Un himno

2 jorge savia

Ya promediando el segundo tiempo, e independientemente de lo que a la postre pudiera indicar el resultado, en el fuero interior del hincha debe haberse instalado una sensación, igual que si el himno patrio hubiese seguido flotando desairadamente en el ámbito del viejo Centenario, como siguió antes del comienzo del cotejo por un error de coordinación u organización, cuando sus acordes siguieron propalándose mientras los jueces, los jugadores y el público lo ignoraban, porque la norma es que a los 30 segundos dejen de propaparlo: ¡supieron cumplir!

"La celeste" volvió a reverdecer los laureles de un patronato que hace mucho hasta los mismos argentinos hasta veneraban y no interesa si el objetivo no llegó por una jugada como aquella del gol de Ambrois a Mussimessi en el arco de la Colombes en la final del Sudamericano del 57, ni hubo un taponazo como aquel que le metió Rocha a Roma en la misma valla en el otro torneo continental que también ganó Uruguay 10 años más tarde.

Como siempre, Argentina tuvo más y mejor la pelota. Preparó y "toqueteó" mayor cantidad de llegadas. Y a punta de corazón, de juego más forzado, con balón "más arrastrado", Uruguay dejó el alma y, en esta oportunidad, consiguió lo que buscaba.

"¡Sabremos cumplir!", cantaron primero los celestes, y quedó flotando después en el ámbito del estadio. Y cumplieron: Uruguay va al repechaje con Australia.

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