El ombudsman después de Maracaná

| Uruguay está rezagado en materia de controles en el Estado y atribuye el problema a que el país se quedó en los años 50. El defensor del vecino sería el primer paso tras cuatro proyectos fallidos. El ombudsman de jurisdicción nacional será muy necesario en el futuro, asegura.

CÉSAR BIANCHI

-¿Cómo define la figura del ombudsman o defensor del vecino, y qué papel cumple?

-El defensor del vecino es una de las modalidades del ombudsman o defensor del pueblo: una institución de contralor no jurisdiccional, nacida en Suecia a comienzos del siglo XIX, que existe en todo el mundo. En América Latina existe como defensoría nacional del pueblo en todos los países menos Brasil, Uruguay y Chile. En Uruguay existe una figura con carácter específico para los privados de libertad que es el comisionado parlamentario (que soy yo), una especie de ombudsman para el sistema carcelario. Existen proyectos para ombudsman en Maldonado y se avanza en Montevideo.

-¿Por qué cree que Montevideo debería tener un ombudsman?

-Más que Montevideo, lo necesita todo el país. Es una necesidad crear una defensoría del pueblo a nivel nacional porque es un mecanismo de protección a los ciudadanos. Uruguay en el siglo XX estructuró todo un sistema de contralor del Estado y fue creando la Corte Electoral, el Tribunal de Cuentas y el Tribunal de lo Contencioso Administrativo, y eso nos situó en la avanzada del continente en materia de contralor de la actividad administrativa del Estado, pero hoy hemos quedado rezagados. En el seminario del Claeh (Centro Latinoamericano de Economía Humana) se manejó como explicación el habernos caído en una especie de Maracaná institucional, por creernos que ya no era necesario incorporar otro mecanismo de contralor. Pero la experiencia mundial demuestra la eficacia de esta institución.

-¿Para solucionar qué demandas concretas de los ciudadanos puede ser útil?

-Por ejemplo, si la administración es omisa en proveer un expediente jubilatorio, o una institución pública o privada no facilita una historia clínica. Si una persona es perjudicada por la omisión del Estado, o la simple burocracia, acude al ombudsman, una institución pensada para darle una respuesta eficaz, a través de las recomendaciones a la administración para que las corrija.

-Ante las diferencias en el Frente Amplio, el MPP convocó a su mesa departamental para definir una postura en el tema. ¿Se puede respetar un defensor del vecino independientemente del partido al que pertenece?

-Acá hay un consenso para crear una defensoría del pueblo nacional, sin perjuicio que se cree un defensor del vecino en Montevideo. La de jurisdicción nacional no tendría limitación de materias.

-¿En Uruguay se corre el riesgo de terminar politizando la figura?

-Hay que evitarlo. En aquellos países donde funciona mejor son elegidos por su carácter técnico. En algunos países existe la tradición de asignárselo a la oposición para que haga el contralor, como en España.

-¿Qué modelo de ombudsman debería adaptar Uruguay: el aplicado en algún país europeo, o quizás el argentino?

-A mí me gusta mucho la institución de Costa Rica que tiene un defensor de los habitantes de la República (y el concepto de habitante es mayor que el de ciudadano). En Uruguay han existido cuatro proyectos pendientes de defensoría del pueblo: dos en 1985, uno por el senador Raumar Jude y otro por el diputado Lamas, en 1993 la diputada Matilde Rodríguez Larreta presentó también un proyecto y el entonces vicepresidente Hugo Batalla presentó el propio en 1995.

-¿Por qué ninguno tuvo andamiento?

-En los dos primeros casos ni siquiera llegó a tratarse en comisión, en los otros casos avanzaron un poco más pero no hubo consenso. En octubre visitaron nuestro país los defensores del pueblo de Argentina, Paraguay y Venezuela, se entrevistaron con Tabaré Vázquez, quien les dijo que era su intención enviar al Parlamento una iniciativa antes que termine su mandato tendiente a la creación de la figura en Uruguay. O sea que la figura del ombudsman no sólo es aguardada en Uruguay, sino también en el exterior. Hay una gran expectativa continental para que Uruguay tenga un ombudsman.

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