El recorrido artístico de Ana Segovia (México, 1991) está vinculado a las tradiciones de donde nació. Su obra y su práctica se caracteriza por una relectura crítica de la cultura visual y por cuestionar los modelos de masculinidad, los roles de género y los símbolos de poder. Su medio de expresión es la pintura, entrelazada con otros lenguajes y formatos, principalmente el audiovisual. A través de las artes plásticas, revisita escenas y figuras míticas del cine. En su biografía explica que el acercamiento al cine le permitió encontrar una fuente inagotable de inspiración y transgresión. Segovia toma imágenes de la época de oro del cine mexicano y del western norteamericano, e interviene sus formas, altera sus tonalidades, y las descoloca. En esa irrupción es que hace evidente el montaje, lo artificioso y lo performático de la construcción de identidades nacionales y de género.
En conversación con PAULA, Segovia compartió cómo fueron sus comienzos en la escena cultural de su país: ”crecí en Ciudad de México, que fue donde entré en contacto por primera vez con el arte. Mi mamá siempre nos llevaba, a mis hermanas y a mí, a todas las exposiciones y museos. Así que, como cualquier artista, tomé contacto con el arte a una edad temprana. Luego, por suerte pude ir a estudiar a Chicago, donde hice mi licenciatura en Bellas Artes. Ahí me acerqué a una idea más global de la historia del arte”.
Cuando finalmente regresó a México, la escena artística estaba en ebullición, especialmente en lo que respecta a la pintura, que en aquel país desfallecía desde hacía décadas. “Encontré que todos los espacios independientes, en especial los más radicales, eran de pintura. Entonces me tocó estar en un México que se replanteaba la relación con la pintura por primera vez en veinte años. Formé parte de Fuego, un taller y espacio expositivo. Un punto de encuentro para conversar sobre el tema y pensar en un marco crítico acerca de cómo puede existir pintura contemporánea en mi país, con legados tan grandes como el muralismo. Era un ámbito muy abierto y fértil”.
A partir de allí, la artista siguió explorando hasta que, en la intersección de diferentes disciplinas, encontró su camino. El arte audiovisual marcó ese recorrrido, en parte porque pertenece a una familia de cineastas y, porque ese lenguaje le permitió entrelazar intuiciones con deseos y temas de interés personal.
Sobre identidades
Todo arte es atravesado por la historia de quien lo crea. En el caso de la mexicana eso es una decisión consciente. Sus principales temas de interés están relacionados con la masculinidad, los estereotipos y la construcción de la identidad. Su foco está puesto en la figura del charro mexicano, del vaquero estadounidense y ahora del gaucho rioplatense. Figuras arquetípicas que se encuentran en las Américas.
“El arte es profundamente personal hasta cuando pretende no serlo. (...) En mi caso, como persona queer, mi fascinación con estas figuras de masculinidad plasmadas en el cine, se vuelven símbolos, casi como monolitos, y me remiten a toda la investigación que hice sobre la performatividad de género”.
Segovia, compartió que de manera recurrente se preguntó, cómo se construyen esas ideas, esas figuras tan propias. ”Hay algo muy curioso en mi relación con el charro o el macho. Toda mi vida quise ser ese macho y en particular, ese charro cinematográfico. Es algo que me parece totalmente sexy, y que me gustaría encuerpar. Pero a la vez no desconozco que es la representación de la masculinidad más tóxica, más problemática. No es algo a lo que deberíamos aspirar, y sin embargo hay algo muy sensual ahí”.
La pregunta siempre vuelve: cómo aproximarse, cómo dialogar, cómo convivir con la contradicción entre ética y estética. Al respecto agrega: ”para mí, se trata de burlarme un poco de ese deseo. En muchos de mis trabajos hay algo de sentido del humor, como una burla hacia esas cosas, pero es una burla hacia mi persona”.
De vaqueros a gauchos
En sus pinturas los espectadores se enfrentan con rostros poco definidos, una paleta de color estridente y escenas que encierran una ironía que juega con lo serio. Su arte toma lo lúdico como una herramienta política que desafía y crea tensiones. Se trata de un diálogo entre la norma y lo que se sale de ella.
En su obra invita a repensar los modelos visuales a partir de una reescritura de los mismos, por eso explicó que “sus lienzos abren la posibilidad de encontrarse con lo conocido desde una mirada que lo cuestiona”.
El proyecto más reciente, Columbia Pictures Corporation Presents: Uruguay, es el que se apreciará en José Ignacio, y fue creado para la Fundación Cervieri Monsuárez (FCM), siguiendo la línea de sus investigaciones y trabajos que ha desarrollado hasta el presente.
Su inspiración parte del documental Gauchos Down Uruguay Way (1954), producido y dirigido por Harry Foster para Columbia Pictures, y del planismo de la uruguaya Petrona Viera (Montevideo, 1895-1960).
Magalí Arriola, curadora de la exposición, también mexicana, trabajó como directora de diferentes instituciones, la más reciente al frente del Museo Tamayo en su país, y escribió al respecto del proyecto que: “parte del análisis de películas y documentales producidos en Estados Unidos con fines educativos entre las décadas de los años 40' y 50', particularmente aquellos impulsados por la Oficina de Coordinación de Asuntos Interamericanos (Office of Coordinator of Inter-American Affairs), agencia que fue creada por el gobierno estadounidense para promover el panamericanismo y fomentar la cooperación comercial y cultural tras la Segunda Guerra Mundial.
Tanto en esta exposición, como en otras, Segovia examina cómo ciertas representaciones contribuyeron a moldear imaginarios colectivos en torno a las nociones de identidad –individual y colectiva–, a través de la utilización del retrato, del paisaje, y de conceptos como la masculinidad, revelando los cruces entre mito, archivo y cultura popular. Las cuatro pinturas que constituyen la muestra provienen de fotogramas de las películas: Uruguay (1949) y Gauchos of Uruguay (1954)”.
Como parte de esta propuesta, la Fundación Cervieri Monsuárez y el Instituto Nacional de Artes Escénicas (INAE) del Ministerio de Educación y Cultura abrieron una convocatoria que invitaba a integrar una performance, que Segovia realizará en el marco de la exposición anunciada. Se trata de un proceso colaborativo que involucrará a intérpretes locales en tres momentos sucesivos –laboratorio, ensayos y performance– a partir de los cuales se pretende fomentar el trabajo colectivo, la exploración corporal y la reflexión crítica en torno a las masculinidades. ”Lo performativo está dentro de mis intereses, igual que todo lo que puede suceder alrededor de la pintura, del cine, y de la arquitectura. Tengo una obsesión con las artes escénicas desde siempre y para mí se trata de pensar cómo cada disciplina puede adapatarse a los diferentes roles. Esto está en el centro de mi intención. Estoy pensando en el todo como un híbrido, entre una cuarta pintura de la exposición, tres de gran formato y una mediana. Luego, la performance, que cuando ya no se presente en su lugar quede una instalación. La manera en cómo se enmarca, se relaciona con la pintura, pero también es concebida como una producción de Hollywood. Me interesaba mucho esto y por eso trabajé con un equipo muy talentoso, compuesto por los compositores Fernando Heftye e Igor Figueroa, y la artista Arantxa Oliver, junto a quienes nos fuimos a lo artesanal para recrear cómo se hacía la música de cine a mediados del siglo XX, y cómo se hacían los sonidos de los gauchos”.
La exposición se podrá visitar del 6 de enero al 5 de abril de 2026 en la Fundación Cervieri Monsuárez de José Ignacio. La performance se realizará del lunes 5 al miércoles 7 de enero de 2026 en una de las salas de la fundación en el horario comprendido entre las 18:00 a las 21:00 horas. En las próximas semanas FCM compartirá en sus distintos canales de comunicación un cronograma de actividades, desde coloquios y talleres educativos, a visitas guiadas. Más información en fcm.com.uy
Minibio
Ana Segovia obtuvo su Bachelor of Fine Arts (BFA) en la School of the Art Institute of Chicago (SAIC) donde se especializó en pintura y dibujo. En 2020 formó parte de la residencia de arte Casa Wabi en Puerto Escondido, México. Su obra está caracterizada por una relectura crítica de la cultura visual para cuestionar los modelos de masculinidad, los roles de género y los símbolos de poder.
En los últimos años expuso individualmente en Estados Unidos, México e Italia. Además, participó en varias exposiciones colectivas en la Biennale di Venezia (2024), en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (2024), en el Museum of Contemporary Art Denver (2023), Galerie Perrotin en Nueva York (2019), y en la Galería Kruger, de Chicago (2016).
Las obras de Segovia forman parte de las colecciones de instituciones como: Denver Art Museum; Pérez Art Museum Miami; y Alumnos 47, en Ciudad de México.