La brecha se acorta, los tiempos para lucir la de colores se acercan y eso se vive, se palpa y a su vez se disfruta cada minuto, cada segundo en Lima y si es en la Villa Hípica Internacional aún más.
Es que desde la llegada de Galikovic y su equipo el pasado domingo se ha podido observar, vivir, percibir las diferentes fases de adaptación no solo del potrillo de tres años que defenderá a la hípica nacional este domingo en el Gran Premio Latinoamericano G1 en el hipódromo de Monterrico.
Y Galikovic en la mañana de la víspera en su canter por la pista de césped demostró que comienza a ser el mismo que se llevó el Reyles del pasado año y el clasificatorio del 8 de marzo en el verde de Maroñas.
Y ese cambio comenzó a demostrarse el pasado jueves cuando el ánimo del caballo cambió, comenzó a demostrar su rebeldía, su humor y temperamento que confirmó este viernes cuando tendió junto al sanducero Diogo González pidiendo rienda y demostrando que sabe que el domingo puede y bien puede ser su día.
El viernes fue un día de cambios en Monterrico, fue la jornada en donde la visita de 05:45 a 06:15 pudo reconocer la pista de césped que será la anfitriona del Latino 2026 Copa Jockey Club y los comentarios estuvieron tras el regreso de pingos y jinetes a la luz del día.
Los profesionales se encontraron con una pista de pasto alto y blanda en ciertos pasajes de los dos kilómetros de óvalo. De Altair a Diogo pasando por los látigos transandinos fueron los mismos comentarios, el sanducero amplió que las curvas son cerradas pero no como se cree uno mirando desde fuera.
Hoy en Monterrico se reabre la pista que se espera esté reluciente para la jornada de mañana para cuando suene la campana de la edición 42 del Latino con la copa Jockey Plaza en juego y uno soñando que pueda volar ese mismo domingo en el vuelo 2389 envuelta en una bandera y dar por finalizado el invicto inca para alegría de los nuestros.
A lo lejos y de cerca vuelvo al “sí se puede” andino con toque oriental y rioplatense.