Los números de Sergio Rochet en el primer semestre del año pasado hablaban por sí solos. No hacía falta recurrir a los compactos de un video o repasar una a una sus actuaciones con Nacional. Bastaba con echarle ojo a sus estadísticas para darse cuenta del buen nivel que atravesaba el arquero y que logró sostener a lo largo de todo el 2022. Tanto así que le valió para ganarse el puesto de guardián en el arco de la selección uruguaya.
Detrás de una sólida defensa, que se recitaba de memoria con José Luis Rodríguez (o Leandro Lozano) y Camilo Cándido en los laterales y Leonardo Coelho y Nicolás Marichal en la zaga, había un soldado firme, parado bajo los tres palos, que rendía la mayor parte de sus exámenes con nota sobresaliente. No solo eso; sino que también estaba acompañado por la suerte de los palos.
La simbiosis entre estos tres elementos despuntaban en que el arco de Nacional, bajo su custodia, fuera uno de los más seguros al término del Torneo Apertura y el amanecer de la Copa Libertadores.
A esta altura del año, Rochet había recibido apenas 11 goles en un total de 15 presentaciones (entre todas las competencias), lo que arrojaba un promedio de 0,7 gritos por partido, su mejor ciclo desde que está en el club (2019).
Además de los números, las señales futbolísticas también hablaban por sí solas y pintaban un escenario más que favorable que se terminó de comprobar en el Torneo Intermedio. Allí hubo un verdadero quiebre: Nacional sorteó la primera fecha sin recibir goles, pasó la segunda y la tercera sin transpirar y a la cuarta le volvieron a convertir en una cómoda victoria por 3-1 frente a Plaza Colonia, pero, por el resto del certamen, ya ninguno de los ocho rivales a los que se enfrentó lo pudo descolocar con un nuevo grito.
El rendimiento en 2023
Este año, con un plantel en reconstrucción, que sufrió la salida de tres de los cuatro defensas titulares, Rochet tuvo una baja considerable de nivel que él mismo reconoció. Según dijo, hubo cuestiones personales que lo afectaron y terminaron incidiendo en que perdiera la seguridad de aquella valla que era prácticamente inaugereable. “Es difícil mantener un nivel, pero uno trata de estar siempre al 100%”, dijo a Radio Uruguay.
Aún así, siguió sin perder el norte y entregó un primer balance con números positivos en el comienzo de la temporada: 16 goles concedidos en 18 partidos jugados en 2023 con el club.
El espejo del presente refleja un Rochet un tanto más parecido al de hace dos años que al que alcanzó el nivel más alto de su carrera en 2022. Y es que, ahora mismo, cede 0,8 conversiones por encuentro contra las 0,9 que recibió a la misma altura de 2021.
Las alternativas
Luego de que se postergara su salida a fines de 2022, el presidente José Fuentes reconoció que tiene un “compromiso ético” de dejarlo salir en la ventana de transferencias que se avecina. Rochet está dispuesto a hacerlo y está en conversaciones avanzadas con Gremio, según reveló.
Salvador Ichazo (31) heredará su trono mientras que Mathías Bernatene (22) seguirá esperando su oportunidad desde Rentistas, donde se encuentra cedido. Ignacio Suárez (21) es a quien el capitán definió como su futuro sucesor: “Me veo a mí de chico pero con mejor técnica”. También está Facundo Machado, hoy abocado a jugar el Mundial con la selección Sub 20.