Los músicos urbanos en Montevideo no cantan o tocan en la calle, aunque podrá haber algún caso aislado. El músico ambulante en la capital uruguaya se sube a los ómnibus. El fenómeno tiene algo más de diez años, al menos en lo que refiere a los músicos uruguayos. Antes, casi siempre se veían a chilenos y bolivianos que con sus charangos y quenas interpretaban carnavalitos o cuecas. "Yo empecé por el 2000. Si andás más o menos bien, vivís. Sacás un jornal en cuatro o cinco horas. No tirás manteca al techo, pero a mí me daba", dice Gabriel Morgade
Junto a su hermano Gonzalo, Gabriel hacía temas de Los Nocheros o de pop melódico en las líneas que recorren las avenidas Agraciada, Millán y 18 de Julio principalmente.
Él es socio de la Sociedad Uruguaya de Intérpretes pero en eso está en minoría, aunque sabe de algunas gestiones para formalizar y regularizar las presentaciones en ese angosto escenario entre una fila de asientos y la otra. En algún momento, el Pit-Cnt hizo un intento por integrar a los vendedores que suben a los ómnibus (algo que no prosperó), pero hasta ahora la central obrera no ha tomado contacto con los músicos.
Gabriel ya no sube porque volvió a integrar La Furia (un grupo de pop latino) y abrió una academia de canto junto al tenor Alberto Fernández, pero algo de amor por el canto entre parada y parada le quedó: "Ahí se ve la verdad de un cantante. No hay maquillaje posible. Eso es lo mejor. Lo peor es que la voz se desgasta mucho", dice.