Una lluvia de insultos

| 15.10. Jorge Larrionda dudó pero terminó decretando la suspensión del partido de Bella Vista y Peñarol

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El País

JOSÉ MASTANDREA

Corridas. Idas y vueltas. Preguntas sin respuestas. Paragüas, pilots, camperas, botas largas. El puñado de dirigentes y periodistas rodeaban el camarín de los árbitros. "¿Y? ¿Qué hacemos?", inquirieron casi al unísono los delegados de Bella Vista y Peñarol al juez Jorge Larrionda. "El partido se juega, hay que remarcar las líneas de cal", dijo serenamente.

Eran las 14.45 en el casi desolado Parque "José Nasazzi". Otra vez las corridas de un lado a otro para avisarle a los técnicos que el partido se jugaba. Allá salieron los planteles a hacer los ejercicios de calentamiento.

Los hinchas, apostados en la tribuna que da sobre el vestuario visitante también preguntaban si el partido se jugaba.

No fueron más de veinte minutos y otra vez las corridas y pero ahora con la confirmación que el encuentro se había suspendido. Ahí sí. Cuando el árbitro volvió a salir al campo de juego lo recibió una lluvia de insultos: "Larrionda h... de p...", nació desde varios sectores del estadio auriblanco. Los hinchas, empapados de arriba a abajo, querían que el partido se jugara de cualquier manera.

Gustavo Matosas y los jugadores miraban el cielo y escuchaban los cantos de la hinchada.

"Vamo` arriba el manya ehhh... miren que hay que ganar cheee", se escuchó cada vez que un jugador asomó por el vestuario.

La hinchada se apretujó contra el camarín y también lanzó una voz de aliento: "vamo` arriba, vamo` que ganamo`...".

De todas formas, los insultos (esta vez) se los llevó Larrionda. Y no fueron por un penal no sancionado o un gol mal anulado. Llovieron por la suspensión del partido. Por esa duda que llevó a los hinchas hasta el Nasazzi y terminaron pasados por agua.

El partido se suspendió y los silbidos se escucharon en todo el Prado.

El encuentro quedó fijado para el próximo miércoles con los mismos detalles, es decir, a las 15.30 horas y bajo el arbitraje de Jorge Larrionda.

Cuando el juez tomó la decisión de suspenderlo comenzó la operación retorno.

Las hinchadas hicieron una tregua pero la lluvia no.

Las banderas, empapadas, seguían prendidas en los tejidos del viejo "Nasazzi".

De a una, fueron desapareciendo. Sirvieron de protección aunque a esa altura, tenían más agua que la cancha.

No hubo fútbol. El barrio se quedó sin fiesta y los hinchas sin nada.

El cielo se oscureció un poco más, las tribunas fueron quedando vacías, sin vida, como improvisadas cataratas.

Los hinchas se fueron mojados, con bronca y con los insultos a flor de piel: "Larrionda h... de p... la p... que te p..."

8 mil dólares en el piso

Gabriel Monzón estaba convencido que el piso del "Nasazzi" iba a "bancar perfectamente el trámite del partido". El ingeniero agrónomo es el encargado de cuidar y mantener el campo de juego del escenario auriblanco en perfectas condiciones. Ayer la cancha lucía impecable, con un verde parejo en toda su extensión. "Se le hizo un resembrado, se estuvo trabajando en el piso y puedo asegurar que no iba a haber problemas de ningún tipo. Invertimos ocho mil dólares para mejorar la cancha", le indicó a Ovación.

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