Con un triunfo espectacular en el clásico Correas en Palermo Martana le puso pausa a su ida al haras

Tras no ser parte de las estrellas El Epecuén resolvió sin sobresaltos un compromiso para mantenerse en forma en el clásico Diamond Jubilee en la recta del hipódromo de Palermo

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En su primera salida sobre 2500 metros, la reservada de Santa Ines logró su éxito jerárquico más holgado al imponerse por el inusual margen de 15 cuerpos y desató un debate interno.

Con su espectacular victoria por el inusual margen de 15 cuerpos en el Clásico Ignacio, Ignacio F. e Ignacio Correas (G2), central del viernes en Hipódromo Palermo, Martana le causó menudo problema al círculo íntimo de Santa Inés.

Es que su criador y propietario Alejandro Miserocchi ya tenía otros planes para la descendiente de Fortify, lógicos por tratarse de una yegua de 6 años que pertenece a un establecimiento que privilegia la genética, y eran los de ingresarla a la reproducción esta misma temporada.

Pero un triunfo como el que obtuvo la zaina no se ve todos los días y aunque la decisión de su entorno debe mantenerse bastante firme, seguramente alguna duda se suscitó a partir del cuarto éxito gradual de la yegua que tan bien había representado al turf argentino al ganar en Maroñas el Gran Premio Ciudad de Montevideo (G1-2000 m).

Tras moverse a la expectativa buena parte del desarrollo mientras Foggy Of Song, Che Samaritana y Master Jane se alternaban en la delantera, animada por Martín Valle, Martana comenzó a ganar presencia en pleno codo, para ingresar a la recta en ganancia y a partir de allí iniciar su propio show.

En el último tramo de la carrera la gran favorita ($1.50) fue una máquina de multiplicar cuerpos e inclusive el hecho de saltar las huellas que habían quedado en la pista en el sector donde se ubicó la gatera no le hizo perder el ritmo ni le impidió que alcanzara la meta con 15 cuerpos sobre Portal Maya, deteniendo el cronómetro en 2’38’’40/100, sobre arena normal, para el exigente recorrido de 2500 metros.

Tras esta notable victoria de una yegua como Martana que ya no tiene nada que demostrar en cuanto a su capacidad, seguramente haya un debate puertas adentro de Santa Inés para decidir si como estaba planeado se despide de las pistas o si se queda algunas carreras más, aprovechando su excepcional momento.

“La idea era que Martín (Valle) la corriera adelante, relajada. Pero también teníamos un plan b por si otras rivales más ligeras iban adelante, como finalmente sucedió. Después la yegua resolvió todo con mucha facilidad. Y aunque conocemos sus virtudes, no dejó de sorprendernos por el margen que ganó. A partir de este triunfo espectacular deberemos charlar con Sandro (Miserocchi) sobre los pasos a seguir porque él tenía idea de llevarla al haras”, comentó Enrique Martín Ferro, entrenador de Martana.

El Epecuén y su triunfo en la recta de Palermo

El Epecuén
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Como parte de su mantenimiento, el viernes El Epecuén aceptó un compromiso menor al que nos tenía acostumbrados, lo resolvió sin sobresaltos y el crédito de Mamina que entrena Miguel Cafere quedó listo para mayores desafíos.
Sucedió en el Clásico Diamond Jubilee (L), uno de los tres cotejos de jerarquía que Hipódromo Palermo le ofreció al público en un verdadero viernes de super acción y el que el hijo de Il Campione criado por El Paraíso terminó resolviendo sin sobresaltos al derrotar a Lyon por 1 cuerpo y estableciendo el registro de 56’’69/100, en pista de arena normal, conducido con firmeza por Juan Cruz Villagra, el jinete que lo acompañó en 16 de sus 17 presentaciones.
Al frente desde el vamos, el zaino corrió asediado por el muy ligero En Un Rincón, al que el gran favorito ($ 1.40) consiguió doblegar en los metros finales. Y ya en el epílogo de la competencia, el nieto materno de Intérprete mostró el resto suficiente para frenar el avance de Lyon, que terminó convirtiéndose en su escolta. Al tiempo que Claro Bombón, aprovechándose del cansancio del conducido por Abel Giorgis (En Un Rincón), se subió al tercer escalón del podio a 1 ½ cuerpo del escolta.
Tras dejar pasar por alto el Gran Premio Estrellas Sprint (G1) disputado sobre el césped de San Isidro, El Epecuén le dio forma a su décima conquista, novena sobre la arena porteña -también ganó en la arena norteña-, y continuó con su preparación para lo que viene, que seguramente será alguna prueba de mayor exigencia.
Por lo pronto, El Epecuén se sigue mostrando como uno de los velocistas más importantes de la actualidad y seguramente no dejará pasar la oportunidad de seguir siendo protagonista de cuanto cotejo de la especialidad se le presente y con el objetivo de volver a brillar en el más alto nivel como meta.

“Hubo un error con el tema de las cuotas de las Estrellas, por eso no pudo correr el Sprint. Y como el caballo estaba puesto y hay que mantenerlo, decidimos correrlo este clásico que afortunadamente terminó resolviendo bien. Creo que en lo inmediato tenemos un cotejo de G3”, expresó Miguel Cafere, entrenador de El Epecuén. En tanto que Juan Cruz Villagra, su jockey, afirmó: “Las victorias no hay que contarlas antes de que se corran las carreras, por más que él parecía superior al resto. Pero terminó ganando bien y demostrando su nivel”.

Textos: Gentileza de Revista Palermo - Argentina

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