CÉSAR BIANCHI
A los maestros no les caen bien los años bisiestos. Por lo menos no a los 1.300 que el 29 de febrero de 2008 deberán jubilarse obligatoriamente, según lo estipula la ley 16.713 de seguridad social, y que se irán con una jubilación del 50% de su último salario.
La normativa obliga a todas las actividades amparadas en el Banco de Previsión Social (BPS), pero los docentes se sienten especialmente perjudicados por este cese compulsivo. Si bien es de abril de 1996, es la primera vez que la ley obligará a que se jubilen quienes tenían menos de 40 años en el año de su promulgación y cumplen 35 años de servicio al finalizar 2007. Abarca a todos los que no tenían causal jubilatoria cuando nació la ley "nueva".
Lo curioso es que estos maestros no tienen intención de dejar las aulas, avejentados y todo, por aquello de levantar el promedio de ingresos. Esta ley prevé un monto jubilatorio promedio de los últimos 10 años o los mejores 20 de carrera. Los docentes, irónicamente, añoran la vigencia de la normativa anterior: el acto institucional número 9, parido en dictadura, que promediaba el 75% de los últimos tres años de ejercicio, y cuando era cesado el porcentaje se incrementaba en 5%. O incluso la ley de 1949 que permitía que los docentes se jubilaran a los 25 años de trabajo y se iban con el 100% de su último salario.
Para colmo, mientras los veteranos maestros se aferran con uñas y dientes a los pizarrones, esperando se cristalice una negociación con el gobierno que los deje fuera del alcance de la ley 16.713, unos 2.000 jóvenes maestros esperan su ingreso al mercado en listas de espera. Y 600 egresan cada año de magisterio sin saber si podrán tener clases o no.
"No es que los maestros estemos enloquecidos por trabajar hasta los 60 años de edad, sino que la preocupación es con cuánto nos jubilamos", dijo Teresita Capurro, presidenta de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM). Según ella, un maestro con 35 años de trabajo que cese hoy se va con 6.000 pesos, la mitad de lo que está ganando al final de su carrera.
Daisy Iglesias, secretaria general de la Asociación de Maestros del Uruguay (Ademu) filial Montevideo, ejemplifica mejor: un maestro con 30 años de trabajo con 20 horas semanales en el aula se jubilará con 4.000 "y pocos" pesos de acuerdo a esta ley, y con 35 años de trabajo, llegará a los 5.000. Un inspector de escuelas, por ejemplo, no sumará una jubilación mayor a los 8.000 pesos.
"Nuestros salarios son tan deprimidos que estas jubilaciones nos condenan a una situación de supervivencia. ¿Dígame quién puede vivir con 5.000 pesos al final de su carrera? Ya sé, en Uruguay hay jubilaciones de este tipo, pero no importa que pase en otras profesiones, importa que nadie puede vivir con eso", agregó Iglesias.
A ella y a Capurro les molesta tener que reconocer que la ley de la dictadura era mucho más beneficiosa para con los docentes. Y se lo han dicho a los diputados de la comisión de Seguridad Social, al presidente del BPS, Ernesto Murro, el representante de los trabajadores, Ariel Ferrari, y al secretario de la Presidencia, Gonzalo Fernández. Las movilizaciones de los docentes de Primaria ya llevan dos años y sin embargo, no han visto cristalizar sus deseos de mejoras en los montos jubilatorios.
Ni siquiera son optimistas. La pelota está en el terreno del Poder Ejecutivo y no parece haber voluntad política para que haya modificaciones en la ley, según lo que los propios gremialistas admiten. Saben que la primera tanda de maestros jubilados "a prepo" se irán con lo que haya.
Según Capurro, esos maestros "son los que ingresaron en la década del 70, vivieron entonces un régimen muy especial dentro de la escuela; fueron los maestros que sostuvieron la escuela pública uruguaya. Esa generación que sufrió tanto e hizo el aguante desde adentro, ¡ahora se jubila con una miseria!"
La FUM y funcionarios del Codicen procuran un sistema de incentivos para que en el futuro inmediato los maestros se jubilen en el entorno de los 30 años de trabajo con un "plus" que le dé la ANEP.
El sistema lo planteó el propio consejero Héctor Florit, pero seguramente no tendrá andamiento. El presidente del Codicen, Luis Yarzábal, no respondió las llamadas de Qué Pasa para esta nota.
El régimen de la enseñanza implica bonificaciones para los docentes dependiendo de su categorización o su permanencia en el sistema educativo. Por ejemplo, un maestro de 60 años que siga trabajando ganará un 3% más por año. En el 96 los maestros se jubilaban con 28 años de trabajo, hoy con 33. Subió cinco años la permanencia en las escuelas. Hoy los maestros más viejos no se están yendo y no generan vacantes", dijo Gustavo Macedo, secretario jurídico de FUM. A los docentes no les molesta la obligatoriedad de cesar a los 35 años de trabajo, sino los montos jubilatorios con los que se retiran.
El diputado blanco José Carlos Cardoso, de profesión maestro, presentó el año pasado un proyecto de ley que modifica los topes jubilatorios para los docentes. Recupera el mecanismo de compensaciones de otrora, que estipulaba que cada cuatro años de trabajo se le sumaba uno al maestro común y dos años extra al maestro de educación especial. "Redunda en una jubilación del 80% de su último sueldo".
El representante herrerista comparó la jubilación docente "pobre" con la de un policía. "Un maestro con 60 años y 35 de trabajo se va con menos de 6.000 pesos. Es lo mismo que le pasa un policía, que por el servicio 222 cobra 12.000 pesos por mes, pero se jubila con la cuarta parte de su salario".