OCHO AÑOS EN EL ABANDONO
Por 60 años fue la sede nacional de las despedidas y reencuentros. Hoy es el edificio público abandonado más grande del país. Depende del Ministerio de Defensa que asegura estar u201ctrabajandou201d aunque no se decide a hacer un llamado. Privados manifiestan interés. Recuperarlo costaría US$ 5 millones.
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El último día que recibió pasajeros era 28 de diciembre de 2009. Como una broma de los inocentes continuada, el viejo edificio del aeropuerto de Carrasco cerró con llave, alambraron sus accesos, se sellaron las puertas y ventanas y así está desde entonces. Ocho años y tres meses encerrado en el tiempo. Librado a la vegetación, los insectos o las filtraciones de agua, se puso candado a lo que fue por 60 años el templo nacional de los abrazos, despedidas o reencuentros de las familias partidas por la emigración.
El Ministerio de Defensa tiene la custodia de la exterminal y piensa en los mecanismos para enajenarla. El viejo aeropuerto, de 15.000 metros cuadrados, es el edificio público abandonado más grande del país. Le sigue la Estación Artigas, con 12.000. Pero a diferencia de AFE, aquí no hay impedimento judicial para otorgarle un nuevo destino. Se necesita de decisión política, un proyecto y el capital para reutilizar las instalaciones.
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El fallecido exministro Eleuterio Fernández Huidobro quería reconvertir la terminal en la sede de la cartera, pero tras la asunción del actual jerarca, Jorge Menéndez, el proyecto ha sido desechado por considerarlo demasiado caro.
En 2013 se renovó la concesión del aeropuerto hasta 2033 a la empresa Puerta del Sur. Como contrapartida, la firma entregó 3,5 millones de dólares cuyo destino anunciado sería la remodelación del viejo edificio en el marco del "Proyecto Huidobro".
El diputado colorado Adrián Peña hizo un pedido de informes en cuanto obviamente el dinero no fue empleado para el viejo aeropuerto. Defensa respondió que al desestimar la mudanza a Carrasco, gastará los 3,5 millones de dólares en un proyecto de remodelación de su actual sede en la Av. 8 de Octubre.

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Según una comunicación oficial del ministerio a El País, poner en marcha un proyecto de remodelación de la locación actual costaría "tres veces menos" que una eventual mudanza a Carrasco.
"El dinero que iba a destinarse a una cosa se destina a otra de forma totalmente arbitraria. ¿Por qué? Si esa partida ya se cobró, ¿dónde está? ¿Entró en el presupuesto general del ministerio?", se pregunta Peña.
Defensa asegura que tiene el capital guardado y que está elaborando el proyecto para darle más espacio y funcionalidad a su sede.
Mientras tanto, la vieja terminal de Carrasco sigue esperando. Fuentes de Defensa estimaron que efectivamente la cartera analiza un posible llamado a licitación, aunque no se trata de un tema laudado en la interna a nivel político ni jurídico.
Antecedentes similares sobran en la historia del Estado: Hotel Carrasco, Palacio de Justicia, AFE, Sala del Sodre... todos edificios que pasaron (o pasan) décadas de abandono antes de que la burocracia y el mercado procesen una salida viable.

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Destino.
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El tiempo juega en contra. Si en 2013 se necesitaban 3,5 millones de dólares para revivir al exaeropuerto, una estimación actual, en función del avance del deterioro, indica que se necesitarían 5 millones. Así lo estableció un sondeo hecho por Diego Ravera y Edward Rode, directivos de la Cámara Uruguaya de la Industria Aeronáutica (CUIA).
La organización, que nuclea a actores militares y civiles vinculados a la aviación, presentó un proyecto a Defensa para convertir el edificio del viejo aeropuerto en un polo multipropósito. Los inversores serían españoles y el proyecto incluye un shopping, un centro de convenciones y un MRO, es decir, un taller para pequeños aviones como forma de mantener la esencia del edificio.
El ministerio piensa que el destino natural del edificio debería estar en el rubro "logística vinculada a la aviación". "En eso se está trabajando", asegura el comunicado brindado a El País.
Hubo también interés de otros actores privados con ideas diferentes. Pero todos están a la espera de que Defensa se decida a hacer un llamado a licitación, remate u otro tipo de convocatoria. "Hace ocho años que lo tienen parado. Estamos esperando una señal", asegura el presidente de CUIA, Ravera.

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La ubicación del edificio, con salidas a la plataforma del aeropuerto, requieren que en caso de optar por un proyecto comercial de acceso libre se deban adoptar reparos de seguridad. "No es difícil. Simplemente no tiene que haber aberturas hacia la plataforma", asegura Rode. De hecho, en su actualidad de abandono, todas las puertas y ventanas que dan a la zona operativa del aeropuerto están cerradas con remaches.
Recorrida.
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Hoy solo tres personas tienen la llave del viejo aeropuerto. Depende administrativamente del Estado Mayor de la Defensa, así que sus autoridades, el general Juan Saavedra y su número 2, la tienen. El tercer juego de llaves es el más usado: un soldado y sus dos perros hacen recorridas periódicas a modo de vigilancia y relevo de daños.
Se aplica un régimen de mantenimiento mínimo, con mano de obra militar. Se ha roto el techo (que es chapa dolmenit en gran parte) y una cuadrilla lo emparchó. También hubo casos de reparaciones en la instalación eléctrica. La orden es mantener el edificio clausurado pero de la mejor forma posible desde el punto de vista estructural.

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Lo demás se cae a pedazos: pintura, cielorraso y pisos presentan un estado muy desgraciado, igual que los baños, con artefactos rotos o vandalizados. Afuera, el asfalto, las veredas, la fuente y las plateas del viejo estacionamiento están levantadas por el avance de la vegetación.
Ravera y Rode, de la CUIA, accedieron al edificio y documentaron su estado, por dentro y por fuera, en julio pasado. "Hay lugares peores que otros, pero la estructura está bien dentro del abandono", dice Rode.
El edificio del viejo aeropuerto data de 1947 y tuvo ampliaciones en 1983 (Partidas) y 1988 (Arribos). Los vidrios son tan nobles que en estos ocho años no se ha roto ninguno y los pilares de acero inoxidable parecen puestos ayer.
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"Es una lástima que esté así. Entre el Puente Carrasco y Pando hay 45 emprendimientos logísticos y nosotros tenemos eso abandonado. Es un vergüenza nacional", opina Ravera. En materia residencial y comercial, también se trata de una zona en crecimiento, con un valor del metro cuadrado construido de 2.500 dólares.
Lo que no se ha calculado es el valor emocional. Donde comenzaron y terminaron tantas historias de despedida, con dolor y esperanza, solo queda la carcaza, encerrada y vacía. Como la escenografía de una película de zombis.
Detenido en el tiempo, vacío y (poco) vandalizado
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Cuando Puerta del Sur (concesionaria del aeropuerto) se mudó a la nueva terminal el 29 de diciembre de 2009, solo se llevó la manga que había instalado. Cerró con llaves y se las entregó al Ministerio de Defensa. Recién en 2014 (el Estado se toma su tiempo) se repartió el mobiliario a diferentes reparticiones de Defensa en función de la necesidad. Poca cosa fue a remate y en alguna feria se pueden comprar aquellos "mostradores" azules de check in que usaban las compañías.
La instalación eléctrica está en buenas condiciones, al igual que los equipos de aire acondicionado, estos de gran valor.
El vandalismo alcanzó solo a algunos artefactos de baño y equipamiento viejo de la torre de control.
La única utilidad que tuvo fue en noviembre de 2014, cuando la Corte Electoral la usó como depósito de urnas para los comicios.




















