Una raqueta que pega fuerte

| El squash uruguayo retoma protagonismo local e internacional; en noviembre dirá presente en el Sudamericano

Gonzalo Etcheverry

Como la mayoría de los deportes que se practican en este país, el squash fue introducido por los ingleses y su práctica se inició en los años 40 en el Old Boys Club, ubicado en la calle Juan Lindolfo Cuestas, en la Ciudad Vieja.

Dos canchas albergaron a los pioneros de este deporte en Uruguay, que si bien lejos está de ser de masas, tuvo su momento de esplendor en los años 80 y que tras el furor y rápido ocaso del padel viene recuperando terreno a pasos agigantados.

Actualmente existen en Montevideo cuatro clubes (ver recuadro) que sirven de sostén para un buen número de aficionados que lo practican de forma competitiva, formando parte del Campeonato Uruguayo, o como forma de actividad deportiva.

"Es un deporte menor de poca difusión. No es para las masas sencillamente porque hay pocas canchas pero, contrariamente a lo que se piensa, no es un deporte caro", explica Paul Bragard, uno de los mejores jugadores uruguayos de todos los tiempos.

"Siempre digo que se pierde de mucho el que no lo practica. Primero, porque es de todos los días y además lo podés practicar en cualquier época del año. Además es muy completo y uno de los pocos deportes con tanta intensidad, dicen que en ese sentido es solamente comparable con el boxeo", agrega.

Bragard, que fue el único uruguayo en lograr un Campeonato Sudamericano (1985), fue uno de los responsables de la primera gran movida que tuvo el squash.

A partir de 1980, y hasta entrados los años 90, la competencia internacional fue intensa y tuvo a los uruguayos como protagonistas a nivel continental.

Además del triunfo de Bragard en 1985, ese año Mariela Crosta y Horacio Castells fueron campeones sudamericanos en damas y seniors, respectivamente.

El furor fue tan importante en esa época que Uruguay formó parte del Circuito Mundial en 1987 y 1989. Cavia Raquet y el Club Carrasco oficiaron como sede y recibieron a jugadores de primer nivel mundial.

Hoy de la mano de otro Bragard, (Jean Paul, N° 1 de Uruguay) y Sebastián Zorrilla, el squash gana terreno, compite a nivel internacional y se prepara para brillar en el Sudamericano de Mar del Plata en noviembre.

En un año recibió dos malas noticias

En menos de un año el squash recibió dos malas noticias que lo excluyeron como disciplina de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y de los Juegos Odesur de noviembre en Argentina.

En julio de 2005 y tras la asamblea del COI se supo que el squash se quedó sin sueño olímpico. Apenas 7 votos hicieron falta para que se sume a Londres 2012.

Por otra parte, en mayo de este año el squash también quedó fuera de los Juegos Odesur por cuestiones políticas. Pese al apoyo de gran parte de las autoridades deportivas del continente, entre ellas del uruguayo Julio César Maglione, el veto del brasileño Carlos Arthur Nuzman lo dejó fuera de los Odesur.

De todas formas la Confederación Sudamericana de Squash organizará en la misma fecha y en la sede anteriormente establecida (Mar del Plata) el Sudamericano de la especialidad.

A dicho torneo concurrirán al menos cinco jugadores celestes que luego de un clasificatorio y de una intensa preparación representarán a Uruguay en el certamen continental.

CLUBES

El Club Carrasco, Club Libertad Squash, Hebraica y Macabi y Old Boys Club son los lugares donde se puede practicar squash en Montevideo.

Los Bragard, la familia del squash

Jean Paul Bragard mantiene su condición de número uno de Uruguay tras quedarse con la séptima fecha del Campeonato Uruguayo en el Club Carrasco. Bragard venció a Marcelo Rabellino y es la gran esperanza celeste en el próximo sudamericano.

El apellido Bragard domina el squash uruguayo desde los 70. Primero fue con Paul, el padre de Jean Paul, luego vino Pierre, lo siguió Jean Jacques y ahora en juveniles asoma Juan Pedro.

Jean Paul se dio el lujo de competir en Europa y entrenar con Joey Barrington, número 30 del mundo.

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