Carlos Montaño - El País en la Vuelta
El tacuaremboense Richard Mascarañas, del Alas Rojas de Santa Lucía, ratificó en el cierre de la 65ª Vuelta del Uruguay su calidad, coraje y resistencia, y ganó por primera vez la prueba más importante del ciclismo nacional.
Con paso firme y seguro arrancó en Sarandí Grande y llegó a la altura de la Intendencia Municipal de Montevideo, punto terminal de la carrera, con 49`` de ventaja sobre Néstor Pías, del Champagnat Sprinter de Durazno, en la cima de la clasificación general. Tercero se mantuvo Ramiro Cabrera, el uruguayo que representó al Avaí de Florianópolis, proyecto de excelente pedalista, llamado a formar parte de la selección celeste.
La última etapa de la prueba se la adjudicó el argentino Edgard Simón que se acercó a su real nivel recién en las últimas tres jornadas.
SEGURIDAD Y TENSIÓN. La labor de Mascarañas fue brillante. Mientras Pías, Cabrera y sus otros perseguidores (lejanos) hacían plegarias para que el malla oro sufriera una desventura que lo rezagara (como le sucedió a Jorge Soto, del Villa Teresa, en la séptima etapa), el defensor del Alas Rojas exhibió un andar seguro. Se colocó apropiadamente en el pelotón, sereno y con la protección de sus compañeros de equipo Álvaro Tardáguila, Alejandro Acton, Edgar Palma, Mateo Sasso y Wagner Fernández.
Los 52`` de diferencia obtenidos con todas las de la ley en la contrarreloj hicieron que la adrenalina en el grupo principal funcionara a "full".
La tensión nerviosa del Champagnat Sprinter de Durazno y del Avaí era grande.
Mascarañas evitó complicaciones y con la vista levantada manejó con el resto de los integrantes del club de Santa Lucía el ritmo de la marcha por la ruta 5, en impecable estado.
Pías no se entregó y Cabrera no aflojó. Daniel Fuentes, del Cruz del Sur, y Jorge Bravo, del Olímpico de Flores, echaron el resto. Pero no hubo caso: el pequeño gigante de la tierra de Gardel paseó su clase por la carretera sin inmutarse.
Como evaluamos en lo previo, era una suerte de trámite para él que el viernes pasado puso en jaque a sus seguidores. Ese día se adjudicó la octava etapa y desplazó de la punta a Néstor Pías. Le sacó 7`` al pedalista del Champagnat Sprinter.
El golpe de gracia lo dio en la contrarreloj. Superó a Fuentes, se situó a 3`` de Bravo y se alejó 52`` en la cumbre de la prueba.
El epílogo perdió emoción en el renglón competitivo, pero el entorno que hubo en casi todos los lugares del recorrido fue espectacular. La gente saludó con suma algarabía.
Cuando el pelotón pasó a la altura de la represa Canelón Grande afloraron la banderas del Alas Rojas de Santa Lucía, vencedor también por equipos.
El trayecto en Montevideo fue memorable. Una multitud se unió a la fiesta. Ni que hablar de la atmósfera que se respiró en los últimos dos kilómetros.
Richard Mascarañas se mandó flor de Vuelta y el Alas Rojas se tomó la copa por partida doble.
La cifra
31`53`` REGISTRO. En la contrarreloj Mascarañas hizo el mismo tiempo que en la crono de la Vuelta 2007: 31`53``, decisivo para sacar 52`` de ventaja.