Diego Jamen es hoy el principal exponente del ciclismo de pista en Uruguay y en febrero volverá a representar al país en los Campeonatos Panamericanos de Ciclismo de Pista, que se disputarán en Santiago de Chile del 16 al 22. La fecha coincide de lleno con Rutas de América, que con la Vuelta Ciclista del Uruguay son los dos grandes objetivos del calendario uruguayo de ruta.
La superposición terminó marcando su salida del Club Ciclista Punta del Este. “Es completamente entendible porque se preparan toda la temporada para esos dos objetivos”, explica Jamen, sin reproches, en entrevista con Ovación. Tras quedar libre, lo fichó el Alas Rojas de Santa Lucía, club que ya defendió en el pasado y con el que correrá la próxima Vuelta.
Pero mientras tanto, su foco está puesto en la pista. Gracias a gestiones de la Federación Ciclista y el Comité Olímpico, y con el aval del Comité Olímpico Paraguayo, Jamen se encuentra entrenando en el Velódromo del Parque Olímpico de Asunción, un escenario clave para su preparación rumbo al Panamericano y con vistas a los Juegos ODESUR de setiembre.
El impulso llegó en 2024: “En los Panamericanos del año pasado hicimos un buen papel, estuvimos cerca de agarrar una medalla, y por eso surge el interés del COU. El ciclismo pueda traer medallas a Uruguay, por ejemplo en los Odesur, que es el gran objetivo de este año”.
Tiempo después integró una delegación uruguaya que compitió en una prueba UCI C2 en Chile. Allí, Pablo Anchieri ganó la Prueba por puntos y, juntos, lograron la medalla de bronce en la Madison, una carrera que se disputa en parejas.
Luego llegó una pausa obligada. “Después de Chile tuve que parar porque venía con la carga de la temporada uruguaya, que va al revés que el resto del mundo. Nuestra temporada históricamente se adapta a Rutas y Vuelta”.
Meses más tarde apareció una oportunidad inesperada: correr el Mundial de Pista en Santiago de Chile. No fue por clasificación directa, sino por invitación, lo que condicionó su participación: “Corrí la persecución individual porque era la única oportunidad y no se podía desaprovechar. Estar en un Mundial no se da todos los días”.
Aunque esa prueba no es su fuerte, Jamen terminó batiendo el récord nacional de persecución individual, con un tiempo de 4:27,779 en los 4.000 metros cronometrados.
Su especialidad y la teoría de Wynants
“Soy ciclista de fondo. El Scratch se me da muy bien, es lo que más se asemeja a la ruta, con una llegada sola. El primero que completa las vueltas gana. Es una carrera común”, explica.
Otra de sus pruebas fuertes es la Puntuación (Carrera por puntos), en en la que Milton Wynants obtuvo la medalla de plata olímpica en Sídney 2000. “Cada cierta cantidad de vueltas hay sprints y suman los cuatro primeros: 5, 3, 2 y 1 puntos. El último sprint vale doble y si sacás vuelta te dan 20 puntos. Es una prueba muy estratégica, tenés que ir con una calculadora en la cabeza. Requiere muchas piernas y mucha concentración”.
En ese sentido, Wynants tiene la teoría de que a los ciclistas uruguayos les va mejor en este tipo de pruebas, que se asemejan a las "domingueras" (criterium) locales. Jamen coincide: “En Uruguay falta infraestructura para pruebas de tiempo. Los europeos trabajan todo el año para correr cuatro kilómetros, con túnel de viento, equipamiento específico. Hay una brecha muy grande”.
“En cambio, el uruguayo puede sacar ventaja en pruebas de fondo por la forma de correr y nuestro calendario: sin subidas, circuitos y criterium. Eso se parece mucho a la pista. En Uruguay se gana mucho con estrategia y astucia, y en la pista también. Siempre hay que estar bien físicamente, pero se puede ganar con cabeza”.
La pasión por el ciclismo de pista
Su vínculo con la pista viene de España: "Vivía en Oviedo, Asturias, y entrenaba en un velódromo de allá (Velódromo Luis Balagué, de hormigón y al aire libre, como el de Montevideo). Ahí nació el amor por la pista. Creo que tengo facilidad y destreza por cómo se corre dentro de la pista”.
Por supuesto, la medalla olímpica de Wynants fue una inspiración: “La medalla de Milton te da lugar a soñar, a veces hay que buscar algo de dónde agarrarse y motivarse”.
Pero la pista sigue siendo una disciplina marginal dentro del ciclismo uruguayo. “Puede haber más ciclistas, pero hay poca ayuda. Los clubes no apoyan mucho la pista. Es difícil sacrificar Rutas de América por un Panamericano. Yo lo hago porque es lo que me apasiona”.
Sin embargo, ve un potencial desaprovechado. “San Juan (Argentina, que tiene su propio velódromo olímpico) tiene un calendario de 12 o 16 fechas y los equipos se arman para la pista”.
Y reflexiona: “Al final el ciclismo lo hacen los ciclistas: si les gusta la pista, los clubes se van a tener que adaptar”.
En ese sentido, explica el cambio de equipo, del Punta del Este al Alas Rojas: “Yo desde el año pasado tenía la intención de correr los Panamericanos, pero no tenía idea de que podían coincidir. El año pasado obtuvimos un buen resultado y no me quería quedar con la espina de volver”.
Objetivo: Juegos Odesur
Su presencia en los Juegos Sudamericanos 2026 (Odesur) dependerá de la selección final, pero por resultados y méritos deportivos aparece como una lógica primera opción.
La planificación será clave: “Terminar el Panamericano, sacar conclusiones y ver opciones reales de medalla. Después, junto a la Comisión Técnica de Selecciones (de la FCU), buscar calendario para competir y prepararme, porque lamentablemente en Uruguay no se puede".
La razón es que Uruguay no tiene velódromo olímpico: techado, de piso flotante (madera) y de 250 metros de longitud. Hay cuatro (Montevideo, Paysandú, Mercedes y Tacuarembó), pero obsoletos: abiertos, piso de hormigón y de 333 metros. Además, si bien los primeros tres recientemente remendados, deteriorados a lo largo de los años.
En ese sentido, ve un escenario favorable en la región: “Por suerte en Latinoamérica se está impulsando mucho la pista: este año se planea hacer un estilo de "Copa América de Pista", con carreras en Asunción, Chile y Perú. Y durante fechas que en Uruguay no hay ciclismo: junio, julio, agosto”.
“La idea es afinar los tiempos: descansar un poco después de la Vuelta y ponerse las pilas para llegar bien a setiembre”, mes en el que se disputarán los Odesur en Rafaela (Argentina), donde se inaugurará un nuevo velódromo.
El sueño olímpico: Los Ángeles 2028
Las pruebas de pista se dividen en categorías. “Primero están las C2 y C1. Después las continentales (Panamericano, Europeo), luego Copas del Mundo y por último el Mundial. El ranking se actualiza semanalmente y se cierra cuatro semanas antes del Mundial”.
“Sumo puntos para mí y para Uruguay. Al Mundial van las 16 mejores naciones, algo imposible hoy para Uruguay. Está el ranking endurance (fondo), velocidad y Madison”.
Actualmente Uruguay ocupa el puesto 45 del ranking de "Endurance" y tiene 1923 puntos, de los cuales 1112 pertenecen a Jamen, que ocupa el puesto 104 del ranking individual.
Se impone la pregunta: ¿hay chances de clasificar a los Juegos Olímpicos? “Es una ilusión, pero es un camino largo y costoso. En Uruguay el apoyo llega con resultados. ¿Por qué no soñar? Si no me creyera capaz, ya hubiera dejado”.
La clasificación es exigente: “Es muy difícil. No alcanza con correr un ODESUR. Hay que correr mucho, sumar en el calendario internacional”.
La historia de Diego Jamen, pistero de raza
De regreso en Uruguay, hizo todo el recorrido formativo. “Arranqué en la categoría 13/14 años de Codecam (ciclismo intanfil). Hice todas las etapas, Junior, Sub23 y Élite. Vi muchos compañeros quedarse en el camino. Si no me equivoco hoy soy el único de mi generación”.
Su carrera estuvo a punto de frenarse por una lesión grave. “Tuve dos pinzamientos y una protrusión discal. Estuve dos temporadas afuera. No podía ni doblarme ni andar en bici”. La recuperación llegó con trabajo y apoyo: “Hice rehabilitación con Juan Berta y Sebastián Gianfagna, y mi señora, Beti, que es profe, y pude volver. Hoy casi no siento dolor”.
Es papá de Julián, un niño de cinco años que, por supuesto, ya anda en bicicleta. Y su familia es su gran apoyo, también desde el inicio: "Mi amor por la bici viene por mi abuelo. Todo arrancó con él, después corrió mi papá y después seguí yo”.
Y cierra con los nombres que marcaron su camino: “La motivación siempre la tuve yo, pero hubo personas que me guiaron, arrancando por mi viejo desde chico. Después Aníbal Belassi, el primer acercamiento al deporte profesional que tuve, y ahora Lucas Gaday, mi entrenador personal y amigo, que cambió totalmente mi forma de ser como ciclista”.
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