Cuando muchos daban por hecho que LIV Golf estaba cerca de su final, el circuito respaldado durante sus primeros años por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita (PIF) respondió con un mensaje de continuidad. Su director ejecutivo, Scott O’Neil, confirmó que la organización ya trabaja en la temporada 2027 y aseguró que el proyecto entrará en una nueva etapa bajo un modelo más sostenible.
Todo esto porque tan solo cuatro años después de su nacimiento, la LIV Golf comenzó a ser vista de otra manera desde el punto de vista más deportivo. Porque parecería estar regresando al lugar donde siempre perteneció, con cambios y más dinero para los mejores jugadores, pero sin esa locura y codicia que manejó la agenda durante dos años y medio.
Sin embargo, la LIV tomó nota de ello. “Hemos comenzado la planificación de 2027”, afirmó O’Neil, quien además reveló que LIV alcanzó un acuerdo con un inversor principal que permitirá garantizar la continuidad del circuito una vez que finalice el respaldo financiero del PIF al término de la temporada 2026. La identidad del nuevo socio y los detalles económicos del acuerdo todavía no fueron divulgados.
El denominado LIV Golf 2.0 contempla una importante reestructuración. El calendario pasaría de 14 a 10 torneos anuales, con un equilibrio entre sedes en Estados Unidos y el resto del mundo, además de una reducción en los premios y en los contratos millonarios que marcaron el nacimiento de la liga en 2022. El objetivo es construir un modelo financieramente viable sin depender de los aportes saudíes.
Otra de las novedades es que los propios jugadores tendrán una participación accionaria mucho más importante dentro del circuito, mientras que LIV buscará incorporar nuevos inversores para las franquicias de los equipos, siguiendo un esquema similar al utilizado en otras ligas deportivas internacionales.
No obstante, el futuro deportivo todavía genera incertidumbre. La gran incógnita pasa por saber si figuras como Jon Rahm, Bryson DeChambeau, Cameron Smith o Tyrrell Hatton permanecerán en el circuito bajo las nuevas condiciones económicas o si evaluarán un regreso al PGA Tour u otros circuitos tradicionales cuando finalicen sus contratos.
Lejos de arrojar la toalla, LIV Golf apuesta ahora a reinventarse y con la clara intención de ir por más de cara al futuro.
Tras revolucionar el golf profesional con contratos récord y premios sin precedentes, la liga encara un nuevo desafío: demostrar que puede sostenerse con un modelo de negocio más austero y competitivo, manteniendo su lugar dentro del escenario internacional del golf.