EFE
Una polémica política se ha desatado en Francia ante la venta comercial del difusor sonoro contra el vandalismo juvenil, basado en un repelente auditivo que sólo perciben los menores de 25 años y que algunos vecinos instalaron en los portales para evitar las concentraciones ruidosas.
"Una sociedad que inventa `la máquina para cazar a los jóvenes` se equivoca de camino", afirmó la ministra de Vivienda, Christine Boutin, en un comunicado en el que arremetió contra el dispositivo.
El difusor sonoro, que se vende en Gran Bretaña y en Holanda con el nombre de "Mosquito" y que en Francia se conoce como "Beethoven", emite un molesto ultrasonido audible exclusivamente por los jóvenes, porque los adultos pierden la capacidad de percepción de las ondas con esa frecuencia. El precio es de unos 900 euros la unidad.
En Bélgica estudian la posibilidad de prohibirlos.