Comparten amor y deporte

El futbolista Alejandro González y la jugadora de handball Paula Fynn

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SILVIA PÉREZ

Él es un zaguero aún muy joven, pero que se ha convertido en uno de los referentes de Peñarol. Ella juega en Layva, es Campeona Federal e integra, desde 2004, la selección uruguaya de handball.

Están de novios hace unos meses, pero se conocen desde que tenían tres años. Es más, ya habían sido novios en el preescolar. Y en la escuela también. Y las madres de los dos siempre quisieron que volvieran a estar juntos.

"Fuimos juntos a la escuela Vicman, en Malvín Norte y éramos compañeritos de clase. Fuimos novios varias veces. Algunos años nos dábamos bola y otros no", cuenta Alejandro.

En el liceo se separaron porque Paula fue a Los Maristas y Alejandro a Santa Luisa de Marillac. De todas formas continuaron con el vínculo de amistad porque el grupo de la escuela se siguió frecuentando a lo largo de los años. "Este año nos empezamos a ver más seguido y se dio que los dos habíamos terminado con nuestras parejas", relata Paula.

Según el zaguero aurinegro ella no es muy diferente a la niñita que conoció. "Para mí Paula es una mujer muy atractiva porque se muestra tal cual es. Siempre fue igual, desde chica y eso siempre me atrajo. Siempre quise estar con ella, y por diferente motivos no se había dado. Creo que llegó en el momento justo. En una etapa donde estoy mucho más maduro. Ella vivió las cosas que tenía que vivir con otras personas, con su vida y su carrera. Es una mujer que ama el deporte y eso para mí la hace super atractiva. Tenemos esa pasión en común y eso hace todo sea mucho más fácil".

"Si hay algo que nos une es la pasión por el deporte. Nos ponemos a hablar y tenemos una conexión impresionante. Estamos horas hablando y creemos que nos entendemos tanto porque sabemos lo que se vive a través del deporte. Más allá de que hayamos sido amigos toda la vida. Creo, como él, que éste fue el momento ideal. Estamos más grandes y cada uno vivió sus cosas. Estamos super felices", reafirma Paula.

La función de Alejandro es evitar los goles, mientras que la de su novia es hacerlos. "Me encanta que las cague a goles, como yo no le hago un gol a nadie. Hacer siete, ocho, quince goles por partido está de más", reconoce el futbolista aurinegro.

"Nos criamos en el deporte y conocemos las sensaciones. Nos ayuda a entendernos y a convivir. Sé qué hacer cuando llega con una bronca bárbara porque jugó mal o porque perdieron", agrega González.

Alejandro y Paula se ven muy felices juntos, y cumplieron, además, el sueño de sus mamás.

Se hizo hincha a muerte de Layva y le ganó al handball

Paula, que es profesora de Educación Física y de handball, regresó hace unos días de San Pablo, donde la selección jugó el Mundial y Uruguay ganó su primer partido en una gesta mundialista. Y fue frente a Argentina. "Le tocó quedarse acá esperándome. Algo que nunca había vivido", explicó Paula.

"Esas cosas son más difíciles para la gente que no comparte esta actividad. Se fue un mes y yo estaba feliz por ella. Aunque la extrañe y quiera que vuelva al otro día, sé lo que está viviendo. Me siento orgulloso. Podría haber ido a ver algún partido a Brasil, pero es su espacio; y me gusta verlo y analizarlo de lejos. Cada uno respeta el espacio del otro".

Al regresar del Mundial, las chicas de la selección jugaron un partido especial. Se enfrentaron a sus novios y parejas. ¡Y ganaron ellos 25 a 24! Fue "a muerte" y se picó y todo.

Desde que se reencontraron ninguno se pierde un partido del otro; y a pesar del amor, son muy críticos. "Yo no entendía casi nada de handball y todavía me cuesta un poco. Pero ver a la persona que vos amás haciendo algo que le despierta la misma pasión que a vos tu actividad, resulta muy interesante. Le pregunto por qué no tuvo tanto juego. Me recalienta cuando no participa mucho en el juego. Le digo que haga una diagonal, que se meta para el medio. No sé. Y me hice hincha de su equipo a muerte".

"Es la primera vez que puede ser hincha y gritar por un equipo", explica Paula.

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