El defensa de la selección de Paraguay Antolín Alcaraz emergió como nuevo héroe tras marcar el gol en el empate 1-1 con Italia, y también como la voz de la autocrítica en el objetivo guaraní de superar por primera vez los octavos de final.
Alcaraz, del Wigan Athletic de la Premier League de Inglaterra, desató el delirio al poner en ventaja a su equipo en el minuto 39 del partido que estrenó a ambas selecciones en el Grupo F del Mundial de Sudáfrica-2010, el domingo en Ciudad del Cabo.
En la que se considera una de las armas letales del fútbol paraguayo, el zaguero central conectó de cabeza un tiro libre de Aureliano Torres, elevándose por encima del veterano Fabio Cannavaro y de Daniele De Rossi, para infortunio del consagrado arquero Gianluigi Buffon.
"Este va a ser el mejor y más lindo gol de toda mi carrera futbolística. De hecho, jugar un Mundial es algo que lo llena de emoción a uno y lo llevas en la memoria siempre, más aún marcar un gol en tu primer partido" en una Copa del Mundo, dijo el jugador en un análisis en frío del encuentro.
"Pensé que el jugador que estaba al frente iba a saltar, al final se quedó y golpeé la pelota. La emoción cuando la vi dentro del arco fue indescriptible", evocó Alcaraz, nacido el 20 de julio de 1982 en la ciudad de San Roque González.
El defensor, de 1,84 metros de estatura, debutó en el Club Teniente Fariña de Paraguay en 2000 y al año siguiente pasó al argentino Rácing de Avellaneda. En 2002 actuó para la Fiorentina de Italia y un año después fichó por el Beira-Mar de Portugal, donde alcanzó su madurez deportiva llegando a ser el capitán del equipo en su última temporada (2007).
Luego firmó con el Brujas de Bélgica, club que lo transfirió este año a la Premier League.
Su buen desempeño en el balompié europeo le valió ser convocado en octubre de 2009 a la selección que disputaba las eliminatorias a Sudáfrica-2010, en lo que fue su primer llamado para partidos oficiales tras el debut en un amistoso contra Omán.
El gol ante Italia puso los focos sobre Alcaraz, que en esa exposición reveló una faceta autocrítica en medio del enorme optimismo frente a los dos próximos rivales de Paraguay: Eslovaquia (el domingo) y Nueva Zelanda (el 24 de junio), que en el papel parecen accesibles.
El defensa admitió que la rojiblanca debe mejorar en el control del balón y confiar más en sí misma, y advirtió que los siguientes choques serán difíciles, si bien los dos equipos no tienen los pergaminos del actual campeón.
"Tenemos que seguir practicando más la posesión del balón, como no lo pudimos hacer contra Italia. Tenemos jugadores que nos pueden dar mucho más, ese aspecto lo tenemos que mejorar para tener más dominio y no dejar jugar al adversario. Fue lo que nos faltó" ante la ´Azzurra´, dijo.
"Lo más importante, mirando la capacidad que tenemos, es enfocarnos en ganar confianza y hacer lo que cada uno sabe. Aquí hay bastante calidad, creo que falta un poco de confianza para poder hacer buenos partidos", añadió.
Por ahora Alcaraz, como el resto del plantel, tiene la mira puesta en Eslovaquia con la certeza de que un triunfo dejará a los guaraníes con un pie en la segunda ronda.
"Lo que nos interesa ahora es sumar los tres puntos en este partido para poder estar tranquilos ya", sostuvo. (AFP)