostina Tropini es partidaria de cuidar qué muestran las modelos de acuerdo a la edad que tienen: "No puedo poner una chica de 16 años como una vedette y en ropa interior, de acuerdo a edades y perfiles no es lo mismo cuando una chica de 17 años hace fotos para una revista adolescente".

Pero al igual que en el mercado del fútbol, no hay edades para "adquirir" los valores, para contratar a las futuras estrellas.

Las mejores son codiciadas por todos y reciben abordajes de representantes de otras agencias. "Eso sucede constantemente. Es difícil retener a alguien cuando le ofrecen el mundo", afirma Tropini de Model Management.

Debido a que son menores, las agencias mantienen informadas a las familias de todo lo que sucede con su hijas. Los padres de las rosarinas de Managment llaman todo el tiempo a Punta del Este. "Quieren saber todo, cómo están, qué hacen; nuestra responsabilidad como tutores es como cuando tenés un hijo, abrirle los ojos, cuidarla físicamente, saber adónde va, con quién. Nuestra casa es como la de Gran Hermano, vamos todos juntos para todos lados".

Si las chicas tienen novio o no, "no pasa por nosotros", dice la agente, pero también asegura que no dejan ir a las modelos a bailar solas.

Escrúpulos y exigencias

Patricia Chabot maneja una agencia de modelos de uruguayos que tiene unos 1.000 rostros en carpeta, desde bebés hasta octogenarios. Ella asegura que el rubro principal de su firma es la producción y organización de eventos y no los desfiles de las modelos jóvenes. "Lo de las modelos es un atractivo, es fashion, pero cero facturación. Pasa por lo otro, el baboseo, la pavada", afirma.

De su agencia uruguaya no salen modelos de 15 y 16 para pasarela, y lo explica como una diferencia abismal de mercado y una diferencia cultural de los padres. "Somos más protectores, en Argentina son más osados y todas quieren destacarse".

Chabot relata, sin embargo, que ella empezó joven en los años 80 cuando tenía 16 años. Se anotó en un certamen, medio de rebote. "Fui a acompañar a una amiga", dice. "Mi ilusión era estar ahí y sentí esa sensación, pero ahora veo la parte asquerosa y boba y la ilusión de las chiquilinas, la fantasía alrededor de todo este mundo".

A Chabot le consta que en Uruguay ya está instalado el deseo de ser modelo. Cuenta que si hace un llamado para un seminario de capacitación, no viene nadie, "pero decís cursos de modelos y vienen". Aunque se trate de la misma cosa.

La empresaria, sabe que existen inmoralidades y falta de escrúpulos, pero dice que es información que prefiere no ir a buscar: "Me duele de verdad el submundo, como persona, como mujer, y me ataca como profesional. Sé que pasan cosas aprovechándose de la inocencia y los deseos de destacarse; veo a las modelos más inocentes que culpables".

Tropini dice que "el ambiente es chico y cuando pasa algo llega a oídos de todos", sin dar más detalles.

El ambiente es chico, pero los representantes en la zona son cada vez más. Eber Acosta nació en Tacuarembó y hace nueve años que vive en el exterior (Chile, Francia), trabajando en agencias de modelos. Desde el año pasado es booker (contratista sería una traducción bastante literal) de la agencia porteña Toledo Models, que desembarcó en Punta del Este por primera vez con 16 modelos, tres de ellas menores.

"Se habla con los padres y con la chica para ver qué cosas se pueden mejorar del físico, de la actitud y se firman contratos de exclusividad por cinco años", relata Acosta.

Para el booker la diferencia entre Uruguay y Argentina está en la dimensión del mercado y en la importancia mediática que alcanzan las modelos, ya que las argentinas están a un paso de ser conductoras de televisión o actrices.

Pero además de ventajas, hay exigencias. Según un informe del sitio de internet Elcanal.com que cubre la información de las modelos uruguayas y argentinas, las modelos que son contratadas por agencias son despedidas por hablar con otra modelo sobre los honorarios o si exceden en más de un centímetro las medidas declaradas en el momento del contrato (altura, busto, cintura, cadera y pies).

Al menos en ese aspecto los jóvenes futbolistas paraecen tener una ventaja. Aún no los echan por declarar mal cuánto calzan. ©

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