L.H.
La nota central de este Qué Pasa está dedicada a la cada vez mayor cantidad de población musulmana que hay en Europa.
Los musulmanes europeos son inmigrantes, o descendientes de inmigrantes, de Pakistán, Argelia, Somalía, Marruecos y otros países africanos y asiáticos pobres o miserables. Llegaron a Europa, como tantos uruguayos, huyendo del hambre y la falta de oportunidades y de trabajo. Fueron admitidos en el Viejo Continente, de mejor o peor cara, más por ser mano de obra barata que por altruismo. Hoy su presencia plantea preguntas que exceden los superficiales análisis economicistas de aquellos que (¡todavía!) creen que todo en la vida gira en torno a devaluaciones y reducciones de costos: una encuesta de Le Monde divulgada esta semana muestra que el 12% de los franceses musulmanes apoya a Osama bin Laden. Y que el porcentaje sube al 18% entre los franceses musulmanes de entre 16 y 24 años.
Son pequeños detalles del tipo de los que a veces olvidan muchos economistas y unos cuantos importadores de juguetes chinos.
No son detalles, en cambio, dos notas que complementan esta edición y que sólo son posibles gracias al privilegio que nos otorga ser un suplemento del diario El País: una nota de Homero Alsina Thevenet sobre los gajes de nuestro oficio y un nuevo dibujo de Arotxa. Muchos querrían, pero no todos pueden.