Por: Clara Lussich
Hace algunas semanas las redes sociales se llenaron de comentarios y opiniones acerca del festival Acá Estamos, organizado por la Intendencia de Montevideo (IMM) en el marco del mes de la mujer. La discusión estuvo principalmente alrededor del caché que la comuna capitalina le pagó a la artista argentina Lali Espósito: unos 256.478 dólares. El festival también contó con la presencia de la cantante brasileña Daniela Mercury, a quien la intendencia pagó la suma de 62.387 dólares. Estas fueron las artistas internacionales que participaron -y las que cobraron más-, pero también fueron parte del evento artistas uruguayas como Laura Canoura, Vanesa Britos, Agus Padilla y Soledad Ramírez.
El ida y vuelta entre la IMM y la oposición a causa del festival lleva de inmediato a la siguiente pregunta: ¿cuánto gastan las otras intendencias en eventos y fiestas similares al Acá Estamos? Eso lo contaremos más adelante, con datos departamento a departamento, pero primero hay otras interrogantes a responder. ¿Se trata de un debate presupuestal o cultural? ¿Las intendencias deberían encargarse de organizar este tipo de eventos o todo debería quedar en manos de los privados? ¿Cómo se debe evaluar una correcta inversión en cultura?
Para Gerardo Grieco, exdirector del Teatro Solís, el Sodre y la Sala Zitarrosa y experto en políticas culturales, existe una “serie de aristas” alrededor de los festivales culturales organizados por el Estado. Una es la situación presupuestal, que es necesario “tener en cuenta, por tratarse de dineros públicos”, pero advierte: “También hay que ponderar el hecho de que una ciudad con actividad cultural genera externabilidades económicas enormes porque la gente se mueve y gasta alrededor. Y otra externabilidad que poco se tiene en cuenta es la felicidad”. Grieco agrega: “Este tipo de actividades genera encuentro y un estado emocional inolvidable. Tanto la Patria Gaucha como el show de Lali aportan momentos inolvidables que no se pueden medir por ser intangibles. Generan felicidad”.
Sin poder medir cuánta felicidad causó Lali o Daniela Mercury y a pocos meses del inicio de la campaña electoral, los enfrentamientos entre el oficialismo y la oposición capitalina vienen en aumento y el festival de la IMM fue un ejemplo claro de eso. Tanto los que defendieron como los que criticaron “participaron de la dualidad política”, según Grieco.
Más allá de la “comidilla política” que significó para los que entienden de cultura, hay un debate mucho más profundo dentro de la misma discusión y tiene que ver con los montos que gastan las intendencias en la realización de festivales y jornadas.
Para el periodista e integrante de la Asociación de Gestores Culturales del Uruguay, Diego Barnabé, es importante diferenciar entre la inversión de recursos en políticas culturales de la organización de festivales masivos y costosos. “Es discutible si le corresponde a las intendencias, al gobierno nacional o a productores privados. Son sumas de dinero grandes que se gastan en uno, dos o tres días generalmente”, explica Barnabé.
Las motivaciones detrás de la realización de estos espectáculos “a veces son legítimas y a veces no”, según el gestor cultural, porque pueden “vincularse al impacto cultural necesario o tener un elemento de promoción de una figura política en otros casos”, sostiene.
Pero la Intendencia de Montevideo no es la única que invierte una parte de sus fondos en este tipo de convocatorias. Desde la Semana de la Cerveza en Paysandú hasta el Festival del Olimar en Treinta y Tres, casi todas las intendencias se movilizan para celebrar eventos masivos y las cifras -en ciertos casos- no están tan alejadas de lo que se le criticó a la intendenta Carolina Cosse (ver recuadro).
Ofreciendo la entrada gratuita en la mayoría de los casos, los fondos públicos se usan para contratar a artistas locales e internacionales y entre la búsqueda de sponsors y la venta de alimentos en los predios, todas tratan de recuperar al menos parte de la inversión y están de acuerdo en que los festivales traen turismo y consumo a sus departamentos más allá de los gastos.
Montevideo.
A pesar de que se conoció el caché de las artistas internacionales invitadas al festival que celebró a las mujeres, desde la Intendencia de Montevideo dicen a El País que no cuentan con las cifras finales del costo global del evento. Es decir, sabemos que entre Lali y Daniela Mercury se gastaron unos 300.000 dólares aproximadamente, pero a eso se suma el caché de las otras seis artistas locales, el armado del escenario, la seguridad y demás costos.
Sin embargo, después del revuelo que generó el festival, la IMM publicó un video en sus redes sociales diciendo: “Al igual que todas que todas las actividades culturales y deportivas que llevamos adelante, este festival fue un derroche de talento, alegría y convivencia, pero no un derroche de dinero”. Además, el video de un minuto y medio aclara que gracias a la venta de entradas y la participación de sponsors se logró pagar el caché de las artistas internacionales. El video concluye con esta frase: “La cultura como política de Estado no percibe la rentabilidad, nos cimienta como comunidad”.
Otro festival masivo organizado por la intendencia fue el festival Montevideo Late, que se hizo en la rambla de Punta Carretas durante el sábado 17 y el domingo 18 de diciembre. A diferencia del Acá Estamos, en el Montevideo Late la entrada fue gratuita, además de que tuvo una duración de dos días y no uno. El caché de La Vela Puerca por tocar allí fue de unos 40.000 dólares y el de No te Va Gustar 65.000 dólares. La IMM también trajo a la banda argentina El Kuelgue y se le pagó 12.000 dólares y otros 8.000 para Marilina Bertoldi.
Según un pedido de informes realizado por el edil nacionalista Pablo Fredes, el costo total de la organización del Montevideo Late fue de 26.993.264 pesos, lo que equivale a unos 674.800 dólares.
Mientras tanto, el Carnaval es otro de los grandes festivales organizados por la intendencia y el del 2023 tuvo un costo total de cerca de 1.250.000 dólares, según un pedido de acceso a la información pública que la Intendencia de Montevideo respondió a El País.
¿Cuánto le sale el Carnaval a IMM?
El costo total del Carnaval 2023 para la Intendencia de Montevideo (IMM) fue de algo más de 1.250.000 dólares, según un pedido de acceso a la información pública que el gobierno departamental respondió a El País. Es decir, la inversión fue unas cinco veces el tan polémico caché que la IMM pagó hace un par de semanas a la cantante argentina Lali Espósito (256.478 dólares).
Se trata, según la información oficial, de 50.038.058 pesos que costó el Carnaval 2023 y esa cifra engloba la actividad del Carnaval mayor (el desfile inaugural, el desfile de samba, el desfile de Llamadas y el Concurso Oficial de Carnaval en el Teatro de Verano Ramón Collazo), la Murga Joven, los corsos barriales y las actividades de los consejos vecinales (“Carnaval descentralizado”), el Carnaval de las Promesas y todas las actividades de los escenarios populares y móviles que la intendencia organiza en los barrios junto a Directores Asociados de Espectáculos Carnavalescos Populares del Uruguay (Daecpu).
Cerca de la mitad del costo total es para el rubro Carnaval mayor: 25.910.400 pesos. Es una cifra muy parecida a la del año anterior (25.641.771 pesos) pero bastante superior a la de otros años: en 2021 (plena pandemia) fue 5.511.936 pesos; en 2020, 22.225.407 pesos; en 2019, 19.219.516 pesos y en 2018, 16.842.140 pesos.
El concurso de Carnaval es coorganizado por la intendencia y Daecpu, pero la comuna no tiene ingresos por las entradas vendidas en el Teatro de Verano. Ese dinero va en forma exclusiva a Daecpu, que lo destina a financiar el pago de los premios a los conjuntos. En el último Carnaval, el de mejor asistencia en muchos años, se vendieron en total unas 11.000 entradas más que en la edición anterior, según supo El País.
La IMM, además, se pierde de alquilar el Teatro de Verano durante más de un mes, en un momento del año ideal para espectáculos al aire libre. El País consultó cuánto se deja de ganar por esta situación, pero la IMM respondió que no es posible determinarlo porque “depende de la existencia o no de interesados”. ¿Cuánto cobran a los productores privados que quieren hacer shows en el Ramón Collazo? El reglamento general para el arrendamiento del Teatro de Verano dice que en el caso de los espectáculos nacionales son 125 unidades reajustables (unos 197.446 pesos al valor actual) y para los shows extranjeros 205 unidades reajustables (323.811 pesos).
Canelones.
La comuna canaria realizó en lo que va del año unos seis festivales en distintas partes del departamento en el marco del festival Canelones Suena Bien. El último se está celebrando este fin de semana junto a la Fiesta de la Cerveza Artesanal en Parque del Plata, donde tocan entre otros Ruben Rada, Los Auténticos Decadentes, Kumbiaracha, La Triple Nelson, Ruperto Rocanrol y Gerardo Nieto. Según indican a El País desde la intendencia que lidera Yamandú Orsi, la inversión total de los eventos ronda los 600.000 dólares. La comuna financió unas 25 bandas con ese dinero y en ninguno de los eventos se cobró entrada.
El Director de Producción Cultural y Eventos de la intendencia de Canelones, Gustavo Berriel, cree que la producción de los festivales es “una inversión por donde se la mire”. El propio Orsi opinó sobre la polémica alrededor del festival Acá Estamos y dijo: “Es cierto, tenemos que ser prudentes, pero la ciudadanía no solo se merece que arreglemos las calles, que resolvamos el tema de la basura, sino también la cultura y el acceso a esos espectáculos que se nos facilite de alguna forma”. En el mismo sentido, Berriel agrega: “Es una lástima que siempre estas discusiones lo único que terminan haciendo es poniendo en tela de juicio el caché del artista”.
Maldonado.
En el departamento esteño también se llevaron a cabo una serie de festivales durante los primeros meses del año con concurrencia de 30.000 personas en promedio. En un predio que solía ser un asentamiento ubicado a pocos metros del puente de La Barra, que hoy tiene el nombre de Zona Joven, es que pasaron La Vela Puerca, Lucas Sugo, Axel, Buitres y otros artistas.
“En verano lo que hace la intendencia es más que nada apoyar al sector privado porque no le competimos”, dice María José Mafio, directora de eventos de la Intendencia de Maldonado. “Tenemos un Enjoy que hace eventos todo el verano, Medio y Medio con toques musicales, Ápice que hace eventos en el centro de convenciones, también está el Open Park con fiestas privadas como la Bresh. En definitiva, las iniciativas de la intendencia con entrada gratuita buscan inyectar algo de energía después de la pandemia y acercar la cultura a la gente”.
Para contratar a La Vela Puerca, Lucas Sugo y Axel la intendencia invirtió unos 169.000 dólares. La cifra significa casi dos tercios de lo que la IMM pagó únicamente por Lali. Mafio agrega que en febrero también se realizó el “Solo Rock”, que contó con la presencia de Buitres y tuvo un costo total de 45.000 dólares.
Otros departamentos.
Al comparar lo que invirtió cada intendencia en sus festivales, la de Paysandú es una de las que más dinero puso -1.500.000 dólares- para la Semana de la Cerveza. El festival comenzó ayer y contará con shows de artistas nacionales e internacionales, como Damas Gratis, Matías Valdez, No Te Va Gustar, la Vela, Tiago PZK y Soledad. El intendente de Paysandú, Nicolás Olivera, asegura que el presupuesto elevado tiene que ver con que se trata de “la fiesta más grande del país” y existe un retorno económico. “Nosotros sacamos una cuenta el año pasado que nos dio resultado y se utilizó para este. Por primera vez en la historia cortamos la venta de entradas al anfiteatro en tres días porque lo llenamos. La conclusión fue que, si subimos el precio de la entrada, va menos gente y dio más resultado bajarla porque la gente va más de un día”, dice.
Otra fiesta importante en el interior del país es la Patria Gaucha, que se celebró en Tacuarembó hace algunas semanas y tuvo una inversión total de 1.000.000 de dólares. Allí, según informan a El País, el dinero se recupera “todos los años” gracias a la venta de entradas y el alquiler de locales de comida. “Solo dos veces perdimos dinero por la fiesta”, sostiene el director general de Cultura, Carlos Arezo.
En cuanto al carnaval en el interior, dos de los principales son el de Melo y Artigas, y ambos tienen un costo idéntico: unos 500.000 dólares.
Otros eventos como el Festival del Olimar en Treinta y Tres (que, entre tantos otros, convoca a Ruben Rada, Pepe Guerra, Chacho Ramos, Márama, otra vez la Vela, Catherine Vergnes y Jorge Nasser) y la Fiesta Nacional del Mate en San José (donde tocaron Abel Pintos y Lucas Sugo, entre otros) requieren de una inversión de 375.000 y casi 240.000 dólares respectivamente. Visto de otra manera: el show de Lali Espósito es más caro que toda la Fiesta del Mate. En Salto la intendencia invirtió para la Semana de Turismo unos 37.500 dólares y allí se incluyen festivales musicales en donde se espera que concurran unas 7.000 personas por noche.
Las cifras varían, pero el debate persiste: ¿las intendencias deben invertir el dinero de los contribuyentes en festivales o mejor guardarlo para otros fines?
La sobreoferta que vino con el final de la pandemia
Según el experto en políticas públicas culturales Gerardo Grieco, mirar la cartelera de espectáculos en Montevideo hoy es algo “increíble”.
Para Grieco, la pandemia del covid-19 trajo una “sobreoferta brutal” porque muchos artistas, directores y productores estuvieron sin trabajar y ahora retomaron con “todas las energías”.
”Se nota que hay una necesidad de desesperadamente volver a encontrarnos y eso es fantástico”, cuenta el exdirector del Sodre y del Teatro Solís y agrega: “Esas experiencias culturales son realmente intangibles. Siempre digo que es lo que te vas a llevar a la tumba. No sé si te llevarás el auto o tu cuenta bancaria, pero eso seguro que sí”.
En el mismo sentido, el periodista y gestor cultural Diego Barnabé sostiene: “La inversión en cultura es una tarea de todo el año que muchas veces es silenciosa y no tan publicitada, por eso es importante que los espectáculos se mantengan funcionando a pesar de todas las situaciones adversas”.