Yo no pierdo: clásico de doble lectura

Peñarol va por el Apertura, pero Nacional mantiene la racha

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EDWARD PIÑÓN

Los bolsos sonríen. Los anuncios de hecatombe, de destrozo deportivo, los augurios de un baile acaban de ir a parar a al fondo de un precipicio. Nacional no perdió el clásico y la racha se estira.

Los carboneros están conformes. No pasó lo que pudo pasar, por la diferencia que había entre ambos equipos en el campeonato, pero nadie los mueve de la cima. Y la conquista del Apertura está más cerca de lograrse.

Saltan y cantan todos. El clásico de la lucha, la entrega, algunas jugadas de gol (muy poquitas), se disfrutó más por la respuesta de la gente que por el juego de los equipos. Aunque hay que resaltar que hubo acciones emotivas, de esas que son capaces de paralizar el corazón de todos los hinchas.

Empate. Y el "yo no pierdo" da tranquilidad para las dos corrientes, sobre todo porque ese certamen tan especial que se juega dentro del propio torneo (el cotejo clásico) no dejó a ninguno comiendo el césped. Aunque la satisfacción sea mayor para el lado del tricolor, porque le refriega a su oponente de todas las horas que sigue sin perder, nadie puede olvidarse que la diferencia en puntos le proporciona un mejor futuro al carbonero. Para este campeonato y también para la tabla Anual.

De lo que pasó en la cancha, poco para aplaudir. Quizás pueda precisarse que Nacional tuvo toda la suerte en la primera mitad, pero lo emparejó mucho, al punto de llegar incluso a dominar las acciones, en el segundo.

Al comienzo el equipo de Jorge Da Silva fue tan vertical y tan punzante que desairó la estrategia que el "Chavo" Díaz quiso hacer valer en el campo de juego. Con volantes perdidos y escasa contención, Nacional quedó demasiado expuesto.

Y la tarde amenazó con pintarse de amarillo y negro porque al fondo de Nacional le llegaron de manera constante, obligando a intervenciones salvadoras de los defensores y de Bava. Claro, también falló Peñarol en la definición de alguna más que propicia acción para culminar y, entonces, el tricolor empezó a fortalecerse.

Aguerridos, metedores, corriendo más que sus rivales, Nacional se plantó mejor en la segunda parte. Y tuvo lo suyo.

Es cierto que no fue profundo, que terminó atropellando más que atacando, pero gozó de la más clara oportunidad de gol del encuentro.

Adrián Luna se arrojó al piso para robarle la pelota a Lerda y después de hacerlo se demoró en rematar, cuando tenía en bandeja el grito de gol. Le ganó Darío Rodríguez y se mantuvo el cero a cero.

Entonces, lo que pudo ser no fue. Como tampoco el balazo de Recoba que rechazó Lerda o el otro bombazo de Zalayeta que pegó en el caño o la pelota que tuvo en sus pies Estoyanoff tras un soberbio pase de Marcelo Danubio.

Poquito más para destacar de 90 minutos de combate más que juego, de entrega y corazón más que toque.

Y el "yo no pierdo" dejó sonriendo a unos y conformes a otros. Por un lado hay racha y por el otro un título.

LAS ESTRELLAS

A. Lembo

Toda la pasta de jugador clásico. Ganador por arriba y por abajo. Anticipó y salió jugando.

J. Bava

Seguro, atento a los pases profundos de Peñarol. Bien en los centros y también en el mano a mano.

M. Zalayeta

El más peligroso de Peñarol. Metió pases punzantes y sacudió el caño con un remate de derecha.

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