Cultura a la izquierda

Tras décadas de reclamos de un sector artístico políticamente afín, el Frente Amplio se hizo responsable del proyecto cultural oficial. Sus planes han buscado atender esas demandas pero para algunos aún es insuficiente.

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Paula Barquet

Somos plenamente conscientes de que las ideas y propuestas aquí esbozadas suponen un cambio de rumbo trascendente y que no puede hacerse de la noche a la mañana. No sabemos si cinco años serán suficientes, probablemente no. Sí sabemos que hay que iniciar este proceso cuanto antes (...)"

Eso dice el programa cultural del Frente Amplio, firmado por el presidente Tabaré Vázquez pero redactado por Gonzalo Carámbula, ex director de Cultura de la Intendencia de Montevideo y hermano de uno de los precandidatos frenteamplistas. Con más conceptos generales que promesas concretas, en el programa se repiten los términos democratización, diversidad cultural, descentralización y reformulación.

Y es así como el hoy oficialismo planteaba las expectativas culturales. Este es un terreno importante para el gobierno ya que la izquierda, a la que dice representar, se ha apropiado al menos desde la mitad del siglo pasado de la producción cultural nacional. A menudo los trabajadores de ese sector reclamaban una mayor atención por parte de los gobiernos, que solían verlos como parte de la oposición.

Algunas de esas expectativas se cumplieron (aunque sea dándole espacio a viejos actores culturales identificados con la izquierda en las radios oficiales, por ejemplo) y aunque en muchos aspectos no se "movieron las raíces de los árboles", la cultura oficial de izquierda ha otorgado beneficios a los agentes culturales. En otros temas el saldo es menos positivo: algunos de los emprendimientos más importantes se han visto sacudidos por críticas y renuncias.

Hoy a cargo de un programa llamado Agenda Metropolitana en el edificio Libertad, Carámbula reconoció que las políticas realizadas por el Frente Amplio en materia cultural no constituyen ideas exclusivas de la izquierda, sino que responden a demandas históricas de los sectores artísticos.

"Lo que sé es que hay un gobierno que se autodenomina de izquierda y que ha tenido la sensibilidad para concretar estas cosas", opinó.

William Rey, ex presidente de la Comisión de Patrimonio y cercano al Partido Nacional, consideró que no existe un "proyecto de izquierda" en política cultural. "Yo no identifico realmente una política que pueda ser clara manifestación de política de izquierda. Se han tomado decisiones más bien de carácter pragmático". Identificó un perfil de izquierda más claro en la gestión de Mauricio Rosencof en la Intendencia de Montevideo, por su acercamiento a lo popular.

Además, dijo Rey, se han utilizado algunas banderas, como la de la descentralización, que no son sólo de izquierda. Opinó que los Centros MEC -sedes estatales donde se realizan actividades culturales en todo el país- constituyen una propuesta interesante a profundizar pero están lejos de ser una novedad.

El director de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), Hugo Achugar, en tanto, consideró que sí hay "ejes" fundamentales en una política cultural de izquierda, y en ese orden destacó dos "conceptos de este gobierno": democratización e inclusión. Mencionó una larga lista de edificios refaccionados durante este gobierno, sobre todo en el interior del país.

Achugar asumió hace siete meses, después de la salida de Luis Mardones, quien había intentado iniciar la única discusión sobre los contenidos de una política cultural de izquierda al querer debatir sobre un impuesto a lo que él llamo "la televisión chatarra"; no tuvo éxito.

Una de las mayores apuestas del gobierno fue la apertura del auditorio del Sodre, prevista para setiembre. El Frente Amplio invirtió 13 millones de dólares en el predio del edificio incendiado en 1971, al que administraciones anteriores ya le habían otorgado más de 40 millones.

Las obras ahora cuentan con dos empresas constructoras -Palenga y Campiglia- para alcanzar la promesa de abrir, aunque sea parcialmente, un viejo emblema de la cultura. El presidente designó a la ex ministra de Defensa Azucena Berrutti -por su capacidad ejecutora, dicen- como presidenta del Sodre para lograrlo. Mientras, los artistas siguen reclamando instrumentos y vestimentas en buen estado.

La idea de hacer Fondos Concursables para la cultura fue planteada en 2003 en la Asamblea Nacional de Cultura, en Paysandú, y su presencia en el mundo desarrollado se remonta a 40 años atrás. No son una idea del Frente Amplio.

Sin embargo, fue en este gobierno que se concretaron. Entre 2007 y 2008 se destinaron cerca de 15 millones de pesos, y para 2009 están previstos 17 millones para subvencionar proyectos en artes, patrimonio y tradiciones culturales.

Antes de la actual Ley de Cine y Audiovisual hubo cinco o seis proyectos de ley. Esta es una demanda que se arrastraba desde la década de 1950. La ley prevé un millón de dólares anuales para fomento del cine y la producción audiovisual y la creación de un Instituto del Cine y Audiovisual, hoy a cargo de Martín Papich. Los artistas festejaron el avance de su aprobación, pero aún esperan los resultados.

Con la Ley de Patrocinio o de Mecenazgo y la Ley de Seguridad Social de los artistas ocurrió algo similar: aunque fueron creadas, aún no han sido reglamentadas. En cuanto a la primera, las bases de inscripción para las empresas interesadas se anunció para estos días luego de más de tres años de demora. Para la reglamentación de la segunda hay plazo hasta abril, pero algunos sectores reclaman cambios antes de hacerlo. Buenas iniciativas, pobres implementaciones.

Rey opinó que a pesar de la demora, la Ley de Patrocinio -que promueve alivio impositivo a las empresas que apoyen proyectos culturales-, es el mejor aporte del Frente Amplio en materia de política cultural. Sin embargo, no consideró que éste sea un "eje de izquierda".

Otro avance de este gobierno fue aumentar el presupuesto a la cultura que, según Achugar, antes era de "cero peso". Fuentes de la Dirección de Cultura informaron que el presupuesto para 2009 es de 102 millones de pesos. No incluye las retribuciones salariales a funcionarios públicos, aunque sí las del "cachet" -la de los artistas-.

La cifra hoy representa 0,1% del PIB. Todavía está lejos del 1% que recomienda la Unesco para actividades artísticas y culturales.

A nivel de cartera, el presupuesto de todo el MEC pasó de 250 millones de pesos en 2005 a 631 millones en 2009; casi se triplicó y el mayor peso de ese incremento recayó en la cultura.

"Los artistas siempre estamos, por definición, insatisfechos. Siempre queremos más", expresó Achugar, y luego agregó, orgulloso: "Esta administración ha dado mucho, ¿ta?".

ABANDONOS. Algunos ámbitos parecen haberse descuidado al fortalecer los anteriores. Quizá se trate de aquellos más consolidados y tradicionales de la cultura.

El Museo Histórico Nacional (MHN) es uno de ellos. De las 10 sedes que lo componen, entre casas y quintas de personalidades históricas, hay al menos cinco cerradas para el público en general, aunque los archivos permanecen abiertos para la consulta de investigadores.

El director interino del MHN, Luis Rodríguez, quien reemplazó al profesor Enrique Mena Segarra en enero del año pasado, aclaró que los problemas vienen de mucho antes y que durante 2008 se pusieron en marcha muchas obras.

Rey no concordó. Estimó que esta administración descuidó mucho el museo (que tiene el acervo histórico más rico del país), porque se priorizaron otras cosas. Aseguró que desde la Comisión de Patrimonio se ha invertido mucho dinero en la refacción de los edificios cuando no es su obligación hacerlo.

"Son construcciones muy antiguas, por lo que hay que realizar un mantenimiento permanente", justificó Rodríguez. Para las reparaciones locativas del MHN, el MEC destina aproximadamente un millón y medio de pesos por año.

La Biblioteca Nacional constituye otro ejemplo de descuido en la política cultural de este gobierno. Si bien los problemas, sobre todo los edilicios, vienen de antes, el programa del Frente Amplio prometía una reformulación del modelo de gestión que no ocurrió. La del escritor Tomás de Mattos no consolidó el acercamiento a la tecnología esperado y anunciado.

Hay problemas en la atención al usuario y el edificio padece importantes humedades y una instalación eléctrica problemática. Hace más de un año que comenzaron las obras de refacción que aún no tienen fecha de finalización. La digitalización del catálogo, inaugurada en diciembre, aún no funciona debidamente.

Algunas decisiones gubernamentales han desatado fuertes polémicas. Una de ellas fue la de Achugar de flexibilizar las bases para los Fondos Concursables. Nueve jurados de 40 renunciaron por disconformidad con la medida, ya que ésta habría reducido la calidad de los proyectos. Qué Pasa consultó a algunos de los ex jurados pero ninguno quiso dar su testimonio.

Achugar expresó que su decisión tuvo como objetivo "democratizar el acceso, facilitarlo, sin rebajar la calidad, para nada". Aclaró que lo que se modificó fueron los requisitos en cuanto a la viabilidad económica de los proyectos y que a través de ese cambio quiso ponerle su acento personal, más inclusivo, a los Fondos.

Un asunto altamente mediatizado, aún sin resolver, fue la polémica que originó la decisión de la ministra María Simón de desafectar el predio contiguo a la estación de AFE, considerado patrimonio histórico. Por ese motivo, entre otras cosas, renunciaron William Rey y José Rilla a la Comisión de Patrimonio. Varios ministros fueron al Parlamento a dar explicaciones al diputado del Partido Independiente, Iván Posada. En esa instancia se mostraron más condescendientes con los intereses culturales y dieron marcha atrás, aunque todavía no queda claro cómo se harán las obras en el puerto sin afectar el predio.

Otro tema que despertó controversias fue la destitución de Jacqueline Lacasa del Museo Nacional de Artes Visuales antes de lo previsto. La gestión de Lacasa fue aplaudida por su carácter moderno, y criticada por el mismo motivo. La designación del actual director, Mario Sagradini, no fue realizada por el concurso tal como estaba prevista en el proyecto de la ex directora, y también eso generó críticas al gobierno.

Este gobierno concretó muchas iniciativas en detrimento de ciertas gestiones. El cambio de rumbo prometido por el Frente Amplio fue iniciado, pero dista de alcanzar un equilibrio con la cultura más tradicional y definir un proyecto propio, de izquierda o de lo que sea.

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millones de pesos es el presupuesto destinado a las actividades de la Dirección Nacional de Cultura del MEC para 2009.

Avance por la Ley de Cine

Fernando Epstein, de la directiva de la asociación de Productores y Realizadores de Cine y Video del Uruguay (Asoprod), consideró que el avance en este período de gobierno fue "fundamental" ya que se concretó la tan esperada Ley de Cine y Audiovisual. Opinó que es un proyecto "perfectible" y que tiene ciertas discrepancias con la base de la ley, pero que "son detalles" y "cuestiones operativas". Respecto a las políticas culturales en general, Epstein consideró que "han pasado cosas muy importantes" y que "se está continuando la tendencia que venía caracterizando al Frente Amplio en la Intendencia Municipal de Montevideo".

Presupuesto y ficción

Oscar Serra, de la Sociedad Uruguaya de Actores (SUA), realizó un balance positivo de este gobierno, en especial por el aumento del presupuesto. Afirmó que antes era casi nulo y que fue gracias a las presiones sindicales y a la gestión de la senadora Margarita Percovich que se aumentó. Por otro lado, Serra destacó las leyes que regulan el cine, el patrocinio empresarial y la seguridad social, aunque reconoció que esta última requiere algunos cambios. Reclamó un mayor apoyo a la ficción nacional, ya que en los canales de televisión abierta hay en promedio 30 horas de ficción extranjera y ninguna uruguaya.

Balance deficitario

Juan Pedro Meriles, vocal de la comisión directiva de la Asociación de Pintores y Escultores del Uruguay (Apeu), opinó que para los artistas plásticos el balance de la gestión del Frente Amplio es "deficitario". Aseguró que ellos no están incluidos en la Ley de Seguridad Social de los artistas, y que la gran demanda de su sector sigue siendo la misma: tener jubilación y ser reconocidos en vida. "Hay sólo 4 ó 5 artistas que viven de esto en Uruguay", dijo. Agregó que aunque no está del todo disconforme, falta diálogo con los artistas y queda mucho por hacer. Meriles es "frenteamplista de toda la vida".

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