La moda de duelo: Adiós a Valentino

Algunas partidas no solo cierran una biografía, sino que sellan una época, y es el caso del legendario modisto italiano. Con su desaparición se extingue una manera de entender el diseño en el vestir como cultura, como gesto civilizatorio, y como escenario en donde la elegancia tenía reglas, tiempo y lugar.

Valentino Garavani
Valentino Garavani
Valentino Garavani

Valentino no diseñaba para la urgencia ni para la provocación fácil. Creaba para la permanencia. En un presente dominado por la velocidad, el algoritmo y la obsolescencia programada, esa elección casi anacrónica se volvió un gesto de resistencia. Para él, defender el valor del tiempo, del oficio y de la belleza no era nostalgia sino convicción. “La elegancia es el equilibrio entre la proporción, la emoción y la sorpresa”, decía, sintetizando una filosofía que atravesó toda su obra.

Valentino Garavani
(FILES) Italian fashion designer Valentino Garavani poses on the red carpet upon arrival to attend the British Fashion Awards 2018 in London on December 10, 2018. Italian designer Valentino, 93, died on January 19, 2026. (Photo by ANGELA WEISS / AFP)
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Nació en Voghera, en la región de Lombardía. Su nombre completo era Valentino Clemente Ludovico Garavani (1932–2026), y la costura capturó su atención desde muy pequeño. Durante sus años de escuela solía ayudar a su tía diseñadora, Ernestina Salvadeo. En la adolescencia se trasladó a París junto a sus padres, donde se formó en la École des Beaux-Arts y en la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne. Trabajó con todos los grandes: Jacques Fath, Balenciaga, Jean Desses y Guy Laroche, antes de regresar a Italia, más precisamente a Roma en 1959, para fundar su propia casa en Via Condotti, con el respaldo de su padre y un socio.

Valentino fue uno de los grandes arquitectos del Made in Italy. Fue entonces cuando el país dejó de ser una tierra de oficios para convertirse en una potencia simbólica global. Junto a Giorgio Armani, Gianni Versace y Gianfranco Ferré, integró una generación irrepetible de diseñadores autores, dueños de su visión, de sus casas y de su tiempo.

En 1985, cuando Italia emergía de la oscura crisis de los años 70' y Milán vibraba como capital creativa, la moda se convirtió en símbolo de éxito económico y cultural. Valentino representó ese momento en que el país era visto en el mundo por su elegancia y originalidad, comparable a una Ferrari o a la voz de Luciano Pavarotti. Ese espíritu quedó inmortalizado en la célebre fotografía tomada en el Arco della Pace, donde doce diseñadores -tal como apóstoles del prêt-à-porter italiano- sellaron un instante irrepetible de la historia cultural del país.

Valentino Garavani
Valentino Garavani
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A diferencia de otros, Valentino nunca quiso ser rupturista. Su revolución fue otra: llevar la alta costura al terreno del deseo universal. Vestidos que parecían simples escondían horas infinitas de trabajo manual; líneas puras, cortes impecables, telas que caían como si siempre hubieran pertenecido a ese cuerpo. “Amo las cosas que son simples, pero con un toque de locura”, afirmaba, explicando esa tensión sutil que hacía de sus diseños algo inolvidable.

La Roma de los años 60', convertida en escenario de grandes rodajes de Hollywood, fue clave para su proyección internacional. Actrices como Elizabeth Taylor -a quien vistió durante el rodaje de Cleopatra- lo transformaron en un nombre codiciado en Estados Unidos. El couturier entendía algo esencial: la moda también construye memoria visual. “Sé lo que quieren las mujeres. Quieren ser hermosas”, decía sin ironía ni cinismo, convencido de que vestir era, ante todo, un acto de afirmación personal.

Mejores diseñadores italianos
Valentino Garavani, Giorgio Armani, Gianni Versace, Gianfranco Ferré, Krizia, Mila Schön, Franco Moschino, Ottavio Missoni, Laura Biagiotti, Luciano Soprani, Mario Valentino y Paola Fendi.
Por Adriana Mulassano para el Corriere della Sera, 1985.

Esta imagen es la síntesis de aquella edad dorada. Fue tomada en 1985, por iniciativa de la periodista Adriana Mulassano para el Corriere della Sera. El escenario original fue el Arco della Pace, aunque luego la fotografía fue reproducida internacionalmente con el Duomo di Milano como fondo, para reforzar su potencia simbólica. Allí, aparecen reunidos doce protagonistas absolutos del Made in Italy: Valentino Garavani, Giorgio Armani, Gianni Versace, Gianfranco Ferré, Krizia, Mila Schön, Franco Moschino, Ottavio Missoni, Laura Biagiotti, Luciano Soprani, Mario Valentino y Paola Fendi, la única de ese grupo que aún vive.

Hablar de Valentino es también referirse a un color. El rosso Valentino fue más que una estrategia de marketing, fue una intuición estética. Su fascinación por este tono nació en 1950, cuando con apenas 18 años asistió a una ópera y quedó impactado por un grupo de mujeres vestidas de rojo. Tras múltiples mezclas, creó un color propio: intenso, profundo y vital. “El rojo no es tímido. Dice ‘mírame’. Es vida, pasión, amor; un remedio contra la tristeza.” Ese tono único atravesó décadas y desfiles, convirtiéndose en una firma reconocible incluso sin etiqueta.

En 1978, Valentino amplió su universo creativo al incursionar en la perfumería, con el lanzamiento de su fragancia homónima, e iniciando así una expansión que consolidó a la maison como una casa integral de estilo de vida. Su moda se desplegó desde entonces a través de la alta costura, el prêt-à-porter, los accesorios, las fragancias y los productos de belleza. Hoy, la casa tiene presencia en más de cien países, con 175 boutiques y más de 1.500 puntos de venta en todo el mundo.

A lo largo de su trayectoria, Valentino mantuvo vínculos profundos con otros grandes creadores. Fue un admirador declarado de Yves Saint Laurent y mantuvo una amistad íntima y duradera con Karl Lagerfeld, con quien compartía el amor por la disciplina creativa, la cultura y la conversación inteligente. No era un hombre de farándula ni de declaraciones histriónicas, prefería el silencio elegante, los gestos privados y las lealtades prolongadas.

En 1998 vendió su empresa, aunque continuó al frente de la dirección creativa hasta su retiro definitivo, sellado con un histórico desfile en París el 23 de enero de 2008.

Durante más de 25 años (desde 2008 hasta abril de 2024), el diseñador Pierpaolo Piccioli condujo creativamente la firma. Primero junto a Maria Grazia Chiuri, luego en solitario, y en 2024 Alessandro Michele asumió el cargo, inaugurando una nueva etapa que continúa vigente.

Giancarlo Giammetti y Charlene Shorto (musa del Valentino) llegando al funeral en Roma.
This handout picture taken and released on January 21, 2026 by fashion house Valentino's Press Office shows Vernon Bruce Hoeksema with his dogs outside the PM23 - Valentino Garavani and Giancarlo Giammetti Foundation where the coffin of Italian fashion designer Valentino Garavani is lying-in-state in Rome. The funeral for Valentino, who died aged 93, will be held on 23 January. (Photo by Handout / Valentino Press Office / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / VALENTINO PRESS OFFICE" - HANDOUT - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
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Lejos del foco mediático, Valentino fue un hombre de placeres precisos: amante del arte, de la arquitectura clásica, de los interiores cuidados hasta el mínimo detalle. Entendía la casa como una extensión del vestir. Su gran compañero de vida fue Giancarlo Giammetti, socio y presencia constante durante más de medio siglo. Juntos construyeron no solo una casa de moda, sino una forma de estar en el mundo: discreta, coherente, profundamente estética. Amaba a sus perros, los rituales cotidianos, las cenas íntimas, una vida que, al igual que sus vestidos, no necesitaba explicarse.

Funeral Valentino Garavani
This handout picture taken and released on January 21, 2026 by fashion house Valentino's Press Office shows the coffin of Italian fashion designer Valentino Garavani lying-in-state at the PM23 - Valentino Garavani and Giancarlo Giammetti Foundation in Rome. The funeral for Valentino, who died aged 93, will be held on 23 January. (Photo by Handout / Valentino Press Office / AFP) / RESTRICTED TO EDITORIAL USE - MANDATORY CREDIT "AFP PHOTO / VALENTINO PRESS OFFICE" - HANDOUT - NO MARKETING NO ADVERTISING CAMPAIGNS - DISTRIBUTED AS A SERVICE TO CLIENTS
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La muerte de Valentino a sus 93 años, el pasado 19 de enero de 2026 en su casa de Roma, no marca solo el adiós a un gran diseñador. Marca el cierre de una era en la que la moda fue autoría y no algoritmo; patrimonio cultural y no solo un negocio financiero. Hoy, muchas casas históricas ya no pertenecen a quienes las imaginaron. La velocidad manda en la industria y el ruido gana espacio. Pero Valentino representaba lo contrario: el tiempo largo, la excelencia silenciosa, la belleza como valor en sí mismo.

Con él se va algo más difícil de reemplazar que un nombre, se va una manera de entender el savoir-faire como valor cultural. Mientras las tiendas de Valentino permanecen de luto, una frase ocupa el lugar de los escaparates y resume mejor que cualquier obituario su manera de estar y habitar: Amo la belleza. No es culpa mía.

Tiendas Valentino, de luto.
Valentino's shop windows are covered with black posters reading "I love beauty, It is not my fault - Valentino Garavani", in Rome on January 21, 2026. Italian fashion designer Valentino’s lying-in-state open today in Rome ahead of the funeral on January 23, 2026. (Photo by Stefano Costantino / AFP)
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