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Un discurso sensibilizador y un hijo alzando la imagen de su padre: así fue la emotiva despedida a José Fuentes

El presidente de Nacional falleció a los 69 años y recibió su último adiós acompañado de un sinfín de personalidades que asistieron a la sede social tricolor.

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"Ni la muerte nos va a separar, desde el cielo te voy a alentar”. El canto se multiplicaba a viva voz desde la calle 8 de Octubre. Ciento y pico de voces contagiaban y decían presente. Algunos entraban serios y se bajaban con lágrimas de emoción. Otros intentaban esconder su llanto entre los aplausos y se terminaban limpiando la nariz con las mangas de la campera.

Mientras tanto, el Salón Cristal Dante Iocco, ubicado en la sede deNacional,era testigo de una convocatoria que dejó de lado todo tipo de pasión o color. Hinchas y simpatizantes ubicados a la derecha. Familiares, dirigentes y allegados al fútbol, divididos por un separador, a la izquierda. Los jugadores sobre el fondo. Y la imagen de José Fuentes (fallecido el sábado en la madrugada) enaltecida en el frente.

La espera se hacía larga, pese a que también estaban aquellos que preferían sortear el momento rápido y ayudar a que la circulación fuera ágil. El exfutbolista Gustavo Biscayzacú fue uno. Con los ojos llorosos, caminó derecho a Martín, uno de los hijos de José Fuentes, y se fundió en un abrazo con él -que luego repitió con Alejandro Balbi y José Decurnex- hasta hundirlo en una lluvia de emociones.

A media mañana, ya había desfilado por el jardín de la sede un sinfín de autoridades vinculadas al deporte, como el presidente de Peñarol, Ignacio Ruglio, el de la AUF, Ignacio Alonso, el exmandatario aurinegro Juan Pedro Damiani, el ministro Javier García, entre otros tantos.

Alejandro Balbi, presidente de Nacional.
El presidente de Nacional, Alejandro Balbi, junto al ministro de Defensa, Javier García.
Foto: Estefanía Leal.

La convocatoria tenía cada vez más fuerza. Había salido el sol y de afuera se observaba una bandera reluciente de Nacional desplegada a media asta y adentro los hinchas sacaban conclusiones precipitadas sobre su presidente (aun sin llegar a haberlo conocido personalmente).

—Siempre (estaba) con una sonrisa. Siempre (tuvo) respeto por todo el mundo: con Peñarol, con Nacional, con los medios...

—La calidad humana... Este fue de los buenos.

—Se lo llevó la pasión por Nacional- soltaba uno de los socios presente en la sede tricolor.

La quietud y atención que había perdido la escena se retomó por un instante al mediodía, cuando Hernán Navascués pidió la palabra.

Hernán Navascués.
Hernán Navascués dando un discurso en homenaje a José Fuentes.
Foto: Estefanía Leal.

Con un simple “José Fuentes estaba hecho de roble”, logró cambiar el murmullo generalizado por un silencio ensordecedor. La voz atronadora de un hombre sabio, identificado con el club y que habló con el corazón, se apoderó de la sala durante cuatro, cinco y hasta seis minutos.

—Se dirigía hacia nuevas metas pero, lamentablemente, llegó el momento fatal del destino. Se llevó a Fuentes a la eternidad y nos dejó un hondo sentimiento de dolor y por ende el llanto. Mañana será un sentimiento de esperanza. Su imagen de esfuerzo y dedicación al servicio del club será un legado para las nuevas generaciones que encontrarán inspiración en él, buscando la gloria. Si en el lugar en el que hoy te encuentras has logrado escuchar el clamor de las multitudes doloridas de nuestro querido Nacional, no te preguntes por quién doblan hoy las campanas, ya que lo hacen por tí, José Fuentes. Hasta siempre”.

Nicolás Fuentes, hijo de José Fuentes.
Nicolás Fuentes, hijo de José, con la imagen de su padre enaltecida.
Foto: Estefanía Leal.

En determinado momento, llevó a que Balbi, que desde antes estaba con la voz tocada, comenzara a cerrar los ojos para acompasar el momento sin quebrarse en el intento y de inmediato le señalara su aprobación con el primer abrazo de agradecimiento. El hijo de Fuentes, conmocionado, fue el tercero en reaccionar y moverse después de escuchar todo el mensaje con la mirada perdida en el vacío. Su mamá, pegada, escondió toda su tristeza bajo unos lentes de sol y lo siguió agradeciendo la gentileza en silencio, expectante. Alonso se mordió los labios para aguantar la emoción y encabezó el ejército de palmas posterior que se extendió por un largo rato. Y Martín Sarthou, gerente de Comunicación de Nacional, buscó dar un cierre dejando el nombre del presidente en lo alto, sin temor a escapar del libreto: “Les pido despedirnos con un ¡viva, José! ¡Viva, José!”.

Honrado en territorio tricolor, al compás de su gente, José Fuentes desapareció físicamente a los 69 años, pero fue, es y será recordado en el mundo Nacional por la gesta épica de ir a tomarse una “cervecita” en España horas después de visitar a Luis Suárez de sorpresa para intentar convencerlo de que volviera a Uruguay.

Pero también será recordado por lo que fue: un hombre bueno. Mucho más que un presidente. Hasta siempre, José Fuentes.

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