Una victoria los puede arrimar a la punta

La cuarta fecha del Torneo Apertura se cierra con tres partidos y lo mejor parece estar en el Norte del país. Tacuarembó, uno de los invictos, recibe a un Miramar que quiere alcanzar a Rampla en la cima de la tabla. Pero Tacuarembó ya bajó a Defensor en su Goyenola y, como siempre, promete seguir siendo fuerte en su casa. Si bien el último choque entre estos equipos terminó con victoria de Tacuarembó 3 a 2 por el Clausura 2007, Miramar sigue liderando la estadística de los partidos entre ambos. Han jugado 11 veces: cinco ganó el fusionado, tres ganó Tacuarembó y tres empataron.

Hasta el Cerro deberá ir Central Español para tratar de confirmar la recuperación que mostró en la fecha pasada. Lo espera el equipo de "Culaca", otro de los invictos en el torneo. Hasta el momento han jugado 55 partidos por el Uruguayo y las estadísticas favorecen a los palermitanos, que han ganado 19. Cerro ganó 15 y los restantes 21 partidos terminaron empatados. El último antecedente marca la victoria de Central Español 2 a 0 en el Clausura 2006.

Además, Liverpool recibe a Juventud de Las Piedras, entonado tras empatar con Peñarol. Desde que comenzaron a enfrentarse han jugado sólo cuatro partidos, dos de los cuales ganó Liverpool. La única victoria pedrense se dio en el Apertura 2000 por 1 a 0. Se enfrentaron por última vez en el Clausura 2003 y Liverpool ganó 5 a 2.

Fecha 4

Cinco de los seis equipos que juegan esta tarde llegan entonados. Cerro y Tacuarembó se mantienen invictos. El albiceleste viene de empatar con River y el rojo de robar otro punto del Prado montevideano. Miramar sólo perdió ante el último campeón, Danubio, y si gana llega a la punta. Central Español no sólo ganó en la última fecha, también gustó y hasta goleó; y Juventud viene de empatarle a Peñarol en el Centenario, siempre meritorio para un equipo recién ascendido a la Primera "A". Capítulo aparte para Liverpool, que perdió dos de los tres partidos que jugó. Tras un mal debut pareció recuperarse pero volvió a caer. Siempre promete, ahora debe cumplir.

EL PAÍS

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