El Uruguay de Juan Ramón Carrasco juega su primer partido en casa. De local. En el Centenario. Frente a su público. Y es un desafío. Un nuevo desafío para la celeste, para este nuevo proceso que comenzó en el mes de mayo y apunta, a la clasificación de Uruguay al Mundial de Alemania 2006.
Hasta ahora, la selección de "JR" se mantiene invicta. Jugó tres partidos, ganó dos y empató uno. Los tres encuentros los jugó en el exterior, de visitante, y allí se pudo ver lo que pretende el técnico. Un juego diferente, abierto, ofensivo, sin inhibiciones.
Esta noche el examen es diferente. Es de local, ante un Perú que viene con sed de revancha después de la derrota que sufrió en su feudo de Lima. Una revancha que puede servir —además— para ver si el equipo de Carrasco esta en condiciones de quebrar una defensa cerrada, dispuesta a mantener el cero en su arco. Vendrá bien. Porque el debut ante Bolivia es dentro de un mes y monedas, y la selección de Nelson Acosta no va a llegar a Montevideo a jugarle "de igual a igual" a Uruguay. Va a venir a poner la bañadera, a colgarse del travesaño, por eso, el partido de esta noche puede dejar una nueva enseñanza, una nueva experiencia. El Uruguay de Carrasco tiene otro examen. Difícil, como todos, pero con la lección aprendida, todo parece mucho más fácil.