Una obra de arte para enmarcar

ANALISIS I JOSE MASTANDREA

El primer tiempo de Peñarol fue el ideal. El equipo soñado de cualquier entrenador. Firme atrás, rápido pasaje de pelota en el medio y explosivo e incontenible de mitad de cancha hacia arriba. Seis goles en 45 minutos no se hacen todos los días. Una gran producción como la que le cupo ayer al conjunto de Diego Aguirre sólo puede concretarse si todas las piezas del motor funcionan adecuadamente, en forma aceitada, sin fallos a la hora de pasar la pelota y sin errores a la hora de definir.

Lo de Peñarol fue una verdadera demostra ción del "fútbol siglo XXI". Salió todo a la perfección. Pero claro, después de la goleada, hubo un lógico afloje. El "motor" bajó sus revoluciones y ya no repitió lo hecho en el período inicial. Pero esos 45 minutos iniciales fueron una obra de arte. Habría que enmarcarla y guardarla como un tesoro.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar