El miércoles pasado se registro la visita de Mark Lawrie, Regional Managing Director de la R&A para Latinoamérica y el Caribe. Su presencia se da en un momento bisagra para el golf uruguayo, ya que recientemente la Asociación Uruguaya de Golf firmó un convenio con la Intendencia de Canelones para instalar en el su primer Driving Range público, algo necesario para ampliar la base de jugadores pero a su vez, desafiante por las cuestiones económicas que trae aparejada una infraestructura de este calibre. La R&A juega un papel importante habiendo apoyado económica y organizacionalmente a varias federaciones en la región que han logrado instalarse con un predio publico y los resultados de éxito están a la vista. Al termino de su visita dialogo con Ovacion.
—¿Qué te pareció el predio del nuevo driving y qué opinás de la necesidad de tener uno en Uruguay?
—Sin tener todos los elementos demográficos y de densidad de población, la ubicación parece buena, está en una de las partes de mayor crecimiento de Montevideo y Canelones. Hay mucho por analizar, como el desmonte necesario del predio y entender bajo quiénes caerán las inversiones. La R&A ve bien iniciativas relacionadas al crecimiento del juego, nos compete. El plan que deberá elaborar la AUG para determinar su factibilidad económica es igual de relevante para todos los actores que participarán. Generar un driving conlleva responsabilidad, los costos operativos básicos son elevados y no tener todos contemplados puede ser una caja negra para una de las asociaciones más humildes de la región.
—¿Qué opinás de la actualidad del golf uruguayo, a nivel recreacional y competitivo?
—Está en un marcado estancamiento, son varios los responsables. Recreativamente parecería ser que más gente se acercó al juego, es sumamente positivo. La AUG hizo esfuerzos para validar nuevos campos en el interior y darle más oportunidades a sus habitantes. Competitivamente, Uruguay desde el 2011 se estancó brutalmente. Todas las federaciones han mejorado de alguna u otra manera y Uruguay no ha sido capaz de plasmarlo. Hay problemas internos evidentes, faltan referentes participando. Uruguay merece una mesa de diálogo global, de todos los referentes (que hay varios) para definir junto con autoridades de clubes, asociación y jugadores, qué es lo que se pretende y hacia donde trazarse nuevos lineamientos. El próximo “crack” celeste probablemente no tenga mas de cinco años y no provenga de una familia tradicional del golf. Nota aparte para el LAAC. En la ultima convocatoria tres de cuatro nominados se bajaron. Las razones son válidas, pero a los ojos de las entidades mundiales, no se valora el esfuerzo de quienes van, sino por el contrario, se le hace un gran daño al país.
—¿Estas actitudes pueden afectar futuras nominaciones?
—No creo que se manejen por represalias, pero no se puede dejar a importantes jugadores fuera del mejor torneo de Latinoamérica.
—¿Qué tan involucrada está la R&A con la irrupción del LIV Golf?
—El LIV ha generado un impacto al más alto nivel. La R&A como una de las entidades más importantes del mundo, tuvo que modificar mucho para darle cabida. Se aumentaron sustancialmente los premios del Open Championship. Pasaron de 10 millones de libras esterlinas, a 20 millones. La diferencia se le saca a federaciones que dependen del apoyo de la R&A para mejorar (como Uruguay). Por otro lado generar esos pathways para que jugadores del LIV puedan competir en los majors. LIV fue disruptivo, hizo más ricos a los mejores.
—¿Cómo ven que jugadores como Niemann, Ortíz, Ancer o Pereira, que tuvieron apoyo de la R&A en sus inicios, hoy estén relegados?
—Los efectos de tenerlos hoy en LIV hacen que las estructuras tradicionales no podamos sacarle el mayor provecho. Sería una lástima que si desaparece el LIV, todos estos jugadores no accedan al PGA Tour y con ello se pierda un gran legado para los jóvenes golfistas de la región que crecen admirando a estos excelentes jugadores.
—¿Qué opinas de Majo Marin?
—Es algo increíble. El hecho de que haya ganado el WALA y luego se haya coronado ante las mejores jugadoras del mundo en el ANWA es algo sensacional. Pone al golf femenino en un lugar espectacular y consolida un gran proyecto que tiene la R&A.
—En algún momento el WALA estuvo en peligro?
—Jamás. Hubo diferencias con un grupo inversor, pero la R&A lo tiene como prioridad y bajo ningún motivo corrió peligro.
—¿Qué podrías decirnos del WAGR?
—Que como todo método nuevo es imperfecto. Se está trabajando año a año para mejorarlo y durante todo este período se notaron anomalías en el uso del sistema lo que contribuyo a distorsionar sus resultados. Ese es uno de los puntos sobre los que se trabaja activamente. Adicionalmente, es muy difícil medir a toda una base mundial de golfistas que compiten simultáneamente en todas partes del Mundo. Muy distinta es la realidad del OWGR, ya que los profesionales tienen a la inmensa mayoría de sus jugadores concentrados en siete u ocho tours, lo que simplifica todo.
—¿Del RollBack, qué opinas?
—Debe ser visto como una medida de sustentabilidad ecológica. Si la tecnología y la perfomance atlética de los golfistas jóvenes continúa, los campos de golf deberán ser cada vez más grandes. Lo que busca esta medida es limitar este impacto y hacer a todo el sistema más sostenible, con menores costos de mantenimiento, riego, agroquímicos entre otros. A nivel de golf amateur el impacto va a ser mínimo en cuanto a la complejidad que pueda esto tener en materia de distancia con lo cual no es algo que hoy este sobre la mesa. Sin duda que el foco de la medida esta puesto en la sustentabilidad y economizar el futuro del golf.