SILVIA PÉREZ
Está de vuelta tras 10 años y siete meses en Europa. Estuvo en Austria, Turquía y Francia antes de afincarse en España donde jugó las últimas siete temporadas. Siempre tuvo claro que iba a volver a Defensor Sporting para retirarse con la camiseta violeta en el pecho. Hace pocos días que Andrés Fleurquin regresó y recién se está readaptando al fútbol uruguayo, lo que no es fácil.
Es Administrador de Empresas y en un futuro le gustaría ejercer su profesión en algo vinculado al fútbol. Pero antes quiere disfrutar de los últimos años de su carrera. Y encara, con cariño y responsabilidad, el rol de "veterano" en el joven equipo de Punta de Las Carretas. "Cuando uno se va se tiene que adaptar al fútbol europeo porque si no se vuelve enseguida y al regresar tiene que readaptarse al fútbol uruguayo. Son cambios grandes. El fútbol uruguayo es mucho más lento, pero ha cambiado desde que me fui. Estoy recién llegado pero por lo que veo hay mucha más dinámica. Las canchas han mejorado y la preparación física también ha cambiado. Acá se prioriza el trabajo del gimnasio, con pesas, allá si bien hay trabajos de fuerza son en la cancha y siempre con la pelota en el medio", explicó.
El volante también encontró cambiado a Defensor Sporting. "Cuando yo me fui era impensable que hubiera un plantel con el 80% de chicos de 20 o 21 años como ahora. Cuando debuté en Primera era casi al revés. El 20% éramos jóvenes que subíamos y el resto era gente de más de 30 años. Eso ha cambiado en Defensor y en casi todos los equipos uruguayos. Quizás porque los jugadores se van cada vez más temprano y los de abajo debutan antes. Hoy el papel del veterano es más importante", dijo y pasó a contar cómo se siente hoy. "El jugador va pasando por diferentes etapas. No sos el mismo físicamente, pero lo vas supliendo con otras cosas, con otra cabeza. Le corregís errores a un compañero que antes no veías. Y no se lo corregís porque seas un fenómeno, sino porque ya lo viviste", reflexionó el futbolista que no conocía a ninguno de sus compañeros. "Tampoco es que todo lo que diga el veterano sea palabra santa. Uno dice lo que le parece en determinado momento y la otra persona lo tomará o no. Además, estoy convencido que la mejor forma de trasmitirle algo a los jóvenes es con el ejemplo. Entrenando al máximo y que vean que una persona de determinada edad se esfuerza en cada entrenamiento", contó Fleurquin quien se presentó a sí mismo ante el plantel violeta. "Pregunté a qué hora entrenaban y fui al Franzini y me presenté con Pablo (Repetto) y con los chicos. Les dije lo que había hecho en los últimos tiempos y ellos me contaron sobre sus ideas. Y al otro día a trabajar. Es un grupo muy sano y con muchas ganas de triunfar".
LO MEJOR. Fleurquin se sintió muy cómodo en Cádiz donde fue por un año y luego fue renovando temporada a temporada. Es muy querido por la gente y la decisión de regresar fue bastante dura de tomar. "Tuve muchos momentos lindos en Europa, pero el ascenso a Primera con el Cádiz en la temporada 2004-2005 con Espárrago como entrenador, fue impresionante. Recuerdo la caravana entrando en un autobús descapotable por el puente Carranza y unas 100.000 personas disfrutando, con bengalas, de algo que les pertenecía. Cádiz es una ciudad con un 32% de desempleo y la gente vive por y para el fútbol y el carnaval. Después, en verano, hacen unas changuitas y con eso van tirando. El fútbol está metido adentro del gaditano y tratan al jugador con un inmenso cariño. El gaditano es alegre y gracioso. No hay gaditanos estresados trabajando doce horas por día. Los hay, pero la mayoría lo que hace es disfrutar la playa, la vida y los domingos de su Cádiz", relató.
AGUSTINA. Fleurquin es consciente que haber podido jugar tantos años en Europa, se debe en gran parte a su esposa Agustina.
"Siempre tuve su apoyo. Hay que ir a Turquía, vamos. Hay que volver a Uruguay, volvemos. Muchas veces los jugadores no valoramos a nuestras mujeres que dejan sus cosas de lado por acompañarnos. Tenemos cuatro niños y había fines de semana en que me iba a jugar afuera y ella se quedaba con todo".
Se fueron dos y vuelven seis
Andrés y su esposa Agustina son padres de cuatro hijos: Paulina de siete años, Paz de cinco y medio, Juan Bautista de tres y medio y Pilar de ocho meses. La mayor es francesa y los otros tres nacieron en España. La familia regresará a Uruguay el 24 de este mes. Los niños, que ya habían terminado las clases en Cádiz, aprovecharon a disfrutar un poco del verano europeo mientras Agustina organiza la mudanza. Según Andrés, tener cuatro hijos con su mujer fue lo mejor que le pasó en Europa.
Un solo regalo para cada uno
"Somos exigentes como padres", cuenta Andrés. "Hoy hay que darles muchos valores en casa porque el mundo se ha vuelto muy complicado, sobre todo con el tema de las drogas y el consumismo. Estamos convencidos que Papá Noel no tiene que traerle cinco regalos para cada uno, sino uno solo. Y eso cuando uno tuvo la suerte de hacer algún peso, no es fácil. Porque cuando no hay, no hay. Pero cuando hay es más difícil, porque ellos lo sabe y exigen", agregó al respecto.
Vistió cinco blusas en europa
Fleurquin se fue al viejo continente cuando tenía 24 años tras cuatro excelentes temporadas en Defensor Sporting y tras haber vestido la camiseta celeste. Su primer equipo fue el Sturm Graz de Austria donde estuvo una temporada. Luego pasó al Galatasaray de Turquía y luego al Rennes de Francia. De allí fue al Córdoba de España y finalmente al Cádiz donde jugó seis temporadas. Todas sus experiencias fueron buenas, salvo la francesa. En Rennes cambió el DT que lo había llevado y no jugó.
Un país con muchos más autos
"Encontré un Uruguay bastante cambiado, creo que para bien. Ya lo había notado cuando venía de vacaciones. Antes lo encontraba igual o un poco peor. Pero ahora hay mucho más movimiento, más comercios. Se nota en el sector de la construcción o cuando agarrás el auto para ir a cualquier lado y ves que hay muchísimos más autos que antes. El parque automotor ha crecido mucho. Son las primeras dos cosas que llaman la atención", dijo sobre cómo encontró el país.