RAUL TAVANI
El ex futbolista, Amaro Carlos Nadal, fue designado recientemente para ocupar el cargo de Director de Deportes de la Intendencia Municipal de Río Negro, pero a su vez, dirige la selección Sub-15 de fútbol de Soriano, es presidente de la Asociación de Merilin, capitán del Club de Golf Fray Bentos y productor agropecuario. Pero para los aficionados del fútbol, sigue vivo aquel recuerdo de la selección juvenil Sub-20 de Uruguay que logró el título sudamericano en Caracas y sus goles en la selección celeste de mayores dirigida por Omar Borrás. El País lo entrevistó en la estancia La Choza, en Soriano, propiedad de su suegra.
—Qué significó para el grupo de jugadores de la época aquella selección Sub-20 campeona en Caracas y que luego jugó el Campeonato Mundial de Túnez.
—Nos marcó positivamente a todos. Fue el punto de partida para que luego afrontáramos el futuro con armas valederas. El haber mantenido a Raúl Bentancor tantos años al frente de las selecciones juveniles fue un acierto de los dirigentes de la época. Para todos quienes integramos aquella selección fue como un padre futbolístico. No le importaban los rivales, su equipo jugaba a algo determinado y el jugador que no cumplía a rajatabla su idea futbolística, se quedaba afuera. Nos enseñó a jugar y todos le reconocimos lo que hizo por nosotros. Siempre fue un técnico muy exigente con la disciplina. Recuerdo que un día en una práctica se puso furioso porque bajé unos metros a buscar la pelota y me dijo: "Si Bica o Venancio Ramos, que son unos aviones, tiran el centro y usted que es el "9" no está en el área, regresa de inmediato a sus pagos a trabajar en el campo". Tenía razón, de ahí en más, Venancio, que fue un espectacular jugador, me hizo correr kilómetros en el área pidiéndole la pelota. Mientras que a Bica le quedaban los zapatos blancos de tanto jugar por la raya y al final la pelota terminaba pegándome en la cabeza y se metía en el arco. Los dos me hicieron goleador muchas veces.
—Una de tus principales características era la potencia en el juego aéreo.
—Antes de hacerme jugador profesional en Montevideo jugué al básquetbol en Fray Bentos, llegué a disputar un Campeonato Nacional, entonces, aprendí a saltar. A los pibes de la selección Sub-15 de Soriano que dirijo les digo que jueguen al básquetbol, que les servirá para el fútbol. Además, es un deporte muy táctico, entonces, le brinda un excelente aporte al futbolista. Por ejemplo, si observamos a Sebastián Abreu, que fue jugador de básquetbol, sus movimientos para saltar le dan una ventaja sobre los rivales.
—¿Qué reflexión te deja el fútbol actual de nuestro país?
—Creo que hay que volver a empezar. Los jugadores perdieron la técnica y sin eso no se puede jugar. Llegan a primera división mal formados. Abajo no les enseñan. Son mentiras eso de que ahora se marca más que antes. Los alemanes siempre corrieron y marcaron igual y antes nos entreverábamos, pero ahora ni figuramos. El gran problema es que no tenemos quién enseñe. La mayoría de los que trabajan en infantiles o juveniles no son gente idónea. Son personas con gran dedicación, con mucho espíritu de sacrificio, pero no están formados para enseñar. En Uruguay hay jugadores, pero es necesario enseñarles. El jugador que se cree que sabe todo, es muy difícil que llegue a algo. Otro de los temas es el de los polifuncionales, el que juega de todo no juega de nada. Cada cual en lo suyo. En mi época de jugador había uno solo que podía jugar de cualquier cosa y era el "Polilla" Alfredo De Los Santos.
—El Prof. Omar Borrás, que fue el técnico que tuviste en la selección uruguaya de mayores siempre fue muy cuestionado y tú lo viviste de adentro.
—Borrás fue un gran administrador, defendiendo a Uruguay jugué 30 partidos y perdí solamente 2. Los números no mienten. Nos trasladaba la responsabilidad a nosotros, nos comprometía, por ejemplo preguntaba: ¿Quién marca a tal rival? y nosotros resolvíamos, creándose un compromiso de parte del grupo.
—¿Qué opinas de la definición del Campeonato Uruguayo Especial?
—Eso fue una atrocidad, le cayeron con todo a Gustavo Méndez, lo tomaron de rehén de algo que no tiene sentido, por algo se tuvo que retirar Castrilli en la Argentina. Los partidos los ganan o los pierden los jugadores, además, los directivos de los clubes bajaron en su categoría, ahora discuten cosas que no son discutibles, sería mejor que se ocuparan de mejorar el fútbol y no tratar de sacar ventajas en la AUF. Después, Defensor Sporting se hizo el herido y no se presentó a jugar, una barbaridad. Una institución digna tiene que jugar siempre, aunque sea por respeto a sus jugadores. Todo lo que sucedió le hizo un daño terrible al fútbol.
—¿Tienes alguna idea concreta para desarrollar en el cargo de Director de Deportes de la Intendencia de Río Negro?
—El deporte me dio mucho, entonces, pretendo devolverle algo. Al menos intentaré inculcar todo lo bueno que pude recoger en mi carrera. Primero haré un diagnóstico, ya que no creo que cuando uno llega tiene que cambiar todo. Pienso que pueden haber muchas cosas que están bien, por lo tanto, procuraré potenciarlas y por supuesto, algo se tendrá que innovar. Pero tengo muy claro que la Intendencia de Río Negro no contará con dinero para encarar grandes realizaciones. De todas formas, también tengo claro que algo intentaré cambiar, ya que los clubes del departamento le piden dinero a la Intendencia como si ella fuera la gran madre. Le piden a quien no tiene dinero. Si es así, ponemos una administrativa a repartir plata y yo no ocupo el cargo. Lo fundamental en ese sentido es que los dirigentes piensen y se pongan a trabajar junto a nosotros para generar recursos.
—Qué harás para el fútbol de Río Negro?
—Trataré de capacitar a los entrenadores. Este tema ya lo hablé con el Director Nacional de Deporte, Fernando Cáceres y le dije: "No te pediré dinero, pero sí te solicitaré me envíes profesores para que le enseñen a los entrenadores del departamento". De esa forma, los beneficiados serán los jóvenes que practican fútbol. Soy consciente que los resultados no aparecerán de un día para el otro, pero intentaremos crearles las bases. Incluso, haré un relevamiento entre quienes dirigen en Río Negro, para ver quiénes hicieron el curso. Y lo haré con todos los deportes y no solamente con el fútbol. Estoy seguro que los que hicieron el curso son una minoría, pero a los demás, no les diré que no pueden dirigir, pero se tendrán que capacitar. Yo jugué 20 años al fútbol y sin embargo estoy terminando el curso de entrenador que es algo fundamental. Otro de los temas es brindarle el necesario material a las escuelas rurales del departamento, estoy seguro que muchas de ellas no tienen pelotas de fútbol o redes de voleibol para practicar deportes y ese costo lo tenemos que asumir. Incluso, tenemos descuidada la tercera edad, por lo tanto, le debemos crear actividades deportivas.
—En algunas ocasiones ahora te tendrás que poner corbata.
—Es algo que me gusta y no es nuevo para mí. Cuando jugaba en el Sevilla de España me ponía corbata todos los días para ir a los entrenamientos.
—¿Concurrirás como productor agropecuario a la exposición rural del Prado?
—Iré y presentaré ocho carneros Merilin. Lo merece la Rural, ya que se cumplen 100 años. Además, soy presidente de la Asociación de Merilin, nos nuclea la Asociación Rural del Uruguay.
Carrera de campeón
Amaro Carlos Nadal (47 años) comenzó en el club Laureles de Fray Bentos y luego de jugar un Campeonato del Litoral, fue convocado en 1977 por Raúl Bentancor para la selección Sub-20 de Uruguay. En ese entonces, Nacional adquirió la ficha del jugador y lo incorporó a las divisiones juveniles. Ese mismo año se consagró Campeón Sudamericano en Caracas defendiendo a Uruguay y fue el máximo artillero del torneo. Luego defendió a la Sub-20 celeste en el Campeonato Mundial de Túnez. En 1978 fue cedido en préstamo a Liverpool y luego pasó a Bella Vista donde estuvo hasta 1982, y simultáneamente fue convocado por Omar Borrás para la selección mayor, donde fue infaltable hasta las eliminatorias de 1986.
En 1982 fue al Deportivo Cali de Colombia, donde jugó hasta 1985. Después fue contratado por el Sevilla de España donde estuvo durante tres temporadas. De ahí pasó al Logroñés español y el último año en España jugó en el Figueras. En 1990 regresó a Nacional. Su carrera deportiva la terminó en el Libertad de Dolores, defendiendo a su vez a la selección de Soriano.