100 g de queso feta
80 g de rúcula fresca
4 remolachas medianas
2 dientes de ajo
2 naranjas
Aceite de oliva
Vinagre blanco
Sal y pimienta a gusto
1. Lavar bien las remolachas y cocinarlas enteras en agua con sal, hasta que estén tiernas al pincharlas. Escurrir y dejar entibiar. Si son muy grandes, cortar en mitades. Aplastar ligeramente cada remolacha con la palma de la mano, hasta que se aplanen sin romperse. Reservar.
2. Aparte, cortar los dientes de ajo en láminas y freírlos en aceite a fuego bajo, hasta que estén dorados y crujientes. Retirar y disponer sobre papel absorbente.
3. Pelar las naranjas a vivo, retirando toda la piel y las membranas. Separar los gajos.
4. Lavar, secar y reservar la rúcula. Condimentar justo antes de emplatar, con el vinagre, una cucharada de aceite de oliva, sal y pimienta.
5. Calentar una plancha o sartén con un poco de aceite de oliva. Dorar las remolachas por ambos lados, hasta que tomen un color tostado intenso, incluso ligeramente quemado en los bordes.
6. Colocar en cada plato una remolacha dorada como base, luego agregar generosamente el vinagre por encima. Añadir un puñado de rúcula condimentada, y distribuir los gajos de naranja y el queso feta desmenuzado por arriba. Finalizar con los chips de ajo y un toque de pimienta negra recién molida.