ENTRETELONES
Gabi Parigi presentó una obra unipersonal con sus experiencias en la dura competencia
La trayectoria de Gabi Parigi fue desde la gimnasia en su infancia hasta la alta competencia, defendiendo a Argentina en torneos continentales y mundiales, y de ahí a a las tablas del teatro, con una mirada profunda y crítica sobre su deporte.
Todo eso lo traduce en la obra Consagrada, que pasó hace pocos días por la sala Hugo Balzo del Sodre en Montevideo y volverá a fin de año (ver aparte).
Ella hizo gimnasia artística prácticamente sin pausas desde los cuatro a los 19 años. Después se inició como entrenadora de su especialidad, pero se enfrentó con cosas que la hicieron desistir. “Siempre el fin era incitar a competir, además competir entre niñas muy chiquitas, entre compañeras”, explica. Como ya daba clases de circo y acrobacia para niños, terminó inclinándose definitivamente hacia lo artístico. Además, es directora pedagógica de una escuela profesional del laboratorio escénico Eureka en Buenos Aires.
Si bien Parigi reconoce cosas positivas de su deporte, como viajar, conocer otras culturas y sobre todo las amigas que hizo, también advirtió la cara oscura de una especialidad que recibe mucha atención, por ejemplo, cuando llegan los Juegos Olímpicos.
“Sufrí violencia física y verbal porque se naturalizaban ciertos métodos para entrenar. No sufrí abuso sexual, como pasó con las gimnastas en Estados Unidos, pero lógicas abusivas había a rolete, de manera muy naturalizada y también muchas veces manipulada. Incluso la lógica de generar miedo, que si no hacés esto te va a pasar esto o jugar mucho con la psiquis y de llevarla muy al límite... Esto está muy naturalizado, hasta el día de hoy, aunque estos temas están mucho más a la luz”, cuenta.
Cuando empezó a planificar su obra de teatro, tenía muchas temáticas que quería manifestar. Por ejemplo, la meritocracia en la lógica de la competencia, el exitismo, el sacrificio y el dolor en pos de la premiación.
“La obra es un biodrama -afirma-. Ahí hay mucho de mi vida, pero está ficcionado para apuntar a estas temáticas. El lenguaje es bastante tragicómico. Si bien estoy sola en escena, hay un montón de personajes diferentes, acrobacia, teatro, danza, mucha comicidad. Es una montaña rusa de sensaciones. Claro que parte mi historia personal como deportista de alto rendimiento”.
“Cuando una compite hay cosas que se naturalizan. Entrenar con los callos abiertos, con tendinitis, con dolores musculares, con cansancio o estrés. Incluso con miedo porque la gimnasia artística tiene la posibilidad de que te puedas pegar unos palos fuertes. Se hacen proezas acrobáticas muy complejas y si te perdés en el aire te podés dar un golpe que te puede costar la vida”, señala.
“Eso inconscientemente está presente también aunque en algún punto se anula o por lo menos esa es la forma en la que se trabajaba. Hay una concepción de llevar al límite a costa de cualquier cosa, a costa del cuerpo, de la salud mental, física y emocional”, comenta.
Según Parigi, el primer objetivo de las niñas que practican gimnasia “debería ser jugar, desarrollarse, conectarse con sus emociones”. “Me parece que está buenísima la gimnasia en ese sentido, pero no cuando el fin no solo es competir, sino ganar Y ganar, gana uno solo…”, dice.
“Desconfío mucho de esta frase de que el competir es algo natural del ser humano. Creo que una cosa es el instinto de supervivencia en algunas situaciones y otra cosa es el discurso cultural que se fogonea en ese sentido”, enfatiza la gimnasta-artista.
Un unipersonal que mezcla gimnasia, teatro y circo
Consagrada-El fracaso del éxito se estrenó en Argentina en setiembre de 2021 con 12 funciones, volvió en mayo de este año y hace poco inició su tercera temporada, siempre con éxito. En Montevideo se ofreció una única función durante el reciente Festival Internacional de Circo, con entradas agotadas 24 horas antes, pero se volverá a presentar los días 20 y 21 de diciembre en la sala Hugo Balzo del Sodre. Es un unipersonal que combina teatro, acrobacias y gimnasia, con recuerdos personales de la protagonista, Gabi Parigi, integrante durante años de las selecciones argentinas de gimnasia artística.