ELIMINATORIAS

Volvió el Uruguay aguerrido: la mejor señal para las cinco finales que se vienen

La Celeste recuperó su fuerza espiritual y encarará el remate de las Eliminatorias con algo que lo distingue: el coraje.

Rodrigo Bentancur y su intento en el Uruguay-Argentina. Foto: Nicolás Pereyra.
Rodrigo Bentancur y su intento en el Uruguay-Argentina. Foto: Nicolás Pereyra.

Había que sumar y se perdió. La derrota trajo consigo una colocación incómoda, porque Uruguay quedó fuera de zona de clasificación de la Copa del Mundo. Pero ahora, como tantas otras veces en este ciclo que comenzó en 2006, hay que salir a ganar y sobreponerse a los adversidades.

Se sabe, hay un título que no se exhibe pero que todo el mundo sabe que lo tiene cada uno de los cinco partidos que restan para definir el avance al campeonato mundial: una final. Sí, lo que viene son cinco finales.

Y para encararlas los futbolistas dejaron en claro en la noche del viernes que están preparados Porque lo que volvió a aparecer es el equipo aguerrido. El que da combate. El que compite con firmeza en cada metro del césped y no claudica aunque un error o la mala suerte se unan para frustrar el destino que se busca.

rumbo a rusia 2018

Cómo fue el recorrido anterior

En las Eliminatorias anteriores la Celeste cosechó 12 de los 15 puntos que disputó ante las selecciones que tendrá que enfrentar ahora y en las mismas condiciones que afrontará en el cierre de la clasicatoria.

Dos victorias de visitante
Ante Bolivia en la altura de La Paz y en octubre de 2015 Uruguay ganó 2-0 con goles de Martín Cáceres y Godín. En Asunción con Paraguay se ganó 2-1 en 2017. Fue el estreno con gol de Valverde.

Una derrota sola
Para Rusia 2018 Uruguay le ganó a Venezuela en Montevideo 3-0 con goles de Cavani (2) y Lodeiro, venció a Perú en 2016 por 1-0 con gol de Edinson Cavani y perdió ante Chile 3-1 en Santiago.

La falta del resultado positivo no puede ocultar la determinación que se tuvo para ejercer, y en ciertas ocasiones con éxito, una presión alta en la salida desde el fondo de Argentina. Y mucho menos olvidar que se cortaron varios intentos de proyección del fútbol prolijo de la Albiceleste o que se consiguió proponer un fútbol que supo elaborar siete situaciones favorables para definir ante el arco rival contra nada más que dos del adversario.

En ese aspecto fue sobresaliente la labor de Rodrigo Bentancur y el aporte de Lucas Torreira, Matías Vecino y Nahitan Nández. Si la figura táctica podía llevar a imaginar que Uruguay iba a asumir de forma neta una labor exclusivamente de contención, el rendimiento del equipo borró esa sensación en las primeras de cambio.

Uruguay fue combativo, pero también muy activo para proponer, para ir hasta el fondo por los costados. Se luchó y se jugó. Y no se consiguió algo mejor porque los goles que antes entraban ahora parece que no quieren aparecer con tanta facilidad.

La amenaza existe, es innegable que eso suceda por la paridad que refleja la tabla de posiciones y porque ahora por culpa de la diferencia de goles se pasó al sexto puesto. Pero si el equipo vuelve a estar bien armado, si se mantiene firme como para no sufrir graves peligros y además es capaz de seguir proponiendo con tanta fuerza Catar está más cerca de lo que hoy puede creer la mayoría.

Lo mejor es que volvió el Uruguay aguerrido. El que sabe pelear las finales. Hubo derrota, sí. Pero el aire que se respiró fue distinto. Fue un buen paso.

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