África mía

| Estados Unidos despliega como nunca efectivos en el continente negro para ir por Al Qaeda y, de paso, cuidar el petróleo.

Nairobi. Terror en la embajada de Estados Unidos. 400x600
Nairobi. Terror en la embajada de Estados Unidos.
AP

Lejos de los frentes de Irak y Afganistán, Alher Ag Metky, un comandante tuareg vestido con una túnica en Timbucktu, está luchando en otro frente de la guerra al terror organizada por Estados Unidos. Sus hombres entrenados por estadounidenses parten de la legendaria ciudad de la punta sur del desierto de Sahara a patrullar los cientos de kilómetros que pertenecen a Mali de esa vastedad tan vacía. Intentan demostrar que son ellos, y no los terroristas o los bandidos, los que controlan las arenas.

La misión de Ag Metky es una mínima parte de lo que los estadounidenses llaman la Asociación Contraterrorista Trans-Sahara. Bajo esta iniciatia, pequeños equipos de las fuerzas especiales de Estados Unidos entrenan a soldados de Chad, Mali, Mauritania y Niger y trabajan con los ejércitos de Argelia, Marruecos, Nigeria, Senegal y Tunez, para controlar lo que ellos llaman los "ingobernados" espacios del Sahara: grandes zonas en el desierto donde los pueblos han estado en rebelión durante años y que recientemente han recibido la visita de clérigos radicales islámicos y nuevos grupos terroristas.

Los estadounidenses están particularmente temeroros de que si los terroristas consiguen consolidar bases en Sahel, el límite del desierto que se extiende desde Mauritania al oeste a Sudán al este, podrían acercarse a Europa a través de Marruecos y Argelia. Esa fue la ruta que hicieron en 2004 los que ejecutaron los atentados en Madrid, la mayoría de ellos marroquíes, donde murieron 200 personas.

En el este de África, Estados Unidos ya está intimamente involucrado en una ofensiva total contra Al Qaeda en Somalia. Estados Unidos ayudó a Etiopía a invadir Somalia a fines del año pasado para derrocar a los supuestos protectores de los terroristas, la Unión de Cortes Islámicas. Los estadounidenses han estado combatiendo a Al Qaeda en la región desde que volaron sus embajadas en Kenia y Tanzania en 1998, matando al menos a 225 personas. Ahora sus fuerzas armadas están cada vez más metidas en el resto de África. Un nuevo comando estadounidense, conocido como Africom, coordinará por primera vez los diversos despliegues militares de la superpotencia en el continente en un comando unificado.

Eso, dice el general William Ward, uno de los hombres a cargos de formar el nuevo comando, es "un reconocimiento de la creciente importancia de África", básicamente debido a los teroristas y el petróleo. La meta, dice, es llevar estabilidad a los pobres y frágiles países musulmanes del cinturón del Sahara que si no colapsarían y se volverían santuarios para terroristas como Afganistán se volvió bajo el Talibán.

La preocupación estadounidense por el terrorismo en África, también está marcada por su necesidad de petróleo africano. Nigeria es el principal exportador de petróleo del continente hacia Estados Unidos. El hecho de que la mitad de sus 140 millones de habitantes sea musulmana le preocupa a los expertos contraterroristas estadounidenses. Nigeria ya enfrenta una insurgencia -por ahora no conectada con las quejas de los musulmanes- en su rica región petrolera.

Angola es otro país cuyo petróleo ha llevado a un involucramiento mayor de Estados Unidos. Washington sólo reconoció a Angola en 1993, después de 20 años de desprecio a su gobierno con respaldo ruso. Ahora está construyendo allí una de sus embajadas africanas más grandes y envía mucha ayuda. Angola ya es el segundo exportador de petróleo de África, y podría superar a Nigeria.

Las autoridades estadounidenses insisten que Africom no será sólo construir bases y callejones aéreos sino que cooperará con las agencias de desarrollo, las ONGs y los diplomáticos para ganar el corazón y las mentes de los africanos y así evitar que se instalen los terroristas.

El contra-almirante, William McRaven, jefe de las fuerzas especiales que operan en el Sahara, dice que sus hombres están más para hacer pozos de agua y construir casas que para andar a los disparos. "Tengo más ganas que Greenpeace o Usaid de que colapse un Estado así de frágil", comenta.

Parte del atractivo de una estrategia preventiva de construcción de instituciones como ésta es que cuesta mucho menos que tener que intervenir con el poderío militar en lugares como Somalia, donde los estados débiles ya han fallado. Perseguidos por las dificultades que han encontrado en sus intervenciones en Afganistán, Irak y Somalia, Africom dice que quiere aprender de los errores y hacer las cosas mejor.

Todo eso tiene sentido. Pero, ¿es la amenaza del terrorismo en África tan grande como para justificar una inversión estadounidense?

Una amenaza genuina es un grupo que ahora se llama Al Qaeda en el Maghreb Islámico (Aqim, en la abreviatura de los militares estadounidenses). Se formó el año pasado después que el argelino Grupo Salafista para la Oración y el Combate (más conocido por sus inciales francesas, Gspc) se sumó a unidades locales de Al Qaeda. El Gspc surgió de la guerra civil argelina en la década de 1990, donde murieron 200.000 personas. En su más reciente ataque, un coche bomba en Argel en abril mató a 30. La CIA piensa que Aqim tiene un centenar de miembros que podrían ser "multiplicadores de fuerza", eso es que podrían entrenar más jihaidistas en las campos de entrenamientos móviles que los estadounidenses dicen haber identificado en la frontera de Mali y Argelia.

Washington teme que Aqim pueda vincularse con grupos más siniestros como el Talibán Negro del norte de Nigeria. Al grupo se lo acusó de los ataques en abril en la ciudad de Kano. Pero el papel del Talibán Negro es difícil de confirmar. Igual de difícil es confirmar que entre grupos argelinos y marroquíes hay una red en el Sahel, y quizás una línea directa a través de Somalia, incluso hacia Irak.

En general, África occidental, ha practicado un Islam tolerante y pacífico. Pero fundamentalistas musulmanes bajo la marca del Salafismo están cada vez más activos en la región. Un movimiento que gana terreno es Tablighi Jamaat. A pesar de que no tiene un gran involucramiento en la política, su credo, esparcido principalmente por paquistaníes, ha inspirado a muchos terroristas incluyendo a Richard Reid, el británico converso que intentó un atentado en un avión con un explosivo en su zapato y John Walker Lindh, el "talibán estadounidense" atrapado por fuerzas estadounidenses en Afganistán en 2001 y sentenciado a 20 años de cárcel por terrorismo.

En África, la lucha de la superpotencia por conquistar apoyos podría ser más fácil que en Medio Oriente. Los africanos aún ven a Estados Unidos como un enemigo del colonialismo. Muchos comparten el protestantismo evangélico que es popular en Estados Unidos. Y para los ojos africanos, el sueño americano ha tomado una nueva legitimidad por la candidatura presidencial de Barack Obama, el hijo estadounidense de un musulmán nacido en Kenia.

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